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Fallece el joven que quedó tetrapléjico tras comerse una babosa por una apuesta

El molusco le transmitió un parásito que le provocó una infección cerebral

La enfermedad de la babosa acabó con el joven. /

Durante una fiesta privada celebrada en Sídney (Australia) en 2010, el australiano Sam Ballard fue retado por sus amigos a comerse una babosa que encontraron en su propio jardín. Después de tomar varias copas de vino, el joven aceptó el reto y se comió el molusco totalmente crudo y vivo. Apenas unas horas más tarde, el joven comenzó a sentir unos calambres en las piernas que derivarían en una tetraplejia que le acompañaría hasta el final de sus días.

Tras llegar al hospital, los médicos explicaron a la familia que la babosa que había ingerido horas atrás era portadora del parásito Angiostrongylus cantonensis, comúnmente conocido como lombriz pulmonar de rata. Un parásito que provocó una mengoencefalitis eosinifílica al joven australiano, que pasaría 420 días en estado de coma en el Hospital Royal North Shore.

El joven fallece a los 28 años de edad

Cuando el joven despertó del coma, los médicos descubrieron que el joven se había quedado completamente inválido y que tenía dificultades para comunicarse con los demás. A pesar de que consiguió recuperar cierta movilidad, el caso del joven saltó a los medios a comienzos de 2018 después de que el Seguro Nacional de Incapacidad de Australia decidiera reducir el dinero dedicado a su cuidado de 383.700 a 105.000 dólares.

Varios meses más tarde, el joven ha fallecido "rodeado de su familia y sus amigos" a los 28 años de edad. Así lo ha dado a conocer Fox News, que recoge que Ballard pudo despedirse de su madre, a quien le dijo que la quería antes de fallecer. Un trágico final para un joven que ha luchado durante los últimos ocho años para salvar su vida.

Tras la meningoencefalitis eosinofílica

Según recoge el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), las personas que contraen las infecciones pulmonares de las ratas no suelen desarrollar ningún síntoma mayor. A pesar de que sí que pueden presentar síntomas leves como la fiebre, el dolor de cabeza, las náuseas o vómitos, no es común lo que sucedió con Ballard. De hecho, el parásito suele morir por sí solo.

No obstante, la infección puede evolucionar a un tipo de meningitis conocida como meningoencefalitis eosinofílica. Una infección capaz de provocar una grave alteración en el sistema nervioso, que puede causar una parálisis al afectado e incluso la muerte.

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