Director del Festival de Cine de San Sebastián: "El cine es un buen instrumento para preservar la memoria de la gastronomía"

Entrevista a José Luis Rebordinos, director del Festival de Cine de San Sebastián

José Luis Rebordinos, director del Festival de Cine de San Sebastián. /

José Luis Rebordinos es un tipo ocupado. Dirigir el Festival de Cine de San Sebastián implica recibir a mucha gente, presentar películas, atender a la prensa especializada, reunirse con autoridades y también cenar con estrellas del cine como Judi Dench, Hirokazu Kore-eda y Danny DeVito, los ganadores del Premio Donostia 2018. Pero la cocina se ha hecho un hueco en la programación del festival a través de la sección Culinary Zinema —a la que la Cadena SER ha acudido invitada por Nespresso, patrocinadora de la cita—y a su responsable le encanta hablar de ello.

¿Qué tan importante es la sección Culinary Zinema para el Festival de Cine de San Sebastián?

Yo llegué a la dirección hace 8 años y una de las primeras cosas que pusimos en marcha fue Culinary Zinema. Algo que organizamos junto al Basque Culinary Center. Tenemos la suerte de tener en nuestra ciudad uno de los centros de formación e investigación más potentes del mundo y conjuntamente decidimos organizar estas sesiones de cine y cenas temáticas relacionadas, cada día, con una película. Unimos este equipo al de Culinary Cinema del Festival de Berlín, donde el proyecto ya llevaban unos años en marcha, y bueno, han pasado siete años y la verdad es que es un exitazo. Se venden todas las cenas, se venden las películas... Además han pasado grandes películas y grandes cocineros: Andoni Aduriz, Gastón Acurio... y este año, por ejemplo, Germán Marritegui, que es uno de los grandes de Argentina.

El cine suele ayudarnos a entender la vida y lo cierto es que en los últimos años la cocina ha ganado mucho protagonismo en la sociedad española. Hay cierta sensación de bubuja, incluso. ¡Hay cocina hasta en la sopa! ¿Crees que las películas pueden ayudarnos a diferenciar el grano de la paja?

Bueno, yo creo que sirven para conocer la gastronomía de un país o el trabajo de un cocinero concreto. También para tratar temas relacionados con la cocina, como pueden ser la medicina o la ecología. Yo soy muy fan de la gastronomía. Para mí es una expresión cultural de los pueblos. Tiene un punto de arte y otro de artesanía. Cuando visito una ciudad me gusta ir al mercado porque eso dice mucho de una sociedad y también de su gastronomía. Intentamos defender una gastronomía que, de alguna manera, está ligada a la sociedad en la que se inscribe. No estoy de acuerdo cuando alguna gente dice que la gastronomía es una tontería. Puede haber cierta inflación porque, como interesa mucho, no para de haber programas. Pero yo creo que es muy interesante y que nos aporta muchísimo.

Este año se ha hablado mucho del movimiento #MeToo, especialmente en el sector del cine, y el movimiento feminista ha crecido mucho en España. Una de las películas del Culinary Zinema, 'The Heat: A Kitchen (R)evolution', justamente da voz a las mujeres...

Sí, es una película que nos gustó mucho porque... ¡Fíjate! El otro día, hablando con Joxe Mari Aizega, el director del Basque Culinary Center, yo le preguntaba si a veces no exageramos un poco las cosas, y me empezó a contar cosas que yo no creía que en 2018 pudieran estar pasando en las cocinas. Cuando ves esta película, que explica las carreras de varias cocineras, alguna de ellas hija de algún chef muy importante, ves que cuando ellas han pasado a ser las responsables del restaurante han tenido todo tipo de problemas. Lo complicado que les ha sido llegar a ser importante... Esas historias hacen que la película sea necesaria. A mí hubo cosas que me sorprendieron mucho y creo que es interesante contarlas.

¿La existencia de la sección Culinary Zinema forma parte de la estrategia marquetiniana que refuerza el atractivo de San Sebastián como una de las grandes capitales del turismo gastronómico a nivel mundial?

