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Alcaraz da una auténtica exhibición de madurez y se clasifica para la final del Open de Miami tras derrotar a Hurkacz

Alcaraz, tras imponerse a Hurkacz, se convierte en el segundo finalista más joven del Open de Miami y puede ser el primer español en conseguir el abierto en la categoría masculina

Carlos Alcaraz celebra su victoria frente a Hurkacz en la semifinal del Open de Miami / EFE/EPA/ERIK S. LESSER / ERIK S. LESSER (EFE)

Carlos Alcaraz está a un paso de ser el primer español en la historia en ganar el Open de Miami en el cuadro masculino. El tenista murciano se ha impuesto a Hurkacz por un doble 6-7 en la semifinal del abierto de Estados Unidos y se enfrentará al noruego Ruud en la final. En el caso de ganar ese partido, Alcaraz alcanzará el puesto número 11 en el ranking de la ATP, aumentando así cinco puestos desde que comenzó el Open.

La semifinal entre Alcaraz y Hurkacz deja a todos los aficionados al tenis con una pregunta: ¿Carlos es tenista o es cirujano? La respuesta se antoja realmente complicada de responder, ya que, durante todo el partido, necesitó dar unos golpes muy precisos para poder llevar a su dominio el partido. Alcaraz, que venía de jugar unos cuartos de casi dos horas y media, acusó en ciertas fases el cansancio en sus piernas, mostrándose algo lento en determinados compases del choque.

Alcaraz supera el cansancio de los cuartos con buen tenis

Desde los primeros juegos, Hurkacz dio rienda suelta al cañón que tiene en su brazo derecho. Con casi dos metros de altura, el tenista polaco le hizo saber a Carlos que su tenis se iba a basar en un saque más que potente, apoyándose también en la determinación de sus buenos golpes con la derecha. Por su contra, Alcaraz trató de moverle por la pista, sin encontrar demasiada fortuna, debido a un ritmo lento en el primer set. Los juegos se hicieron pesados, imperando la idea del tenista polaco.

El punto más destacado del primer set se produjo cuando el juez de silla cantó que una dejada de Carlos había botado dos veces en la pista de Hurkacz. El tenista polaco protestó la decisión al árbitro y Carlos, que vio que su rival tenía razón, decidió, por petición propia, repetir el punto. La respuesta de la pista de Miami fue una tremenda ovación al gesto tan deportivo que acababa de tener el murciano.

El tenista polaco había llevado, durante toda su trayectoria en la edición actual de Miami, al menos un set al desempate, por lo que la primera manga de la semifinal no iba a ser diferente. Con ambos tenistas muy fuertes en su servicio, al primer set no le quedó otra que irse al 'tie-break' cuando el 6-6 reinaba en el electrónico. Ahí Alcaraz llegó a ir 5-3 abajo, pero en un arrebato de garra y de calidad, consiguió darle la vuelta para encadenar cuatro puntos seguidos y llevarse el 'tie-break'.

A sus 18 años, Alcaraz demostró que su mente va muchos pasos por delante que la de los tenistas con los que comparte año de nacimiento. El cansancio pudo ser físico, pero en ningún momento pareció ser mental. Lo demostró en momentos claves de la primera manga, cuando el polaco estaba muy metido en el choque. Ahí aprovechó Alcaraz para tratar de calmar las embestidas de su rival y esperar a su oportunidad. Esperó bien y lo aprovechó, llevándose el primer set de su lado.

La madurez de Carlos le coloca en la final

El segundo set pareció, de antemano, tener un guion muy similar al del primer set. Es cierto que las sensaciones que daba Alcaraz eran mejores sobre la pista, cómodo con el colchón de haberse llevado la primera manga. Sin embargo, Hurkacz no le perdió la cara a la semifinal. Con un servicio potente, no se dejó llevar por la velocidad y la agilidad del murciano.

Apretando el puño y con un público completamente rendido al tenista español, el dominio del joven de 18 años se hizo cada vez más y más presente. Como si fuese un veterano que ha jugado cientos de Masters 1000, Carlos dio una exhibición de calidad en Miami. Adaptándose al ritmo que marcaba Hurkacz, casi sin crear mucho ruido, consiguió vencer al tenista polaco en la semifinal en dos sets y llegar a la final. Incluso cuando más complicado se le presentó en el segundo set, con dos bolas de 'break' peligrosas en contra, con 5-5 en el electrónico, logró remontar la adversidad, forzar el segundo 'tie-break' de la semifinal y ahí llevarse la segunda manga.

La realidad es que el partido no pasará a la historia por lo vistoso que ha sido o por lo espectaculares que han sido los puntos, pero sí que supone un punto de inflexión muy importante para Carlos. A sus 18 años ha exhibido una gran madurez digna de todo un campeón que ya no tiene tintes de futuro, sino que los tiene también de presente. A su edad, ya todo el mundo piensa que va a marcar toda una época en el tenis y así lo está demostrando en Miami.

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