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El vagón de la humillación y la revancha, convertido en símbolo de reconciliación

Macron y Merkel renuevan en Compiègne la amistad franco- alemana

El vagón restaurante de un tren de hace cien años, en el bosque de Compiègne al norte de Francia, fue el escenario del Armisticio de la guerra 1914-1918. "La última negociación transcurre ya de noche, muy deprisa, sin fotógrafo. Ingleses y franceses son los que imponen su voluntad, porque los americanos no están presentes", detalla el historiador Christophe Barret de los Archivos Nacionales de Francia.

"Es Ferdinand Foch, comandante en jefe de los Aliados el que lleva la voz cantante, por parte británica está el lord de las fuerzas navales y por Alemania representantes civiles de Alemania encabezados por el ministro Matthias Erzberger, porque los militares no quieren responsabilizarse del fracaso". Alemania acepta no sin protestas el cese el fuego y la capitulación esa madrugada. El tratado de Paz que impone condiciones draconianas al Reich no se firmará hasta el 28 de junio en Versalles.

En este mismo vagón de madera, 22 años después Adolf Hitler toma la revancha y obliga a los franceses a admitir la ocupación de la mitad del Hexágono.

Hitler se llevó después el vagón a Berlín y fue destruido por accidente en la estación de Crawinke. El que está ahora en Compiègne transformado en museo es una reproducción idéntica del original. Este sábado se convertirá en símbolo de la reconciliación franco alemana, con la visita por vez primera a ese lugar de un presidente francés y de la canciller alemana.

Emmanuel Macron y Angela Merkel se unirán después durante una cena en el Museo de Orsay al medio centenar de jefes de Estado o Gobierno, entre ellos, Vladimir Putin y Donald Trump. Los representantes españoles, el Rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegan este domingo.

El acto principal será en el Arco de Triunfo, donde se recordará a los más de 9 millones de muertos y 20 millones de heridos que causó esa Conflagración mundial. Será una ceremonia con música y sin desfile militar. Macron considera que no hay que celebrar ninguna victoria y la amistad franco-alemana convierte este día en una jornada de duelo y reflexión.

Tras una comida en el Elíseo, se reunirán en el Foro de la Paz. Una ocasión de brindar por el multilateralismo y ahuyentar los nacionalismos, en la que intervendrán todos los dirigentes que se queden. El Rey y Trump, por ejemplo, se marcharán antes.

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