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Los guardias civiles quieren lucir tatuajes

Las asociaciones piden que se retire del borrador de la Orden General el apartado que obliga a retirar o cubrir tatuajes

Los agentes de la Guardia Civil no pueden tener tatuajes en sitios visibles. / GUARDIA CIVIL (Europa Press)

Las asociaciones de Guardia Civil están de acuerdo en que al personal se le debe exigir una presencia que inspire seguridad y confianza pero consideran excesiva la norma que les obliga a tapar sus tatuajes porque afecta a los derechos fundamentales y libertades públicas de los ciudadanos.

Las asociaciones representativas de la Guardia Civil han enviado una carta al director del Instituto armado Félix Vicente Azón en la que le piden que retire del borrador de la Orden General sobre policía personal, aspecto físico y trato con la ciudadanía, el apartado que obliga a retirar o cubrir tatuajes ya que se contradice con espíritu y “el preámbulo del propio borrador que destaca que las normas se deben adaptar ‘en atención a los nuevos usos sociales y culturales generalmente aceptados por la sociedad a la que servimos’.

Las asociaciones (AUGC – ASESGC – AEGC – UniónGC – APCGC) explican que “obligar a retirarse o cubrirse tatuajes que no vulneren las leyes y la imparcialidad y neutralidad, va en contra precisamente de dicho espíritu normativo, así como otros preceptos de la norma que no van en sintonía con la propia sociedad a la que servimos”.

Los asociados, suboficiales, mandos, cabos y guardias, critican a los responsables de la Dirección por “presentar un texto normativo donde las prohibiciones son las protagonistas, eso sí, llevando a cabo ‘malabares normativos’ para hacer parecer lo que no es. Se prohíbe fumar a los guardias civiles durante la práctica totalidad del servicio, se mantiene un único modelo de peinado para hombres y mujeres, así como llevar más de un anillo o una pulsera, cuestiones que van en contra del espíritu de adaptar la Guardia Civil al siglo XXI”, declaran.

Tres meses para borrarlos

La norma mantiene la prohibición de que sean visibles, así como la obligación de tener que taparlos incluso, en la parte más restrictiva, dando un plazo de tres meses para someterse a intervenciones para su eliminación del cuerpo de quien los lleve. De hecho también se regula que el personal con tatuajes registre los mismos en una base de datos, por medio de un documento diseñado para tal efecto, con las características, lugar del cuerpo donde se encuentra, incluso con la posibilidad de adjuntar fotografías del propio tatuaje o tatuajes.