Nairo se reivindica

  • El colombiano, muy criticado en este Tour, se ha impuesto en Portet y ha ganado su segunda etapa en la Grande Boucle
  • La victoria es un bálsamo para un Movistar al que le está costando estar con los mejores en la ronda gala

Nairo Quintana entra en meta visiblemente emocionado / ()

Desde que Nairo Quintana quedara subcampeón del Tour en el año 2013, la afición y la prensa especializada vio en el colombiano a un ganador potencial de la ronda gala. No solo había quedado justo detrás del todopoderoso Froome, también se había llevado el maillot de la montaña, el de mejor joven, y una etapa. Con tan solo 23 años se veía de él un futuro esperanzador.

Se esperaba mucho de él en los años siguientes, y aunque no logró hacerse con la Grande Boucle, se hizo con el giro en 2014, y aunque volvió a tirar al palo en Francia en 2015, estuvo más cerca que nadie de batir a Froome. Sin embargo, y a pesar de ganar también la Vuelta en 2016, los fracasos de 2016 y sobre todo 2017 de la ronda gala, le ponían la etiqueta de 'eterna promesa' para muchos.

Una nueva ocasión en 2018

El nuevo año ciclista daba una nueva oportunidad al colombiano. La temporada había empezado torcida por la llegada de Mikel Landa. El ciclista español llegaba con un buen currículum a Francia y con ganas de disputar el Tour, y la gente especulaba sobre quién sería el líder del Movistar en la carrera más importante del calendario.

Las cosas no le han salido bien al Movistar en el Tour. Las caídas de Landa y Quintana les han alejado de la lucha por el pódium, y evidentemente también de la general. También han perdido tiempo en montaña, y eso sin contar con la contrarreloj del sábado, donde tienen grandes especialistas contra los que luchar, como Thomas, Domoulin o el propio Froome.

La victoria de Portet, un bálsamo

Aún así, el conjunto español y el colombiano no se han dado por vencidos. en la etapa reina del Tour, el equipo telefónico ha sido de nuevo protagonista y Quintana se ha hecho con la etapa, la segunda para él tras la lograda en 2013.

Quintana, durante la ascensión / BENOIT TESSIER (REUTERS)

Aunque es obvio que para muchos esto no justifica el Tour del Movistar y es probable que así sea (anunciaron desde el principio que venían a ganar) está claro que la victoria es un bálsamo para ellos, y una reivindicación personal para Quintana. A cualquier equipo ciclista le da mucha tranquilidad una victoria así, sobretodo cuando los principales objetivos no se estaban cumpliendo.

Para Quintana la victoria significa mucho más. Las críticas se vienen repitiendo, especialmente desde hace un par de años, y el propio Eusebio Unzúe reconoció que esperaba más del colombiano (dijo lo mismo de Landa). El ciclista ha ganado de nuevo. Y lo ha hecho como los grandes. Atacando a pie de puerto, descolgando a todos sus rivales, manteniendo el pulso con el grupo de los 'gallos' y alzando los brazos en meta.

Solo Froome en Ax 3-Domaines en el Tour 2013 y Contador en Verbier en 2009 han ganado de esta manera en los últimos años. Quintana, se ha reivindicado al estilo Pantani, y ha demostrado ser de nuevo el más fuerte de su equipo en la montaña, aunque parece que su reacción va a ser tardía incluso para meterse en el pódium.

Quintana tiene tan solo 28 años y está aún llegando a su etapa de madurez. Para muchos esta victoria es un pobre consuelo para un conjunto que venía a disputar la general, pero a Nairo le vale para reivindicarse como líder y como hombre e tener en cuenta para el futuro. La llama de la esperanza se mantiene viva para un ciclista que tiene un gran palmarés a pesar de su edad (28 años son pocos para un ciclista) y que tiene aún muchos años por delante para volver a intentar la conquista del tour de Francia.

 

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