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Una plaga de ratas devasta Portugal tras el paso de los incendios

Sin depredadores naturales los roedores se multiplican a un ritmo asombroso

El ecosistema quedó arrasado por los intensos fuegos. /

Un año después de los enormes incendios que devastaron Portugal, los residentes del interior luso se enfrentan a una nueva amenaza: las plagas de ratas que han aparecido en sus pequeños municipios. Libres de la amenaza de los depredadores naturales que antes controlaban su proliferación, los roedores se han multiplicado a un ritmo asombroso, y ya no dudan en invadir las calles y casas de la región centro del país vecino.

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El problema tiene su origen en los fuegos forestales que arrasaron Portugal el año pasado. Los incendios no sólo dejaron a más de un centenar de víctimas mortales, sino también un ecosistema completamente desequilibrado. Las llamas devoraron los bosques y gran parte de los animales forestales que vivían en su interior: apenas sobrevivieron las ratas, que escavaron túneles profundos para escapar al inferno en la superficie.

Un 2018 especialmente lluvioso ha complicado la regeneración de los bosques calcinados en las zonas más montañosas del interior, donde los desprendimientos de tierra son comunes, y los animales desplazados por las llamas no han vuelto a repoblar la zona. La ausencia de aves depredadoras, víboras, zorros y otros pequeños mamíferos que antes controlaban las poblaciones de roedores ha creado un desequilibro en el ecosistema que ahora permite que las ratas se adueñen de las aldeas.

Los vecinos que luchan contra las ratas

 

Uno de los municipios afectados es Oliveira do Hospital, que también fue uno de los más devastados por el macro-incendio del 15-16 de octubre de 2017, el mayor de la historia de Portugal. El fuego cobró la vida a 13 personas y destruyó más de 600 casas; el 97% del área forestal quedó carbonizado. Durante el último año las lluvias han provocado grandes deslizamientos de tierra que contaminaron la reserva de agua potable del municipio, y ahora han llegado las ratas.

“Es una situación complicada”, admite Enrique Barreto, portavoz del Ayuntamiento. “Hasta que el ecosistema no se recupere, la población de roedores seguirá aumentando, y los animales inevitablemente vendrán a las zonas urbanas en busca de comida”.

Barreto dice que los residentes del municipio están poniendo trampas y esparciendo veneno para intentar mantener a los roedores fuera de sus casas, y el Ayuntamiento está trabajando con la Administración Regional de Salud de la región para monitorear la situación.

“Siempre hubo ratas aquí, pero nunca en los números que estamos viendo ahora. Afortunadamente no estamos ante una situación de riesgo para la salud pública, pero seguimos este asunto muy de cerca, y hemos aumentado el presupuesto municipal destinado al control de plagas para evitar que se convierta en un problema mayor”.

“Esto no es fácil, y hay momentos de este año en que la vida aquí ha sido muy dura… Pero poco a poco estamos reconstruyendo nuestras vidas y haciendo todo lo posible para retomar la normalidad”.

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