Rescatados once menores secuestrados en Nuevo México que estaban siendo adoctrinados para atentar en escuelas

"Nos estamos muriendo de hambre. Necesitamos comida y agua", rezaba el mensaje que provocó la actuación de las autoridades estadounidenses el pasado viernes

El principal sospechoso acusado del abuso de 11 jóvenes encontrados desnutridos en un destartalado campamento en Nuevo México estaba entrenando a los niños con armas de fuego para cometer tiroteos en las escuelas, según el informe de la fiscalía estadounidense.

"Nos estamos muriendo de hambre. Necesitamos comida y agua", rezaba el mensaje que provocó la actuación de las autoridades estadounidenses. Tras obtener una orden de registro, el pasado viernes los agentes accedieron a la residencia donde se encontraban los once menores, de edades comprendidas entre los doce meses y los quince años, acompañados de cinco adultos, dos hombres y tres mujeres.

Los pequeños estaban en un remolque que se encontraba bajo tierra y cuya entrada permanecía oculta bajo unos plásticos. "Los únicos alimentos que vimos fueron unas pocas patatas y una caja de arroz en el remolque. Pero lo más impactante fue encontrar a cinco adultos y once niños que tenían aspecto de ser refugiados del tercer mundo; sin comida ni agua, pero también sin zapatos e higiene personal", señaló el alguacil Jerry Hogrefe en un comunicado.

Siraj Ibn Wahhaj / HANDOUT (REUTERS)

Las autoridades procedieron a entregar a los menores a los servicios sociales y a detener a los dos hombres, Siraj Wahhaj y Lucan Morton, quienes se encontraban fuertemente armados. Junto a ellos, se encontraban tres mujeres que eran madres de varios niños. Finalmente, fueron arrestadas tres días después del rescate.

Wahhaj se presume que sea el padre de un niño de cuatro años, que fue encontrado muerto en ese mismo campamento el lunes por la noche y que había sido denunciado como perdido por su madre el diciembre pasado. Aún no ha sido identificado por los forenses.

Campo de tiro, rifles y mucha munición

El sheriff del condado de Taos, Jerry Hogrefe, dijo a los periodistas el pasado martes que los investigadores encontraron un campo de tiro construido en un extremo del campamento, ubicado en las afueras de la comunidad de Amalia en el norte de Nuevo México, cerca de la frontera con Colorado.

Las autoridades encontraron además armas, incluido un rifle AR-15, cuatro pistolas y mucha munición. El sheriff también declaró haber encontrado basura, cauchos, escombros, tablas de maderas con clavos y vidrios en la propiedad, que había sido invadida.

Según el informe de la fiscalía, al que ha tenido acceso la agencia de noticias AFP, un padre de uno de los once niños declaró que "el acusado había entrenado al niño en el uso de un rifle de asalto en preparación para futuros tiroteos en escuelas".

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