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Sanidad alerta sobre los riesgos de la acrilamida por sus efectos cancerígenos

La acrilamida es un contaminante que se crea de forma natural en alimentos ricos en hidratos de carbono sometidos a alta temperatura y en entornos de baja humedad

Campaña informativa para concienciar de los peligros de la acrilamida. / MINISTERIO DE SANIDAD

'Con la acrilamida no desentones. Elige dorado, elige salud' es lema de la campaña lanzada por le Ministerio de Sanidad. La intención es concienciar sobre los riesgos de esta sustancia que se crea de forma natural y supone un probable carcinógeno en humanos. En el vídeo difundido a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) se explica a la población los riesgos y ofrece  recomendaciones sobre cómo cocinar los alimentos con almidón para evitar altas concentraciones de acrilamida.

Así se se puede evitar la acrilamida

¿Qué es la acrilamida y por qué es peligrosa para la salud?

La acrilamida es un compuesto orgánico que se forma al cocinar a altas temperaturas, exactamente cuando supera los 120º y siempre en en ambientes de baja humedad. Ocurre en determinados alimentos ricos en hidratos de carbono, como las patatas y los cereales. Cuando se hornea, tosta o fríe en exceso alguno de estos productos, se producen concentraciones elevadas de acrilamida.

El riesgo de los alimentos fritos 

Es fácil detectar el exceso de acrilamida en los alimentos cocinados, ya sea en casa o un producto procesado. Un color oscuro delata la acumulación de esta sustancia. Son especialmente vulnerables alimentos fritos, tostados y empanados, como las patatas y sus derivados, las galletas, la bollería, el pan y alimentos empanados y rebozados. La clave es no cocinarlos en exceso para evitar que su color sea marrón.  Recordar siempre el lema de la campaña: 'Elige dorado, elige salud'. 

Algunos ensayos con animales indican que las concentraciones de acrilamida en alimentos pueden ser cancerígenas. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria también ha señalado que la acrilamida podría ser genotóxica y cancerígena, aunque ha destacado que no hay evidencia de estos efectos en seres humanos y que son necesarios más estudios. En abril entró en vigor el nuevo Reglamento  de la Comisión Europea, que reconoce a la acrilamida como un contaminante e insta a su control a lo largo de la cadena alimentaria.

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