Fútbol

¡Hubo maletín!

Se celebra mejor con los bolsillos llenos

Alfonso García y Luis Guillén, pasado y presente del UD Almería.

Alfonso García y Luis Guillén, pasado y presente del UD Almería.

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Yo soy del fútbol de antes. De los campos de tierra. De las encerronas. De los equipos inexpugnables ante su afición y de los árbitros de dudosa reputación que se decía antes. Crecí con ello. Lo siento mucho. Es broma.

Todo lo expuesto anteriormente forma parte del pasado pero volviendo la vista atrás pueden ver con admiración como aquel temido hombre del maletín arregló partidos.

Aquel Levante-Real Zaragoza que derramó ríos de tinta fue quizás el último episodio sonoro del hombre del maletín que aparecía siempre en la recta final de la Liga.

Pasado

Antes cuando un equipo se jugaba la vida hacía en tres jornadas más puntos que en 20 y con ello sus directos rivales desataban las sospechas.

Hubo un tiempo donde se decía que los tontos bajaban a Segunda y los listos se quedaban porque las sospechas nunca se demostraron y todo quedaba en meros comentarios.

Presente

Hoy no se habla de maletines y se comenta más lo que se juega una entidad, la plantilla y hasta la ciudad pero no se compran y venden los partidos. ¿Antes sí?

Hoy el fútbol con una Federación y una Liga Profesional que todo lo controla y con los códigos éticos a los que someten a las plantillas se hace raro un enjuague. Ahora solo pienso que Turki vino a Almería a soplar ‘guita’ a la plantilla. Cosas mías.

Futuro

Ha pasado en los Mundiales que cuando dos equipos pasan empatando hacen la puñeta a un tercero y se dice eso de: tiempo tuvieron los terceros para no depender de otros.

El hombre del maletín se está borrando de nuestras mentes y eso es bueno para el fútbol que se hace tan honesto como previsible. Lo primero me gusta y lo segundo no tanto.

El UD Almería ha sufrido los rigores del hombre del maletín.

Hubo primas por ganar muy sonadas y sospechas de otras por perder. Nada demostrado.

Además el dinero no se metía en un maletín.

Hoy el dinero adicional se queda en el vestuario propio. Si Turki sopló 'guita' a los jugadores por ganar: bendito dinero.

Se celebra mejor un gol con los bolsillos llenos.

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