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El portero con el que el Madrid dejó de ser intocable para el Atlético

El guardameta fue clave en la victoria de los de Simeone en la final de la Copa del Rey de 2013, que rompió una racha de casi 14 años sin ganar al Real Madrid

Courtois, durante su época en el Atlético / ()

Hubo una época no demasiado lejana en la que el Real Madrid era la bestia negra del Atlético. Los derbis tenían un solo nombre y pancartas como “Se busca rival digno para derbi decente” herían el orgullo rojiblanco. Unos años negros para el Atlético, sobre todo en lo que a enfrentamientos con el máximo rival se refiere. Durante casi 14 largos años todos y cada uno de ellos fueron para el Real Madrid o, a lo sumo, quedaron en empate.

En estas, con tan solo 19 años un espigado, y para la gran mayoría de seguidores desconocido, guardameta belga llegó a la capital española para proteger la portería del Atlético de Madrid. Entonces, todo estaba a punto de cambiar para el Atlético, pero el entrenador aún era Gregorio Manzano, que veía así la llegada del cancerbero: "Lo de Courtois es porque necesitábamos que la portería estuviera bien cubierta. Queremos garantías por si hay algún percance con los cancerberos que tenemos". Tan solo unos meses más tarde volvería al Atlético, esta vez en condición de entrenador, un Diego Pablo Simeone dispuesto a cambiar la historia reciente de un Atlético deprimido.

La gran noche

El 18 de mayo de 2013 se disputó la final de la Copa del Rey entre el Real Madrid y el Atlético. Para los de Simeone era prácticamente un éxito de por sí haber llegado a aquella final, que iban a disputar en el campo del vecino enemigo, el Santiago Bernabéu. Casi 14 años sin conocer la victoria suponían el contexto que abrazaba aquella histórica noche.

El Real Madrid comenzó golpeando, merced a un buen remate de cabeza de Cristiano Ronaldo, antes de que se cumplieran los 15 minutos de juego. 20 más tarde, en el 35’, una gran jugada de Falcao y una cabalgada desenfrenada de Costa pondrían tablas. Pero el Real Madrid no se iba a rendir. Menos en su campo. Menos contra el Atlético. Hasta 3 palos darían los blancos: Özil, Benzema y Ronaldo, pero no entraba. En la prórroga, Miranda pondría por delante a los suyos a la salida de un córner, pero quedaba todo un tiempo extra, contra los blancos, contra casi 14 años sin victorias. El Real Madrid la iba a tener, eso estaba fuera de toda duda. Y la tuvo en el 103’, en las botas de Higuaín. Balón que no acierta a despejar la defensa, cae del cielo, perfecta para dibujar una volea al fondo de la red. Pero aparecería Courtois. El argentino la engancha bien, pero salvaría Courtois con una parada más propia de balonmano que de fútbol, un gol que ya cantaba medio Santiago Bernabéu. El primero de los milagros, pero no el último. Porque cinco minutos más tarde, Di María dejaría atrás a la defensa con su endiablada velocidad y la pondría al segundo palo, perfecta, para que la empujara Özil. Era gol, pero estaba Courtois, que llegó como un rayo y estirándose por completo, sacó una mano milagrosa a córner. Un pie y una mano históricas, para cambiar la historia.

Courtois achica ante Benzema, en la final de la Copa del Rey de 2013 / Juanjo Martín (EFE)

Aquel día el Atlético rompió una sequía de casi 14 años sin ganar a su máximo rival y celebró la Copa del Rey sobre el césped del Bernabéu. El gran héroe de la noche fue Thibaut Courtois, con dos paradas en la prórroga, que bien valieron un título. Mucho más que un título.

En el Chelsea ha disputado más de 140 partidos y ha sido titular indiscutible durante las cuatro temporadas que ha estado en Londres. En ellas ha ganado 2 Premier League, una FA Cup y una Copa de la liga inglesa y a sus 26 años se ha confirmado como uno de los mejores porteros del mundo. Ahora vuelve a Madrid, donde el espigado Courtois dejó de ser desconocido y se convirtió en uno de los grandes porteros actuales.

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