No especialmente. Nosotros pusimos esto en marcha primero por el amor que tenemos por la gastronomía, pero también con el objetivo de atraer a otros públicos al festival. Es decir, el público cinéfilo abarrota las salas de San Sebastián, pero ¿cómo atraer a gente que nunca vendría al festival? Pues bueno, al proyectar películas gastronómicas y ligarlas a una cena, ha empezado a venir. Los turistas gastronómicos ya tienen su circuito, conocen a los cocineros y vienen a los restaurantes. Per es que, además, la comida es muy importante para San Sebastián. Nos gusta comer pero también cocinar. ¡A mí me gusta muchísmo! Cocinamos para los amigos, invitamos a cenar para cerrar un negocio y todo lo celebramos alrededor de una mesa. Parecía lógico que el cine y la gastronomía se unieran en San Sebastián.

Imagino que, durante la celebración del Festival, comerás muy bien...

¡Son los días en los que peor como de todo el año! Yo no puedo ir a las cenas. Tengo otros deberes: dar la entrada y la salida de las películas de la sección oficial, recibir a gente... Cometo todo tipo de crímenes gastronómicos. Picas un pintxo aquí y otro allá, puedes comer a las 16.00 o no comer, cenar a las 23.30 o no cenar... ¡Es muy caótico!

Pues yo te imaginaba cenando todos los días en Martín Berasategui con grandes estrellas de Hollywood...

¡No, qué va! Yo solo hago tres cenas sentado durante el festival: las del Premio Donostia. Sí ceno con Judi Dench, Hirokazu Kore-eda y Danny DeVito porque no hacerlo sería de la mala educación, pero muchas veces las abandono antes de terminar y tengo que disculparme porque hay otras cosas que atende. El resto de días ya es imposible...

¿Cómo reaccionan las grandes estrellas del cine ante los platos de los restaurantes con estrella Michelin de San Sebastián?

Bueno, hay de todo. A veces lo que les encanta es un bar donde les dan una buena ensalada y una buena 'txuleta'. Muchos son fans de sitios como Topa, Nestor, Gambara o Urola, y cómo no de los grandes: Mugaritz, Akelare, Berasategui, Arzak, Zuberoa...

¿Recuerdas a alguna estrella especialmente disfrutona?

¡Muchos! Recuerdo a una productora americana a la que le entusiasmó Mugaritz y que salió fascinada, diciendo que había sido la mejor cena de su vida. Pero también recuerdo cenas en Arzak o Akelare de las que han salido extasiados. A veces viene gente con una gran cultura gastronómica y que aprecia lo que tenemos, pero otros no han estado nunca en este tipo de restauante y salen muy impresionados. También hay invitados que no son para este tipo de lugares y que comen mucho más a gusto en un restaurante popular. Cada persona es diferente.

Esta semana se ha hablado mucho de la información publicada por 'El Confidencial' acerca de las condiciones de los 'stagiaires' del restaurante Azurmendi. ¿También ha llegado ese tema hasta el Festival de Cine?

Bueno, yo lo he leído en la prensa y me ha sorprendido mucho. Habrá que ver qué hay de verdad en eso. No conozco el tema, pero yo conozco a Eneko Atxa y le tengo mucho cariño. Me parece un gran cocinero y un gran tipo. La verdad es que las noticias que oigo las pongo en cuarentena. ¡Las cosas hay que demostrarlas! Vivimos en un momento en el que parecece que tengamos que demostrar nuestra inocencia, y pienso por ejemplo en Woody Allen o James Franco. Lo que hay demostrar es que la gente sea culpable.

En esta sección dle Culinary Zinema se ha presentado un documental sobre el restaurante Tegui, de German Martitegui; otro sobre L'Escaleta de Kiko Moya... ¿Para ser alguien en la cocina mundial tienes que tener tu propio documental o un capítulo de Chef's Table?

¡No, no! Pero es bueno que vayamos guardando en imágenes y sonidos el trabajo de toda esta gente. A los restaurantes de Euskadi les animo a intentar que haya películas sobre ellos porque hay una parte de su trabajo que va a desaparecer. Y sí, quedarán los libros de cocina, pero a mí, como gastrónomo, me interesa ver cómo trabajan, cómo piensan... El cine es un buen instrumento para preservar la memoria de la gastronomía.

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