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Vecinos de Triana recogen firmas contra el relevo de Manuel de Azcárate como párroco de Santa Ana

Nacido en Palos de la Frontera (Huelva), ostentó el cargo desde 1999 a 2011 y desde 2018 hasta la fecha

Documento a firmar por los vecinos y feligreses de la Parroquia de Santa Ana en el barrio de Triana / Cadena SER

Sevilla

Un grupo de vecinos de Triana ha iniciado este jueves una recogida de firmas contra el relevo de Manuel de Azcárate Cruzado como párroco de la popular y emblemática Real Parroquia de Señora Santa Ana. En concreto, el documento con el que se requiere la rúbrica de los feligreses y devotos se expresa en los siguientes términos:

"Ante los numerosos rumores oídos sobre la destitución del Rvdo. P. D. Manuel de Azcárate Cruzado, de la Real Parroquia de Nuestra Señora de Santa Ana del barrio de Triana, tras haber sido una persona dedicada íntegramente a la Parroquia y cuyo incansable trabajo ha hecho que no corriéramos la desdicha de ver nuestra Iglesia en decadencia, siendo él mismo un motor fundamental para la reactivación de la actividad parroquial tras la última intervención en el templo.

Firmo el presente documento y muestro mi apoyo a la continuidad de nuestro actual Párroco D. Manuel".

Nacido en Palos de la Frontera (Huelva), Manuel de Azcárate cursó en Moguer sus estudios primarios, el bachillerato en el colegio de los Hermanos Maristas de Huelva y, en Salamanca, la carrera de Filosofía. Allí sintió la llamada al sacerdocio y estudió los cuatro primeros cursos de Teología.

En el Seminario Mayor de Sevilla terminó Teología y fue ordenado presbítero en noviembre de 1979.

Durante cinco años fue vicerrector del Seminario Menor de Pilas (Sevilla) y de allí pasó a la parroquia del Mayor Dolor en la barriada de La Barzola, donde estuvo un año.

Fue párroco, durante catorce años, de Santa María la Blanca en Fuentes de Andalucía (Sevilla).

El 12 de octubre de 1999 tomó posesión como párroco de la Real Parroquia de Señora Santa Ana, renunció al mismo en 2011 para continuar su ministerio como vicario parroquial y, tras el fallecimiento del en ese momento párroco Eugenio Hernández, fue nombrado nuevamente párroco de Santa Ana, tomando posesión el 28 de junio de 2018.

En la actualidad, es director espiritual de las hermandades del Carmen de Santa Ana, Madre de Dios del Rosario Patrona de Capataces y Costaleros, y de la Divina Pastora de Triana, así como rector de la Capilla de los Marineros de la Hermandad Sacramental de la Esperanza de Triana.

Una Parroquia con historia

Esta Real Parroquia, de estilo gótico mudéjar, tiene el nombre de Santa Ana por decisión del rey Alfonso X el Sabio, para agradecer a la madre de Nuestra Señora la Virgen María su intercesión en un milagro que alivió la enfermedad que padecía en los ojos. A partir de entonces fue la parroquia del barrio. Desde la Reconquista de la ciudad sólo había una pequeña iglesia en el castillo de San Jorge.

El castillo estaba situado a orillas del río Guadalquivir junto al puente de barcas, única vía que comunicaba entonces la ciudad de Sevilla con la Vega y el Aljarafe, de donde procedía gran parte de los alimentos.

El número de cristianos que poblaron Triana después de la reconquista hizo necesaria la construcción de una parroquia más amplia que la pequeña iglesia que había en el castillo. El templo comenzó a construirse en 1266 por maestros canteros castellanos, que acompañaban a las tropas cristianas para construir y reparar castillos y otros edificios militares y civiles, y también por alarifes musulmanes, expertos en la utilización del ladrillo, que era el material constructivo básico durante la época almohade.

El templo fue el primero levantado de nueva planta en Sevilla después de ser reconquistada en 1248. Fernando III convirtió en iglesias todas las mezquitas de la ciudad, entre ellas la gran mezquita aljama que pasó a ser catedral y de la que se conservan su alminar (la giralda), el patio de los naranjos muy modificado y algunos restos de pilares, pero no levantó ninguna iglesia nueva.

Aunque desde su fundación esta Real Parroquia tuvo una vida muy activa, su gran auge se produce tras el descubrimiento de América. Por Real Cédula de 14 de Enero de 1503 la reina Isabel la Católica ordena que se funde en nuestra ciudad la Casa y Audiencia de la Contratación, institución que regularía todo lo relacionado con las Indias. A partir de entonces Sevilla se convierte en el centro económico del imperio español al ser origen y destino obligados de las expediciones que partían y retornaban, al principio de Nueva España y Tierra Firme y después de todo el Nuevo Mundo. Nobles, soldados, mercaderes, marinos y ricos hombres del barrio construyeron capillas en el contorno original del templo, fundaron capellanías y dejaron sus huellas junto a las de grandes escultores, pintores, arquitectos, orfebres y ceramistas que ejecutaron las magníficas obras que hoy podemos admirar formando parte del edificio o de su patrimonio artístico.

El terremoto del 1 de noviembre de 1755 produjo grandes daños en la ciudad, en Triana y en el templo trianero. Pedro de Silva, maestro mayor de obras del Arzobispado, reconstruyó las partes dañadas y le dio al templo un aspecto barroco que aún permanece en su exterior. En el interior se hizo una nueva intervención entre 1970 y 1975 bajo la dirección del arquitecto Rafael Manzano, por entonces director-conservador de los Reales Alcázares, para hacer aflorar el ladrillo y la piedra, recuperando así su primitivo aspecto medieval.

Hasta el siglo XIX la parroquia fue destino de la estación de penitencia de las hermandades del barrio que procesionaban en Semana Santa, mientras las de la otra orilla del río se dirigían a la catedral. En 1830 la hermandad de Nuestra Señora de la O fue la primera en cruzar el puente de barcas para hacer estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral, en años sucesivos lo haría el resto de las hermandades trianeras.

Las fiestas más destacadas en esta parroquia son el Corpus Christi (Corpus Chico de Triana), que se celebra con procesión desde el siglo XVI, la novena a Señora Santa Ana del 18 al 26 de julio, festividad de la Madre de la Virgen María, los triduos, quinarios, novenas y salidas procesionales y en peregrinación de las hermandades de Penitencia y Gloria del barrio.

En la parroquia hay diferentes grupos organizados de feligreses que colaboran en las actividades parroquiales y en la ayuda a los colectivos necesitados de Triana.

La historia, arquitectura y obras de arte de esta Real Parroquia, monumento de interés cultural desde 1931, son suficientes para considerarla paso obligado de cuantas personas visiten la ciudad de Sevilla y también para que los vecinos conozcan y se recreen en el magnífico legado cultural que muchas personas, durante más de siete siglos, han ido depositando entre la calle Larga (hoy Pureza) y la Plazuela de Santa Ana.

 
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