Los patinetes eléctricos enfrentan a usuarios y peatones

  • Estos vehículos de movilidad personal, cada vez más comunes en las calles de las grandes ciudades, llegan envueltos en la polémica por la falta de una regulación que estipule por dónde deben circular
  • Barcelona restringe su uso a las calzadas y Valencia, por el momento, ha prohibido a las empresas de alquiler que usen las aceras como aparcamiento

Unos agentes de la Policía Local trabajan en la retirada de los patinetes eléctricos de alquiler de la empresa Lime en Valencia / ()

Los sistemas de movilidad en las grandes ciudades están evolucionando a pasos agigantados. Entre las restricciones de tráfico por los altos niveles de contaminación, las opciones de transporte respetuosas con el medio ambiente ganan usuarios. Es el caso de las nuevas plataformas de ‘Car Sharing’ como Emov o Car2go, que descongestionan de coches las ciudades y, al usar vehículos eléctricos, producen cero emisiones. En la misma línea, los patinetes eléctricos ganan adeptos por momentos, aunque rodeados de polémica por el vacío legal en el que se encuentran.

La primera empresa en comenzar a prestar servicios con patinetes eléctricos en España ha sido la norteamericana Lime. Esta compañía, en la que participan Google y Uber, ya opera en Madrid y Valencia y se encuentra en pleno proceso de expansión por las grandes ciudades de toda Europa. El mercado del alquiler de patinetes, hasta ahora inexplorado, se encuentra en el punto de mira de varias sturtups, aunque por el momento, el limbo jurídico en el que se encuentra, provoca inseguridad y no anima a la inversión.

Estos vehículos de movilidad urbana y personal – tanto los patinetes eléctricos, como los segway y los hoverboard- se plantean como una nueva opción de transporte eco y de fácil acceso. Pero para muchos viandantes crean conflicto y ya son varios los accidentes en los que se han visto implicados estos aparatos al circular por la acera, ya que pueden llegar a superar los 30 km/h.

Las asociaciones de peatones lo tienen claro: su sitio no está en las aceras. Fernando Navarro, presidente de la Asociación Acera Peatonal, aseguraba a Cadena SER que “no hace falta tener clara una normativa expresa que indique por donde deben circular” los patinete eléctricos. “Nuestras aceras son para desplazarse, para encontrarse, para charlar, incluso para despistarse”, apuntaba Navarro. El presidente de la asociación comentaba que piden a la administración "que sea clara y los saque de las aceras".

Los usuarios, por su parte, piden simplemente el mismo trato que se da a las bicicletas. Juan Jíménez, presidente de la Asociación de Usuarios de Vehículos de Movilidad Personal, aseguraba que “la gente que se pasa al patinete eléctrico viene del coche”. “Cada patinete eléctrico que estamos viendo en la calle es un coche menos, y eso hay que tenerlo en cuenta si queremos apostar por una movilidad sostenible”, explicaba.

Jimenez afirmaba que “el patinete eléctrico se está convirtiendo en el medio de transporte de mucha gente y se está postulando como uno de los mejores para las grandes ciudades”. ”Elimina muchísimos de los problemas actuales, pero tenemos que darle cabida”, apuntaba.

Barcelona, pionera en regulación 

La pionera en establecer una regulación fue la ciudad de Barcelona. El ayuntamiento de Ada Colau prohíbe desde julio de 2017 que los patinetes eléctricos circulen por las aceras, limitando su uso a calzadas y carriles bici.

Recientemente, el consistorio de Madrid ha presentado un borrador de la nueva ordenanza de movilidad que se presentará en los próximos meses. Esta será previsiblemente mucho más restrictiva que la normativa de la ciudad condal y usuarios y asociaciones de vehículos de movilidad personal ya han mostrado su desacuerdo. El ayuntamiento de Carmena limitará el tránsito de los patinetes eléctricos a carriles bici, ciclocalles y calles residenciales y de zona 30. El centro de la capital, por tanto, quedaría excluido de la zona de circulación de estos vehículos.

Otras grandes ciudades españolas como Bilbao, Valencia, Vitoria, Zaragoza, Sevilla o Granada se encuentran estudiando o directamente aprobando normativas que regulen el uso de los patinetes eléctricos para, en su mayoría, restringir su uso en las aceras. En el caso de Granada, por ejemplo, no se permite circular con estos vehículos por el entorno de la Alhambra o por calles con una pendiente superior al 15%.

Aparcamiento en las aceras

En Valencia, por el momento, no hay restricciones a la circulación de los patinetes, pero si han puesto inconvenientes a que estos se aparquen en las aceras. El consistorio valenciano solicitó hace unos días a la empresa Lime que retirara de las calles los vehículos que, aparcados en la vía, ocupaban un espacio público sin autorización. Ante la pasividad de la empresa, los patinetes eléctricos han comenzado a ser requisados por la policía municipal y el ayuntamiento estudia aplicar una tasa a los patinetes eléctricos si quieren utilizar las aceras como aparcamiento.

Para la gran mayoría de los expertos, la falta de una normativa clara con respecto a estos nuevos vehículos de movilidad urbana hace necesaria una reforma de la ley de seguridad vial para poder desarrollarla en reglamentos en los que, finalmente, se estipule por dónde pueden o deben circular los patinetes eléctricos, y dónde se pueden y deben dejar aparcados.

Problema internacional

La idea de los patinetes eléctricos como nuevo sistema de transporte surgió en Estados Unidos, donde actualmente operan más de una decena de empresas. Lime, en concreto, ha puesto sus vehículos a disposición de los usuarios en 80 ciudades repartidas por 24 estados.

Allí el problema con las normativas de movilidad es el mismo con el que en estos momentos se encuentran las ciudades españolas. Ante la duda de si deben circular por aceras o calzadas y teniendo en cuenta los accidentes que se han producido con peatones, ciudades como San Francisco han restringido su uso mientras se trabaja una regulación.

 

 

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