Las Madres Nazarenas endulzan la Navidad motrileña desde el corazón de su convento
Desde el obrador del Monasterio de la Visitación salen los diferentes dulces navideños para conseguir fondos y poder así mantener sus instalaciones

Monja Nazarena de Motril elaborando polvorones (Granada)

Motril
En Motril, cuando la ciudad empieza a oler a Navidad, hay un lugar donde ese aroma se vuelve más intenso, más cálido y más auténtico: el Monasterio de la Visitación. Allí, entre rezos, harina y el cariño de unas manos que trabajan desde antes del amanecer, las Madres Agustinas Recoletas Nazarenas preparan ya sus tradicionales dulces navideños.
A la puerta del convento nos abre la Hermana María Teresa Valdebenito, que con su sonrisa dulce y un acento chileno que ya convive con el aire motrileño, nos guía hasta el obrador. Siete hermanas dan forma estos días a polvorones, bizcochones, bizcotelas, roscos fritos, pastas, pestiños y hasta magdalenas recuperadas de antiguas recetas de la panadería Barros. Todo elaborado con ingredientes 100% naturales y sin conservantes: “ese es nuestro secreto”, confiesa la monja Nazarena.
Este año los polvorones son la novedad y están saliendo a un ritmo frenético: entre 7 y 10 kilos al día. Pero no faltan los clásicos que los motrileños esperan año tras año. También se preparan tortas grandes, pequeñas y, por supuesto, los esperados roscones de Reyes, que comienzan a encargarse a partir del 20 de diciembre.
Una elaboración tan artesanal como tradicional. La propia Hermana invitaba en el programa "Hoy por Motril" de la SER, a toda la costa granadina a probar estos manjares exquisitos. Los pedidos pueden realizarse por teléfono —958 600 052 y 651 01 94 74— y se recogen en el propio convento, en la calle Monjas. Todo lo recaudado se destina íntegramente al mantenimiento del monasterio, una casa enorme que requiere cuidados constantes.
Con cada dulce que sale del horno, las Madres Nazarenas llevan un pedacito de su cariño a los hogares motrileños. Y así, entre devoción, trabajo y olor a canela, siguen endulzando la Navidad de toda la ciudad.
Comprobamos con la hermana María Teresa como las jornadas de estas mujeres empiezan temprano, a las seis menos cuarto, y combinan la intensa actividad del obrador con su principal misión: la oración. “Rezamos por todos los que estáis fuera, en la calle”, dice esta monja Nazarena, que lleva 34 años en Motril y asegura sentirse muy feliz y más motrileña que nadie.




