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Coche eléctrico: ¿qué comunidades deben ponerse las pilas?

En función de la zona de España donde residas, encontrar puntos de recarga puede ser fácil o una misión imposible

Puntos de recarga eléctricos públicos y electrogasolineras. Mapa elaborado con datos de Electromaps / CADENA SER

Una de las primeras preguntas que se plantea alguien que quiere adquirir un nuevo vehículo en 2018 es si realmente merece la pena apostar por un coche eléctrico. Además del precio, los factores más decisivos tienen que ver con la autonomía de estos vehículos por lo que pronto llega la siguiente duda: ¿podré recargarlo con facilidad? En España, la infraestructura necesaria está en desarrollo y depende mucho de la zona en la que vivas.

Actualmente hay 3.810 puntos de recarga en nuestro país, algunos con la posibilidad de recargar varios coches a la vez y otros con un solo enchufe. El usuario normal no puede acceder a todos, ya que algunos son particulares, privados o están reservados para taxis. Los puntos públicos y las electrogasolineras se accede desde la vía pública, pero los instalados en concesionarios, hoteles y talleres es recomendable llamar con antelación.

Desde Electromaps han creado un mapa interactivo con todos los puntos de recarga disponibles en España. Uno de los responsables de la web, Javier Julve, afirma que la mayoría de los que se encuentran en la vía pública han sido financiados con dinero público. La autoridad competente en esta materia son las comunidades autónomas, por lo tanto, varía mucho en función de la estrategia tomada por cada una: "Hay algunas que llevan años diseñando su plan, otras se encuentran estudiándolo y otras no tienen nada", comenta.

Baleares, Canarias, Comunidad Valenciana, Cataluña, Asturias y País Vasco son las que más están apostando por el coche eléctrico. Estas comunidades han desarrollado una estrategia de movilidad eléctrica y están invirtiendo recursos públicos en la instalación de puntos de recarga. Además, desde la propia administración están adquiriendo vehículos eléctricos. Mientras que en el vagón de cola, a una distancia bastante considerable, se encuentran Galicia, Andalucía y Castilla-La Mancha. "La Xunta ni acude a las reuniones de movilidad eléctrica", afirma Javier.

La gran diferencia entre Baleares y Galicia

Si tenemos en cuenta los puntos de recarga públicos y las denominadas electrogasolineras, en España hay alrededor de 2.000 puntos de recarga. La que más cantidad aporta es Cataluña, con 248 espacios. Sin embargo, la comunidad que más desarrollada tiene su infraestructura es Baleares. A pesar de ser una región con un territorio relativamente pequeño, cuenta con 195 puntos: 137 en Palma de Mallorca, 35 en Ibiza y 18 en Menorca.

En el lado opuesto, encontramos a Galicia, que con una extensión bastante mayor solo tiene disponibles 27 puntos de recarga. Hay ciudades como Pontevedra, referente mundial en movilidad urbana, que no poseen ni una sola zona de recarga.

Restaurantes y hoteles suplen las carencias

Los coches eléctricos son perfectos para las grandes ciudades, como Madrid o Barcelona. La calidad de aire se vería notablemente mejorada si los usuarios se decantaran por esta opción y allí no hay problemas para encontrar puntos de recarga. La cosa cambia cuando hay que hacer un viaje de larga distancia. La autonomía media actual es de 240 kilómetros por lo que, superar ese recorrido supone planificar muy bien la ruta.

Cada vez hay más bares, restaurantes, hoteles y campings que deciden instalar cargadores en sus establecimientos con el fin de captar algún cliente que, de no tener coche eléctrico, quizá nunca habría parado ahí. Lo cierto es que, de momento, no es un gran negocio. Todavía no hay muchos automóviles limpios en nuestras carreteras. El restaurante La Majada, por ejemplo, está en la carretera provincial de Cáceres a su paso por Trujillo. El pasado mes de junio instalaron dos enchufes de recarga pero reconocen que en este tiempo apenas lo han utilizado "cuatro o cinco personas", a pesar de que es totalmente gratuito. Eso sí, ya que estaban allí y se tarda unas dos horas en recargar el coche, "aprovecharon para comer en el restaurante". Lo mismo sucede en los Paradores que ofrecen este servicio. Desde la recepción del de Gredos señalan que es raro que alguien que haya parado a recargar el coche se quede a dormir pero admiten que sí suelen pasar por el restaurante.

Algunos pueblos pequeños también han instalado puntos de recarga para fomentar el turismo y la compra de coche eléctrico entre sus vecinos. Una de esas localidades es El Bonillo, un pueblo de Albacete de unos 3.000 habitantes, que el pasado mes de septiembre estrenó dos tipos de enchufe, de recarga rápida y lenta. Todavía no han visto a nadie utilizarlo: "A no ser que hayan sido muy sigilosos...", bromea Damián García, concejal de Promoción y Turismo. Al menos cuenta que la inversión no ha sido muy grande, "unos 2.000 euros", y tiene la esperanza de que pronto se la gente del pueblo se anime a comprar coches eléctricos y que alguien que vaya de visita a las lagunas de Ruidera o a la Sierra de Alcaraz, pare en Bonillo a recargar su coche.

Más marketing que realidad

Desde Electromaps creen clave diferenciar las operaciones de marketing de la realidad: "El viernes pasado Endesa anunció que iba instalar 8.500 puntos de recarga públicos en los próximos cinco años, de momento tiene diez. Iberdrola también anunció que instalará 200 en los próximos dos años y por ahora tiene cuatro en funcionamiento".

Por parte de los fabricantes tampoco se está viviendo una gran revolución. "El problema principal es la falta de oferta de vehículos eléctricos. Existe mucha demanda por parte de los conductores y muy poca oferta por parte de los fabricantes, por lo que no hay competencia en el mercado y los precios se mantienen altos", apunta Javier, a lo que hay que sumar que "los tiempos de espera para comprar un vehículo superan en muchos casos los seis meses".

Uno de los principales motivos para elegir esta opción es que los coches eléctricos apenas tienen gastos de reparación y mantenimiento, al contrario que los motores de combustión. "Esto supone acabar con unas operaciones, que suponen alrededor del 35% de los ingresos de los grandes fabricantes", señala Javier, que considera que una de las medidas más efectivas a corto plazo pasa por instaurar cuotas, como han hecho en California o en China: "Si los fabricantes de coches no venden un mínimo de vehículos eléctricos, se les multa".

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