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Salud y bienestar
Día mundial contra el cáncer

El otro desafío del cáncer: vencer el miedo al ejercicio físico

Joaquín Gavilá, oncólogo: “El entrenamiento mejora la tolerancia a los tratamientos de los pacientes con cáncer”

SER Saludable - Capítulo 147: El otro desafío del cáncer: vencer el miedo al ejercicio físico

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“El cancer no es una lucha, es una tarea. El ejercicio permite que podamos llevar a cabo nuestro día a día”, reconoce Ágata, paciente oncológica. “A veces podemos frenar, pero parar… no paro nunca. El movimiento es vida. Voy a entrenar cuando me dan la quimio y hago lo que puedo para no perder ni mi autonomía ni mi funcionalidad”, admite.

El ejercicio físico es esa píldora invisible que correctamente prescrita es capaz de repercutir en la prevención, tratamiento y recuperación de los pacientes con cáncer. “Hay que adaptar el ejercicio al paciente y no al revés. La actividad física debe formar parte del tratamiento”, señala Joaquín Gavilá, jefe clínico del Servicio de Oncología Médica del IVO (Instituto Valenciano de Oncología). “Necesitamos graduados en ciencias de la actividad física en los hospitales para poder prescribir ejercicio a los pacientes. Al inicio de un tratamiento sistémico se puede ganar hasta un 10 por ciento del peso previo. El ejercicio mejora la tolerancia al tratamiento”, añade el oncólogo.

Se ha publicado un informe anual editado por la Sociedad Española de Oncología Médica con motivo del Día Mundial del Cáncer, que admite: en España, el cáncer es -como en el resto del mundo- una de las principales causas de mortalidad. El número de cánceres diagnosticados en nuestro en el año 2021 se estima que alcanzará los 276.239 casos. La reducción del sedentarismo y el estilo de vida saludable juegan un papel destacado en la prevención del cáncer. “La actividad física previene la aparición de cáncer debido principalmente a que previene la obesidad y las enfermedades metabólicas. Se recomienda ejercicio moderado (150 minutos) o vigoroso (75 minutos) y dos veces a la semana por lo menos de entrenamiento de fuerza donde se involucren los diferentes grupos musculares”, subraya el profesor de la UNIR, Jorge García Bastida.

Una parte más del tratamiento

En una revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales de 2019, las supervivientes de cáncer de mama que eran las más activas físicamente tuvieron un riesgo 42% menor de muerte por cualquier causa y un riesgo un 40% menor de muerte por cáncer de mama que las menos activas físicamente.

La World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour establece la importancia de realizar regularmente actividades aeróbicas y de fortalecimiento muscular y, por primera vez, hay recomendaciones específicas para poblaciones específicas, incluidas las mujeres embarazadas y posparto y las personas que viven con afecciones crónicas.

La supervivencia de los pacientes se estima que se ha duplicado en los últimos 40 años y es probable que, aunque lentamente, continúe aumentando. “El ejercicio físico es una herramienta fundamental en el tratamiento y prevención del cáncer avalada por la evidencia científica. Este tiene la capacidad de mejorar la calidad de vida, reducir efectos secundarios, aumentar la supervivencia y reducir la toxicidad de las terapias convencionales de quimioterapia, radioterapia y cirugías”, señala Mario Redondo, experto en ejercicio físico en pacientes oncológicos.

Linfedema y entrenamiento de fuerza

Diferentes estudios como Effects of weight-lifting or resistance exercise on breast cancer-related lymphedema: A systematic review afirman que el entrenamiento de fuerza es seguro en personas que tienen o podrían desarrollar linfedema relacionado con el cáncer de mama. Los hallazgos sugieren que el ejercicio de resistencia supervisado puede ser seguro, factible y beneficioso en pacientes con linfedema relacionado con el cáncer de mama o con riesgo de linfedema relacionado con el cáncer de mama.

La Red Nacional Estadounidense de Linfedema (NLN) confirma que el ejercicio es una parte esencial de un programa de acondicionamiento físico para personas con linfedema y define cinco tipos de ejercicios: ejercicio de recuperación del linfedema, ejercicios de flexibilidad o estiramiento, ejercicios cardiopulmonares, entrenamiento de fuerza y combinados con cargas (pesas) y aeróbicos.

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