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Al Barça de Xavi Hernández se le moja la pólvora el día que Ousmane Dembélé volvió a pisar el césped del Camp Nou

Barça y Nápoles empatan en el Camp Nou (1-1) y la eliminatoria se decidirá en el Diego Armando Maradona

Sergio Busquets consuela a su compañero Ferrán Torres tras el encuentro de ida de dieciseisavos de final de Europa League. / ENRIC FONTCUBERTA (EFE)

La segunda competición europea volvía al Camp Nou 18 años después. La última vez que el Barça jugó la extinta UEFA fue en el año 2003-2004. Su verdugo fue el Celtic de Glasgow de Larsson, y en las filas culés estaban jugadores como Carles Puyol, Luis Enrique, Saviola, Kluivert o Ronaldinho. Por aquel entonces, la competición ilusionaba a la parroquia culé. La eliminación ante los escoceses fue un mazazo. Esto fue en 2004. En 2022, el Barça también se agarra a esta competición después de ser apeado de manera prematura de la Champions League tras uno de los inicios más convulsos —en lo deportivo y en lo institucional— de las últimas décadas en Can Barça. La pancarta desplegada en el Camp Nou al inicio del choque, con el mensaje Juntos somos imparables, así lo atestiguaba. El barcelonismo no desprecia la Europa League.

El Barça de Xavi Hernández, que apostó por dar oxígeno de inicio a Sergio Busquets y Gavi, fue fiel desde al libreto de su técnico. Posesión y presión intensa en campo contrario para tratar de doblegar al Nápoles de Luciano Spalletti. Los azulgranas dan señas de estar recuperando la identidad perdida con Xavi. Pedri González, el jugador que enarbola la bandera del estilo en el Barça, cerca estuvo de adelantar a los azulgranas en los primeros compases del partido. Faltó poco. Pero el Nápoles no se arrugó. Fabián, Piotr Zielinski, Insigne, Koulibaly, Osimhen… Por algo el equipo napolitano lucha esta temporada por el Scudetto. Los italianos plantearon un partido de poder a poder en el Camp Nou, pero las primeras ocasiones fueron todas culés. A Pedri se unieron primero Nico y después Ferran. La respuesta napolitana llegó desde la botas de Osimhen tras una gran pelota al espacio de Zielinski.

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Pasado el primer cuarto de hora el partido se había convertido en un intercambio de golpes, y el más claro lo pudo asestar Ferran Torres. Cerca de la media hora, el delantero mandó por encima del larguero una ocasión clarísima. Pero el de Foios perdonó y el que no lo hizo fue Zielinski. Tras una jugada en la que Eric García volvió a encontrarse con la famosa norma del fuera de juego que ya le penalizó ante Mbappé en la Nations League, el polaco aprovechó una gran jugada de Elmas para adelantar al equipo italiano. Un directo a la mandíbula de un Barça que había hecho méritos para adelantarse. El equipo azulgrana siguió a lo suyo, incluso le puso una marcha más tras encajar el gol, pero no encontró la claridad suficiente para poner en apuros al guardameta Meret. Solo un tímido cabezazo de Ferran, muy incisivo pero fallón, estuvo cerca de encontrar el arco defendido por el italiano antes del descanso.

El comienzo de la segunda mitad fue frenético. Di Lorenzo evitó que Ferran se quedase mano a mano con Meret en una gran acción defensiva. Segundos después fue Osimhen el que reclamó un penalti de Eric García. El Barça comenzó los segundos 45’ como terminó los primeros. Recuperando rápido, instalado en campo contrario, pero sin transformar en ocasiones de gol el dominio de la pelota. El Barça recuperaba y llegaba, pero no obligaba a trabajar a Meret. Fue en una de las múltiples carreras por banda de Adama donde los culés encontraron petróleo. El VAR señaló penalti tras una mano de Juan Jesús y, desde los once metros, ahora sí Ferran puso las tablas en el marcador.

Dembélé vuelve al Camp Nou

El gol de Ferran no arrugó al Nápoles, encomendado a las cabalgadas del nigeriano Osimhen hasta que fue sustituido. A Xavi tampoco el empate le parecía botín suficiente. El técnico culé movió el árbol: Nico, Adama Traoré y Frenkie De Jong dejaron su puesto a Gavi, Busquets y Ousmane Dembélé, pitado en el momento de su entrada y casi cada vez que entraba en contacto con la pelota. El francés gozó en Europa League de los primeros minutos en el Camp Nou después de su negativa a renovar con el equipo azulgrana. Piqué pedía aplausos desde el césped en este plebiscito. Y Dembélé ni se inmutó.

Entre pitos y aplausos, el galo exhibió una personalidad de hierro. Partiendo desde la banda derecha, el francés fue determinante para inclinar el campo en los últimos 25' de partido. No solo aportó desborde. Primero sirvió una pelota de oro que Ferran Torres no pudo empujar al fondo de las mallas por milímetros. Después, habilitó a Mingueza con un gran pase filtrado que Luuk de Jong cerca estuvo de convertir en el gol de la temporada con una espectacular chilena. En la segunda parte y, sobre todo, en el último tramo del encuentro, el equipo de Xavi consiguió dar con la tecla y sobrepasar con asiduidad la muralla defensiva que había organizado Spalletti. Las tuvo de todos los colores, pero no consiguió batir a Meret pese a vivir instalado en el campo del Nápoles la gran mayoría del tiempo. El equipo de Xavi Hernández sometió al de Spalletti, pero un imperial Koulibaly y la falta de pólvora en los metros finales —generó 21 ocasiones de gol y apenas 4 acabaron entre los tres palos— hacen que la eliminatoria llegue empata al estadio Diego Armando Maradona.

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