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Francia resucita a los 'mugalaris'

  • Las expulsiones diarias de subsaharianos, que tras llegar en patera a España intentan pasar al país vecino, crea un nuevo tipo de "pasador" de fronteras
  • Según las ONG solo en los últimos 5 meses más de 10000 migrantes llegados a la frontera sur española han pasado por Irún para cruzar a Francia
  • SOS Racismo denuncia que los controles fronterizos a estas personas van contra la libre circulación y que se les devuelve por criterios racistas

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Sudadera azul eléctrico, zapatillas del mismo color, vaquero, capucha puesta bajo la que se oculta una mirada de miedo e incertidumbre. Así, apoyado en una pared de la estación de autobuses de San Sebastián, encontramos a El Hadji.

Llegó a España hace un mes y algunos días, quiere seguir camino a Francia pero no tiene quien le ayude, está cansado y hambriento. Dice que es de Kaye, de una región muy pobre del suroeste de Mali, cerca de Senegal, de donde no recuerda exactamente cuando partió aunque sí que probó suerte durante años en Senegal y Mauritania y que, cansado de una vida muy precaria, ha decidido poner rumbo a Francia.

El Hadji en la estación de autobuses de San Sebastián / Nicolás Castellano (Cadena SER)

El chandal, las zapatillas, las sudaderas de colores llamativos, los llegados en patera son fácilmente identificables con esa ropa que les entrega Cruz Roja nada más pisar los puertos del sur de España. El Hadji llegó a Algeciras rescatado por Salvamento Marítimo, tiene 25 años y 7 hermanos. Dice que prefiere morir, si es su destino, porque en Malí "no hay nada, ni comida", que necesita trabajar y enviar dinero a su familia. Cuenta que tiene un amigo al otro lado de la frontera. Cuando lo encontramos está muy nervioso hasta que se encuentra minutos más tarde con Peio de la red de acogida de Donosti y destacado miembro de SOS Racismo.

Peio Aierbe le explica quién es y en qué puede ayudarle la red de acogida. Ya con un café en su oficina le aclara que en Algeciras pasó cinco semanas con la Cruz Roja. Que el pasado sábado viajó en bus desde Algeciras a Donostia, pasando por Bilbao. En la estación de bus de Donostia le aborda el domingo un africano para saber si quiere ir a Francia. Al confirmarle le propone que le lleve alguien en coche a cambio de 40 euros. Acepta y ese contacto aparece con un turismo y le lleva a Francia.

Al llegar a la frontera les paran los gendarmes, les piden documentación, se quedan con la que él tenía (la orden de devolución que les da la policía española al ficharles cuando llegan a España) y le dicen que se vuelva a España y al del coche, el español, le detienen y acaba llegando de vuelta a Donosti donde pasó la noche en la estación de trenes.

El africano, el taxista local, son los nuevos mugalaris, palabra euskera que definió hace muchos años a los pasadores de fronteras y que tiene muchas connotaciones históricas del franquismo o de la época de ETA, y que ahora usan algunos para definir a los que ayudan a cruzar a Francia a los subsaharianos que cruzan el Estrecho en pateras.

Con la ayuda de red ciudadana El Hadji encaminó de nuevo su rumbo a Francia hoy. Sigue con el teléfono apagado pero es muy probable que ya haya conseguido pasar la frontera.

Guineanos con más suerte

El Hadji nos contaba que junto a él la policía detuvo a 3 guineanos, a los que justo nos encontramos unas horas después en la plaza de San Juan, en frente del ayuntamiento de Irún. El más joven, que prefiere no dar su nombre, nos explica cómo lo echaron los franceses, "el domingo lo intenté, conseguí llegar a Bayona, después hasta la autopista rumbo a Burdeos pero nos detuvo la policía francesa y nos acabó entregando a la Guardia Civil española, pero lo voy a intentar otra vez", insiste a pesar de ser de los pocos que sí ha sido expulsado formalmente con orden de expulsión de las autoridades francesas.

Junto a su hermano y su amigo han hecho la ruta desde Málaga, a donde fueron llevados por Salvamento Marítimo, después Cádiz, Bilbao y finalmente a Irún en menos de una semana desde que se bajaron de la patera. De camino al centro que Cruz Roja ha habilitado en la ciudad, en el que cada noche hay unos 60 como él que pernoctan, nos cuenta que todos saben que los franceses a veces los expulsan pero que lo van a seguir intentando, “porque todos acaban pasando”. Explican que la Cruz Roja les ha enviado desde Andalucía en un bus a Madrid, que allí le dieron 80 euros para el billete de Bus a Bilbao, que también les ofrecieron ropa y que "a aquellos que quieren irse a Francia nos da esa ayuda con esos 80 euros para el viaje".

Llegaron el 4 de noviembre a Málaga y el 11 ya intentaron cruzar la frontera de Francia. Al segundo intento lo han conseguido. En la media noche del miércoles nos enviaban ya una foto posando con la torre Eiffel de fondo. Han logrado llegar hasta París.

Algunos deciden quedarse

Romeo es de Costa de Marfil. Estuvo dos años en Argelia y un año en Marruecos, hace casi 4 que salió de su país. Llegó en patera a España el 23 de julio, a Algeciras tras ser rescatado en una patera, y desde entonces su odisea no ha hecho más que complicarse.

Junto a su hermano y su amigo han hecho la ruta desde Málaga / Nicolás Castellano (Cadena SER)

Asegura que en las ONG por las que pasó en Andalucía le animaron a irse a Francia, que él les decía que no conocía a nadie en Francia, pero así y todo le dijeron que estaría más cómodo en un país francófono. Así que intentó pasar el 27 de julio, solo 4 días después de haber llegado en patera pero lo detuvieron en Bayona.

Pasó la noche en la estación de trenes de Irún donde unas mujeres le ofrecieron ayuda, una actitud de acogida que ha hecho que decida quedarse en España donde ha pedido asilo gracias al asesoramiento de esas personas que le ayudaron, miembros de la Red de Acogida de Irún, unas ciudadanas y ciudadanos que llevan más de 5 meses colaborando con los migrantes.

A Ion Aranguren, uno de los miembros de la red, lo encontramos con unas sillas plantados delante del ayuntamiento, en lo que considera una forma de reclamar a las instituciones que se impliquen más en esta acogida. Insiste que todos acaban pasando siempre, "porque si no habría miles de personas acumuladas" y que Francia está echando a estos jóvenes "por ser negros" a los que les aplican "la excusa de la alerta antiterrorista cuando la libre circulación está permitida dentro de la Unión Europea".

Lejos de las expectativas de las autoridades, que esperaban que con el invierno bajara el flujo de pateras y la llegada de estas personas a Irún, la Red asegura que en últimos 10 días ha aumentado la cantidad de gente que llega para cruzar a Francia.

Es la otra parte del camino de los llegados en patera, a los que les espera no solo una doble frontera. La tercera está según denuncian las ONG a más de 200 km, en Burdeos, desde donde la policía francesa también los devuelven a España. Pero la peor 'muga' (frontera) a la que se seguirán enfrentando es las del "creciente racismo institucional" que atraviesa Europa.

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