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Krystian Lupa: "Cuando la mayoría social es necia o tonta, la democracia enferma"

El director de escena polaco dirige 'Ante la jubilación', un retrato del nazismo escrito por Thomas Bernhard, que se representa por primera vez en español, en el Festival de Otoño

Nos recibe en la habitación de su hotel, situado en la misma calle del Barrio de las Letras de Madrid donde también vivió el personaje de 'El malogrado', de Thomas Bernhard. Y suponemos que no es casual porque Krystian Lupa (Jastrzebie Zdroj, Polonia, 1943), uno de los grandes tótems del teatro europeo, es un enamorado de la obra del escritor austriaco. Precisamente, el director polaco está en la ciudad para hablar de la puesta en escena de 'Ante la jubilación', de Bernhard, un montaje que estrenó en 2016 en el Festival Temporada Alta de Girona y que este jueves llega al Teatro de La Abadía, por primera vez en español, dentro de la programación del Festival de Otoño.

'Ante la jubilación' es una durísima radiografía del nazismo, en la que Bernhard denuncia la colaboración de la sociedad civil con las atrocidades del Tercer Reich y en la que retrata a "una familia intoxicada por el nazismo y una humanidad enferma y tullida que genera individuos inválidos". Sobre el nazismo, Krystian Lupa sostiene que "ya no se trata de una ideología, de un monstruo histórico, sino de una enfermedad espiritual de la humanidad. Todos los sentimientos humanos, valores y aspiraciones son infectados por este virus. Ya no se trata de la ausencia de moralidad, la amputación del bien, sino de la moralidad enferma y lisiada, de la bondad falsificada. La enfermedad profunda del hombre contemporáneo que genera individuos inválido".

Cada 7 de octubre, Vera, Rudolf y Clara, los hermanos Höller, nazis confesos, celebran el aniversario de la muerte de Himmler. Bajan las persianas, cenan, beben y sacan antiguos uniformes de las SS. Para escribir su novela, Bernhard partió de un hecho real, el caso del primer ministro de Baden-Wurtemberg, Hans Filbinger, que decidió dimitir en 1978 cuando se conoció que había sido juez de la marina de Hitler y había firmado numerosas condenas de muerte.

Su autor escribió esta historia en 1979 y, viendo como están las cosas en el mundo, le preguntamos a Lupa si el austriaco se quedó corto como visionario:

'Ante la jubilación'/ Felipe Mena

"Creo que la realidad superó lo que temía Thomas Bernhard y demostró ser peor, pero es normal que la realidad se repita, que vuelva como olas sucesivas, que los acontecimientos se repitan modificados, pero encierran dentro de sí siempre el mismo misterio. Thomas Bernhard habla en su obra de lo que permanecía en aquel momento del nazismo alemán de los años 30, de las historias, de lo que pasó con la gente que durante la II Guerra Mundial había perdido toda su vertebración moral y se había deshumanizado. Han pasado ya varias decenas de años de paz y la gente que vivimos ahora no tenemos esa experiencia directa que tenía él, para nosotros todo ocurre de nuevo y en eso está la principal diferencia. Sin embargo, la experiencia de Bernhard nos enseña las consecuencias directas de esta ideología, de este proceso sociopolítico que tuvo lugar y esto es especialmente valioso para nosotros hoy en día".

Ultraderecha, populismo y Bolsonaro

"Respecto a Bolsonaro, los motivos que le han llevado al poder son los mismos que llevaron al poder a Hitler, la frustración de una gran parte de la sociedad, la pérdida del instinto cívico y los sentimientos de agresividad y odio que empapan a esta parte de la sociedad. Los mismos procesos están ocurriendo en otros muchos países como Polonia, Estados Unidos, Italia o Hungría. Están llegando al poder los populistas a través del mismo mecanismo que se apoya en una mayoría social profundamente resentida que ha perdido la capacidad de pensar por ese estado emocional en que se encuentra. Cuando una mayoría social no piensa o, dicho vulgarmente, cuando es necia o tonta, la democracia enferma. Las personas que no piensan no son capaces de elegir un líder adecuado de forma democrática, un líder que sepa dirigir a la nación hacia objetivos positivos".

Europa

"Creo que, por una parte, la Unión Europea, la idea de una Europa unida, representa una idea maravillosa, que da grandes posibilidades de desarrollo económico y de ampliar las perspectivas de nuestros respectivos patriotismos porque nos ofrece una posibilidad de cambio de perspectiva. Primero, porque somos habitantes de un mismo planeta que necesita que actuemos de una manera coordinada y consciente ante los riesgos creados por la humanidad. Y también, el proceso europeo nos da una posibilidad de desarrollo humanista y entender que ser hombre no significa matarse, sino de desarrollo espiritual y de afrontar nuevos retos. Ante esta situación, hay muchas personas que no las entienden, que no las aceptan y es natural que a gran parte de la sociedad estas ideas les generen oposición porque están demasiado encerrados en sus propios valores y tradiciones. Personalmente creo que es un movimiento continuo de acción y reacción y, aunque ahora estemos en un periodo de regresión, no pierdo la fe ni la esperanza en Europa y en la humanidad y en que sepamos salir de esta crisis, aunque hay que reconocer que la situación actual es bastante peligrosa y preocupante".

El papel del teatro, hoy

"No estoy nada satisfecho con el papel del teatro en esta situación histórica, sobre todo en mi país, donde hay una verdadera crisis del teatro, donde los teatros cada vez colaboran menos con directores progresistas porque nuestro gobierno, nuestro poder político, está decidido a que el teatro debe cultivar una tradición nacional católica y dedicarse a eso. Por otra parte, tampoco creo que el teatro tenga como su principal función la memoria y recordar los riesgos y peligros existentes a la población. Creo que la principal vocación del teatro es la de estar a la vanguardia, ver lo nuevo, las cosas que el común de las personas aún no ha notado, vislumbrar nuevos caminos. Me fascina esa idea de ser artista buscador, mucho más que la de ser un artista que recuerda y llamar a la razón a darse la vuelta ante un precipicio al que se está dirigiendo la sociedad. Desgraciadamente, teniendo en cuenta los tiempos que corren, los artistas deben posponer esa función humanitaria tan principal y dar paso a una lucha para hacer despertar las conciencias dormidas".

Jan Fabre, acusado de acoso sexual por miembros de su compañía

"Fabre no es el único que se encuentra con este tipo de acusaciones, hay muchos más casos similares actualmente. No quiero emitir ningún juicio, no me creo autorizado a formarme ninguna opinión a partir de los datos tan fragmentarios y sesgados que suelen ofrecerse en estos casos. Pero sí quería comentar que en el trabajo en el arte, en el cine, en general con los actores, se producen unas situaciones diferentes porque hay que tratar situaciones humanas a veces muy complicadas, muy extrañas, donde la sexualidad juega un papel importante, donde hay mucha sensualidad y sexualidad y esto siempre puede encerrar un peligro para las personas. Para construir esta realidad, en el trabajo con los actores, los artistas deben traspasar fronteras, y ahí pueden estar los peligros. Creo que es un mundo donde no se aplican las mismas reglas de trabajo y de relación entre la gente que las mismas que pueden existir en el trabajo en un banco".

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