El día después en la 'zona cero': "La ola me llevó navegando y escapé saltando de coche en coche"

  • Escucha los testimonios de los supervivientes tras riadas provocadas por las fuertes precipitaciones en Mallorca
  • Las fuertes lluvias dejan al menos 10 muertos y se busca a un niño de 5 años que se encuentra desaparecido

El día después de las inundaciones en Mallorca, que dejan 10 muertos y un niño de cinco años desaparecido, está siendo muy complicado en Sant Llorentç. Muchos vecinos se afanan en tratar de recuperar sus hogares, cubiertos de barro y lodo. Otros tratan de sobreponerse a la situación vivida hace unas horas. Muchos vecinos quedaron atrapados en sus casas, a otros el chaparrón les pilló en el coche.

Barbara Cervera, vecina de este municipio, vio llegar las olas en casa de su madre, porque fueron varias las oleadas que golpearon Sant Llorentç. "Yo estaba en casa, un ángel quiso que estuviese con mi madre acompañándola. No suelo estar en casa a esa hora. Vimos impotentes como llegaba la primera ola de lodo y porquería. Me avisó mi cuñada que quitase el coche, pero no tuve tiempo. La segunda ola inundó todo con un metro de agua. Fue brutal, arrastró coches, contenedores... Venía con tal fuerza que el primer impacto fue en las puertas del estanco de mi hermano", ha comentado Cervera en el especial 'Hora 25'.

"El piso de mi madre está bien al ser un primero, del negocio de mi hermano, un estanco-papelería que estaba recien reformado, no ha quedado nada", ha lamentado Barbara, que recuerda con agustia como vivió los instantes posteriores a las oledas. "La sensación era de angustía, de pánico, de miedo. Teníamos agua por delante y por detrás. Fueron momentos angustiosos. Sabíamos que había causado mucho daño, sabíamos que los vecinos de plantas bajas, o salían rápido, o no lo iban a contar y, sobre todo, no sabíamos si a mi hermano, que estaba en el coche, había podido llegar a un lugar seguro", ha continuado.

La tía de Bárbara, Catalina, vive en una de las zonas más golpeadas por las inundaciones. Tras sufrir un ictus, vive en casa con su cuidador. "Yo había visto algo así hace unos 10 años", dice ella. Su cuidador le salvó la vida. Ambos estaban en la planta baja de la vivienda en el momento de las oleadas. "Escuchábamos llover muy fuerte. Yo, para que no se pusiera nerviosa, estaba a su lado. Hubo un momento en que sentí que el agua empezó a entrar de la calle. Yo, no sé si por inercia o porque ya había escuchado de una torrentada, orienté la camilla hacia la escalera. En apenas segundos el agua nos llegaba a las rodillas. Coloqué sus pies en la escalera y comenzamos a subir despacio. A mitad de escalera me dijo que no podía... Yo ahí ya la arrastraba, no sé si le hice daño o no, pero el agua no dejaba de entrar", ha recordado Jose.

Toda la planta baja de la vivienda de Catalina está ahora desierta, solo queda la marca del agua, que es cercana a los dos metros. El suelo está cubierto de barro, los dormitorios, vacíos y los muebles en la calle. Pese a esto, Catalina y su cuidador están decididos a pasar la noche en casa.

"Vi la ola de fango, quise huir pero me adelantó"

A Ignasi García el torrente le pilló al salir del trabajo. Como a muchos otros. "Ayer estaba en la tienda, trabajando como cada día de 16:00 a 20:00, y como vi que el tiempo estaba mal, cerré a las 19:00". Al cerrar se trasladó a la plaza del ayuntamiento de  Sant Llorentç a recoger su coche.

"Tenía el coche en el parking, y cuando salía, vi la ola de fango. Arranqué el coche, pero la ola me adelanta y me llevo flotando a un cúmulo de coches que se fueron acumulando. No sabía muy bien qué hacer. Cuando el coche se quedó parado fui saltando de coche en coche", ha recorado Ignasi. Las perdidas para su negocio han sido devastadoras, pero prefiere no centrarse en lo material.

