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A Boca Llena

Maldi: de tal palo, tal astilla

Los hermanos Grimaldi amplían su oferta hostelera con un coqueto local cerca del restaurante en el que ofrecen una cocina en formato de raciones y medias

Rollitos de salmón ahumado relleno de langostinos y mango

Rollitos de salmón ahumado relleno de langostinos y mango / cadena ser

Jerez de la Frontera

Francisco Grimaldi estaría orgulloso de lo que su descendencia está aportando a la gastronomía jerezana. Él, que fue santo y seña de la hostelería local de los setenta y ochenta al frente del inolvidable restaurante El Buen Comer, en la avenida de Fátima, fue indicándole el camino a sus hijos, Gonzalo y Jesús. Así, de la manera más natural, fueron dando forma a un concepto de la restauración que emana directamente de su progenitor y que han sabido adaptar a los nuevos tiempos.

Una vez cerró el negocio familiar, primero juntos y después cada uno por su lado fue ampliando conocimientos y experiencia. Jesús en la cocina y Gonzalo en sala. Así hasta que en 2014 deciden asociarse y alumbrar Hermanos Grimaldi. Tanto primero en la calle Cobre como posteriormente en la avenida Voltaire han sabido hacerse un hueco entre los "top ten" de la hostelería de la zona, lo que no está nada mal habida cuenta del nivel alcanzado de un tiempo a esta parte.

Ensaladilla de ahumados

Ensaladilla de ahumados / cadena ser

Con Maldi (de Grimaldi) responden a la demanda de clientes que les pedían aumentar su oferta. Es una continuación del restaurante, con una línea similar, pero centrada en raciones y medias raciones. Hay platos de autor reconocibles para los seguidores de Jesús Grimaldi, y los habituales postres creativos marca de la casa. Además, se le presta atención al copeo con una interesante bodega.

El local ocupa el vacío que ha dejado en el barrio El Cachirulo, que vuelve a concentrar sus esfuerzos en La Espartería. Una esquina a la que los Grimaldi quieren cambiarle la suerte, porque ninguno de los inquilinos que ha tenido antes han terminado de cuajar.

Para ello han apostado por una decoración clásica, no exenta de la informalidad con la que quieren impregnar el nuevo negocio. Grandes ventanales presiden las dos fachadas. Ambiente acogedor en el interior con lámparas que aportan calidez. Terraza exterior techada. Mobiliario sencillo y sin mantel.

Tostas de ali oli con langostinos y alboronía

Tostas de ali oli con langostinos y alboronía / cadena ser

Desde la apertura el pasado 30 de junio, en Maldi van a lleno diario. Es la razón por la que he reservado mesa pese a tratarse el martes por la noche de un día tranquilo. Acierto porque esta vez tampoco hay sitio libre. Me decido por un vino blanco, Viñas del Vero, para acompañar una carta con una veintena de entrantes para compartir, nueve sugerencias del chef y cuatro postres. Ibéricos, dos tipos de ensaladillas, pastel de pescado, tataki, tartar, salmorejo, revuelto, croquetas, tostas y platos de autor para compartir.

Abrimos con una ensaladilla de ahumados. Hace años la probé por primera vez en la Abacería Cruz Vieja. El pescado ahumado le da un sabor muy característico. En Maldi lo presentan en un plato transparente, con la ración (no hay posibilidad de media en este caso) servida a lo largo, unas chips y mayonesa de remolacha. No utilizo cubiertos e improvisamos un dipeo. Muy rica.

Mini brochetas de solomillo sobre papitas locas y mojo rojo

Mini brochetas de solomillo sobre papitas locas y mojo rojo / cadena ser

Más atractiva aún es la presentación, en la misma vajilla, de los rollitos de salmón ahumado relleno de langostinos, mango y salsa deluxe sobre salmorejo y manzana verde. Excelente producto con un relleno original y lleno de contrastes agridulces muy apropiado. Otro peldaño más arriba.

De las tres tostas que aparecen en carta pedimos la de alioli, alboronía y langostino. Pan firme, crujiente y agradable a la hora de masticar. La emulsión de aceite y ajo tiene sabor, pero no harta. Se entiende con el langostino y la alboronía, con presencia de todos los ingredientes en otro gran bocado.

De entre las sugerencias del chef, me llama la atención las mini brochetas de solomillo sobre papitas locas y mojo rojo. La presentación no desmerece del resto de platos. La importancia del producto está presente en una carne de calidad. Está en un punto perfecto y no ha perdido jugosidad. Irresistibles con las patatas y la salsa de mojo rojo.

Pastel de chocolate y pistacho  con helado de mango

Pastel de chocolate y pistacho con helado de mango / cadena ser

Cerramos antes del postre con una veira rellena de marisco, jamón ibérico, mejillones y mozzarella. Se me pierde el ibérico entre el marisco y el molusco. El queso aposta una textura distinta.

Para cerrar con buen sabor de boca nos entregamos con ganas a uno de los apetecibles postres. Un pastel de chocolate y pistacho con helado de mango cuya presentación es puro Grimaldi, con la nubecita de algodón de azúcar y la peineta de chocolate. La tarta es densa y golosa a la vez, con mucho fruto seto. Excelente el contrapunto cítrico del helado de mango que aporta frescor.

Maldi, de Grimaldi, se incorpora con entusiasmo y con ganas a la saga. De tal palo, tal astilla.

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