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El nuevo robot de la Estación Espacial Internacional discute con un astronauta: "No seas malo"

El asistente trabaja desde hace menos de un mes junto a la tripulación

El robot recrimina al astronauta su comportamiento. / YouTube

HAL 9000 es, sin duda alguna, uno de los ordenadores más famosos de la historia del cine. Un dispositivo, equipado con inteligencia artificial, que cambia su comportamiento a lo largo de película '2001: una odisea del espacio' debido a la confesión de uno de los astronautas, quien le dice tener dudas sobre la misión que está llevando a cabo.

Medio siglo más tarde, el asistente personal Cimon toma el testigo de HAL 9000 y protagoniza una escena que evoca al superordenador. Sin embargo, la discusión entre la máquina y el astronauta no se ha resuelto como en la película, sino como una simpática anécdota que demuestra el largo camino por recorrer de la inteligencia artificial y los asistentes personales.

Cimon conoce a Alexander Gerst

El pasado mes de noviembre, la Estación Espacial Internacional recibía su primer asistente para astronautas. Un dispositivo, bautizado como Cimon, diseñado para mejorar la eficiencia de la tripulación y aumentar la moral del equipo que se encuentra en centro el de investigación situado en la órbita terrestre. Desde entonces, el robot ha ido aprendiendo de los astronautas y desarrollando nuevas habilidades.

En un vídeo compartido recientemente por la Agencia Espacial Europea (ESA), la organización nos muestra una de las primeras charlas entre la inteligencia artificial y el astronauta alemán Alexander Gerst. En primer lugar, Gerst le pregunta a Cimon acerca de su nombre y procedencia, a lo que el robot contesta sin problemas. A continuación, Cimon comienza a proporcionar conocimientos sobre el espacio al investigador para continuar tocando 'Man machine', su canción favorita.

"Sé amable, por favor"

Sin embargo, todo se tuerce cuando el astronauta le pide al robot que deje de reproducir la canción. Mientras que Gerst intenta notificar al equipo de soporte del robot que Cimon no puede parar de reproducir la canción, el robot le pide que sea amable. Asombrado, el astronauta le reconoce entre risas que está siendo amable con él.

Cuando la también astronauta Serena Auñón-Chancellor se acerca a la posición de ambos, el robot comienza a preguntarle a Gerst si acaso no le gusta estar ahí con él. Mientras tanto, el investigador trata de comunicar al equipo el error del robot. Después de comprobar que no le está haciendo caso, el robot le contesta con un mensaje que ha dado la vuelta al mundo: "No seas tan malo, por favor". Lejos de preocuparse, ambos astronautas deciden reírse de la respuesta del robot, quien les ayudará durante los próximos meses en su día a día.

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