"La salud es lo importante, lo demás es material. Yo tengo un negocio de joyería, fotografía y relojería. Pensaba que el agua pasaría pero no a ese nivel. Tenía vitrinas al revés, los equipos fotográficos estaban flotando en el interior del local. Para mi negocio, esto ha sido un desastre", ha afirmado en 'Hora 25'.

"Ahora tengo 65 más uno"

Ignasi no fue el único vecino al que las olas de agua y lodo sorprendieron al volante. "Se paró un coche delante del mío, al tiempo se vino para atrás y me golpeó. Ese golpe me hizo salir dando flotando y tumbos: chocaba contra otros coches, contra las paredes... Aproveché que el coche perdió un poco de fuerza para abrir la puerta, tirarme y nadar a favor del agua. Iba flotando. Venían 7 o 8 coches detrás mía. Había coches que venían hacia mí, pero logré evitarlos. Me refugié en un chalet y una señora y su hija me atendieron", comenta este vecino, que reconoce que siente que ha vuelto a nacer.

"Tengo 65 más uno. Yo sabía que si no me venía algo que no viese debajo del agua... me he criado al lado de un río y hacer aquí la mili me ayudó. Pienso mucho en un chico que vi agarrado a un tronco de un árbol. Cuando salí de la casa ya no lo ví. No le puede ayudar porque el río me arrastraba", ha afirmado.

"El agua sobrepasaba las paredes del estadio"

A otros, como a Biel Servera, el aguacero les pilló en el estadio municipal. El estadio municipal se ha quedado sin cesped, sin paredes y sin vestuarios. "Fue cosa de segundos y cuando quise irme no pude", afirma el vicepresidente del club local. "Estaba sentado y me empecé a mojar los pies. Cuando me giré hacia el torrente, que está al lado del campo, vi que venía mucha agua y me tuve que subir primero a la mesa y luego al techo de la oficina. Estuve tres horas solo porque nadie podía venir a buscarme", ha comentado.

"El agua alcanzó los dos metros de altura"

Los daños materiales que ha dejado la riada en el Levant de Mallorca son cuantiosos. Hay gente que lo ha perdido todo. "Hay casas que tienen que tirar absolutamente todo porque el agua alcanzó los dos metros", comenta un testigo de la riada en Sant Llorentç tras desbordarse el torrente. "No pensábamos que el desastre fuese a ser tan grande, va a ser un desastre absoluto porque desborda cualquier previsión", ha lamentado este vecino. "Yo estaba arriba del pueblo, vi que el torrente se desbordaba y quedé en comunicado", ha contado este vecino a la SER.

"Sin ellos habríamos muerto"

Adam Heredia es uno de los vecinos de la localidad mallorquina que tuvo que ser rescatado tras el desastre. Adam se encontraba junto a su hermano y sus sobrinas, de 3 y 15 años, cuando quedaron atrapados por las oleadas en su casa. El agua les llegaba por la cintura. Heredia ha relatado en 'La Ventana' que Sergio y Nora, los nombres de los dos guardias civiles que arriesgaron su vida para rescatarles, acudieron en su auxilio tras escuchar los gritos su hermano, que "asomando medio cuerpo" por una ventana pedía ayuda para evacuar, sobre todo, a la niña pequeña.

"Cuando empezó a llover estaba con uno de mis hermanos, que es propietario de un gimnasio y estábamos allí. Empezó a tronar y le dije me iba a casa que estaban allí sus hijos con mi otro hermano. Le dije que iba yo primero. Esa fue la última que supe de él hasta que pasaron seis horas", ha continuado Adam.

"Ya en casa empezó a llover muy fuerte y empezamos a ver manchas marrones en el suelo. Cuando fuimos a la puerta, era imposible salir, estaba entrando agua por las puertas, por las ventanas... teníamos el agua por la cintura. La niña la teníamos sobre nosotros o sobre los muebles mientras hacíamos piquetes hasta que llegaron nuestros héroes", ha continuado. "El 112 estaba colapsado, solo podíamos gritar, se me hizo eterno hasta que llegaron nuestros héroes", ha continuado.

"Los guardias arriesgaron su vida por salvaron. Los coches se los llevaba el agua como papel. Ellos venían en el patrol y arriesgaron su vida. Sin ellos dos habríamos muerto", ha sentenciado.

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