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'Los amores de Anaïs': pasiones y deseos de una treintañera a la fuga

Charline Bourgeois-Tacquet debuta en el cine con 'Los amores de Anaïs', una comedia sobre la vida de una treintañera entusiasta y decidida.

Anaïs Demoustier, protagonista de Los amores de Anaïs.

Los amores de Anaïs remite directamente al cine de la Nouvelle Vague, a ciertas películas de François Truffaut y, sobre todo, a las de Eric Rohmer y a su serie de “Cuentos morales”. “Comparto con Eric Rohmer un gusto muy pronunciado por la literatura, por el idioma y por explorar los sentimientos”, explica la directora del film Charline Bourgeois-Tacquet. “También siento muy cercano a Woody Allen”, añade. “No es algo en lo que pensé al escribir el guion, pero sí entiendo que esté presente al ver la película. Manhattan es una de mis películas preferidas, pero también vi otras películas como La mujer de al lado, de Truffaut o algunas películas de Arnoud Desplechin”.

En su debut cinematográfico como realizadora de largometrajes, Charline Bourgeois-Tacquet cuenta la vida de Anaïs, una joven impulsiva, ya en la treintena, que va corriendo a todas partes sin llegar a tiempo a ningún sitio. Puede pasarse media hora esperando a alguien porque no quiere coger sola el ascensor para decidir, un minuto después, que sube por las escaleras. Tiene pendiente acabar su tesis universitaria y en cuestión de amores es un mar de dudas. Sin embargo, nada le angustia. Ni siquiera la enfermedad de su madre. Ella vive la vida de forma positiva, dejándose sorprender por lo que viene. “Para mí es una película sobre el deseo, sobre el amor, pero no solo sobre el deseo femenino, sino sobre el deseo en general y nada más”, explica la directora.

Los amores de Anaïs es una película que invita a vivir el presente; a no lamentarse ante las dificultades o contratiempos de la vida; a no detenerse; a explorar pasiones y sentimientos y a encontrar en los libros y en la literatura, además de placer, muchas de las respuestas a las preguntas que se plantean en el día a día. “La literatura tiene un papel importante en mi vida”, reconoce la realizadora. “Hay dos pasiones me han seguido en mi vida: la literatura y el cine y siempre me ha costado mucho escoger. Estudié durante mucho tiempo literatura, me dediqué a ella, estuve trabajando en una editorial y lo dejé para dedicarme al cine. Es una mezcla en mi vida y, como era mi primera película, tenía ganas de hablar de cosas que conocía. Para mí lo más importante era la historia del deseo, del amor, pero quería situarla en un mundo que conocía para ser lo más realista posible, para estar cerca de la realidad”, afirma la cineasta.

Valeria Bruni Tedeschi en una escena de Los amores de Anaïs

La actriz Anaïs Demoustier es la protagonista del film y a su lado podemos ver a la siempre eficaz Valeria Bruni Tedeschi. Entre los dos personajes surge una profunda atracción. No solo física y sexual sino intelectual. “Anais está acabando una tesis sobre la literatura del siglo XVII y Emily es una escritora reconocida. Y ambas entablan esa relación de deseo, pero no solo es carnal, también se ve movida quizás por un reconocimiento intelectual entre las dos. Me pareció bello que esta historia de amor también se basara en la inteligencia y no solo en el atractivo físico”, dice la directora.

Los amores de Anaïs se ve con simpatía. El espectador no sabe si la protagonista es una inconsciente, que quiere vivir en una perpetua adolescencia o, si por el contrario, su comportamiento es plenamente meditado y coherente: Vivir la vida plenamente sin preocuparse demasiado del mañana. Intentar descifrar su personalidad es parte de su encanto y el de la película.

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