La oposición guineana pide ayuda a España

Quieren una mayor implicación del gobierno español, como antigua colonia suya que es, en promover una transición pacífica hacia la democracia en el régimen de Teodoro Obiang

Miembros de la oposición guineana en España, durante la rueda de prensa que han ofrecido en el Club Internacional de Prensa / ()

Coincidiendo con el 12 de octubre, los guineanos celebran su independencia de España. Hace 50 años que consiguió separarse de la metrópoli, de Madrid, y su situación al día de hoy es crítica y caótica, con un Gobierno dirigido por un dictador que maneja Guinea con mano férrea. Mientras él vive en la opulencia, el pueblo carece de las condiciones mínimas.

En Guinea Ecuatorial hay una república presidencialista unitaria. El presidente es jefe del Estado y del Gobierno. En realidad, en el paripé de elecciones que celebra tras cada legislatura, se adjudica el 90% de los votos y deja un pequeño margen para partidos opositores. En estas últimas votaciones, la oposición consiguió un escaño, pero a quien le correspondía ocuparlo no ha podido hacerlo porque ha sido detenido en varias ocasiones bajo acusaciones variopintas.

En Madrid, donde residen la mayoría de los representantes de los partidos opositores de Guinea Ecuatorial, es donde han explicado la precaria situación de los políticos no afines al régimen de Obiang.

Weja Chicampo, coordinador general de MAIB, Salomón Abeso Ndong, de CORED, Severo Moto, del Partido del Progreso, Faustino Ondo Ebang, de UP y Antonio Nsue, de APGE, se lamentan. Creen que el mundo se ha olvidado de ellos y del pueblo guineano que vive oprimido por una bota militar, donde nadie se atreve a hablar, donde se sigue secuestrando a políticos opositores, a quienes se persigue incluso fuera de Guinea. "Queremos que España apoye a que Guinea sea libre, que ayude a la oposición", pedían Ondo Ebang y Severo Moto.

Un sentimiento agridulce les embarga en este aniversario. 50 años en los que han pasado dos dictaduras, la del tío y la del sobrino, y cuyo futuro, al menos el que se advierte de modo inmediato, sigue siendo un desastre. Asesinatos, corrupciones, abusos... y sin una voluntad clara de mejorar las cosas para que haya una convivencia pacífica y una reconciliación nacional.

La Unión Europea habría demostrado su disposición a secundar esfuerzos para democratizar Guinea y para que la situación no se convierta en un verdadero desastre y España no debería dejar abandonado a su único hijo en África.

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