Nuevos centros y el cuidado de los trabajadores, objetivos de García Montero

Flanqueado por la Vicepresidenta, las ministras de Educación y Justicia y los de Exteriores y Cultura, el nuevo director del Cervantes sueña con abrir centros en Washington así como en varias ciudades africanas y asiáticas. En su toma de posesión, habla de dignidad política como oposición “al sectarismo y la manipulación”

La ministra de Educación, Isabel Celaá, sostiene un libro escrito por Almudenas Grandes, pareja de Luis García Montero, durante el acto de toma de posesión de García Montero de su nuevo cargo como director del Instituto Cervantes. / ()

Luis García Montero, el nuevo director del Cervantes, reivindica la dignidad política que supone "oponerse al sectarismo y a la manipulación". Para describir su reto, el escritor utiliza palabras de otros dos grandes poetas, Antonio Machado y Ángel Gonzalez. “El esfuerzo por ser buenos, en el buen sentido de la palabra bueno, frente a los que trabajan por crear un tiempo propicio al odio", es esencial para quien defiende que su propio compromiso siempre ha estado ligado a la palabra, “a la verdad de las palabras”, como se puede rastrear en el poema que ha leído en su toma de posesión, escrito hace ya una década y que tituló entonces Vista Cansada.

En el discurso que ha pronunciado y que han escuchado escritores, cineastas, actores y cantantes y en el que ha sobrevolado la sombra y la voz de Don Quijote, ha insistido en la necesidad de una "perspectiva iberoamericana en la Europa del Brexit, en el trance de la cultura hispana en Estados Unidos y en la defensa de los derechos humanos en cualquier parte del mundo".

Acompañado por la Vicepresidenta del Gobierno, las ministras de Justicia y Educación y los de Exteriores y Cultura, Luis García Montero se ha preocupado por la financiación del organismo encargado de la enseñanza de las lenguas españolas en el extranjero, que sufre desde hace años recortes que han ahogado su expansión y han obligado a sus trabajadores a ajustarse el cinturón.

"Nada hay más poético que los números", dijo en la reunión de directores celebrada en Alicante, hace ahora una semana. Este es la idea que ha repetido orque cree esencial "pedir un poco de oxígeno" al gobierno o lo que es lo mismo, más dinero no sólo para cumplir con el sueño de abrir nuevos centros en Washington y en ciudades africanas y asiáticas. Tan importante o más es "tratar con dignidad al mayor patrimonio de esta institución, el patrimonio humano, los hombres y mujeres del Cervantes...".

En su opinión, "el Cervantes sale muy barato al Estado. Cada español invierte poco más de un euro al año para sostener las posibilidades internacionales de su idioma como ámbito de conocimiento y diálogo intercultural".

Luis García Montero asume su trabajo "comprometiéndome con la dignidad de la gente, única propietaria de su idioma, y con la lealtad a la memoria de mis mayores y a la forma en la que siempre se opusieron al trágala de los poderes salvajes pronunciando palabras como derecho, Constitución, Igualdad y Fraternidad".

 

 

 

 

 

 

 

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