Selecciona tu emisora

Ir a la emisora
PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

El Sporting sigue haciendo de las suyas

El arreón final no compensa la hecatombe defensiva del equipo gijonés, incapaz de certificar en Castellón la permanencia

Los jugadores del Castellón celebran uno de sus goles al Sporting ante el gesto de lamento de los jugadores rojiblancos.

Los jugadores del Castellón celebran uno de sus goles al Sporting ante el gesto de lamento de los jugadores rojiblancos. / LaLiga

Los jugadores del Castellón celebran uno de sus goles al Sporting ante el gesto de lamento de los jugadores rojiblancos.

Dispuesto a abochornar a su afición hasta el pitido final del último partido, este Sporting intolerable, decadente y lamentable volvió a hacer de las suyas en Castellón. El arreón final no fue suficiente para compensar el desastre de partido que perpetraron los rojiblancos en Castalia, donde perdieron por 4-3, dejando la imagen de un equipo roto, que solo reaccionó cuando todo estaba perdido. A este Sporting no se le ve fútbol por ninguna parte, pero tampoco una competitividad mínimamente decente para lo que hay en juego. El efecto Garitano, con la flor que le acompañó en las dos victorias consecutivas a su llegada, ha sido un espejismo: este equipo es la misma ruina que lleva siendo desde noviembre. Pudo empatar al final, en un arranque de furia, pero ni sirvió ni compensa lo anterior. La caída del Eldense le salva de momento, pero la imagen del equipo es un bochorno casi constante.

Cuatro goles se dejó meter el Sporting por parte de un rival directo, recién ascendido que ya está por encima de los rojiblancos en la tabla. Juan Otero, con tres goles, mantuvo vivo al equipo al final, pero fue insuficiente para compensar la falta de contundencia de una defensa lamentable.

Es cierto que la plantilla del Sporting son casi habas contadas, pero algunas de las decisiones de Asier Garitano en cuanto a la alineación fueron discutibles a priori y fracasos a posteriori. El doble lateral con Diego Sánchez y Pablo García sirvió para ponerle una autopista al Castellón; alguien debería hacer reflexionar al nuevo entrenador sobre su visión de Diego, reconocido unánimemente como un aceptable central pero un flojo lateral. Esta vez sin Cote ayudando en esa banda, por ahí llegaron los dos primeros goles del Castellón. Ahí empezaba el desastre, que luego continuaba un equipo de jugadores blandos, inconsistentes, flojos, incapaces de alejar el peligro. Róber Pier, Olaetxea, Maras, Kevin Vázquez, Nacho Méndez... Todos veían a una distancia prudencial cómo el Castellón se asociaba en el área, cómo Raúl Sánchez se plantaba solo en el punto de penalti para marcar, cómo Rubén Yáñez, completamente desguarnecido, tenía que evitar que el bochorno fuera mayor.

La presencia del doble lateral abrió la puerta al cambio de rol de Nico Serrano, que abandonó la banda para intentar suplir (sin éxito) al lesionado Gelabert en la media punta. Salvo alguna acción esporádica, el asunto tampoco salió nada bien. La escasa aportación del deseado Nico Serrano es otra de las decepciones de esta temporada: la espera por el que parecía ser el único jugador del planeta que podía mejorar la plantilla (a ojos del pelotón de técnicos del Sporting y de todo el universo Orlegi) no mereció la pena, definitivamente.

Llegó el Sporting a empatar el partido dos veces, primero tras una buena acción individual y luego a través de un penalti transformado por el colombiano tras uno de los pocos errores del guardameta del Castellón, Gonzalo.

Pero por mucho que Dubasin y Otero lo intentaran en ataque, nada compensaba la calamidad del equipo en defensa. Cada gol era una exhibición de impotencia y desorden. Alberto Jiménez, tras una jugada sonrojante, definió perfectamente con el exterior para el 3-2 y en una acción de verbena, con Diego Sánchez despejando contra el cuerpo de Kevin Vázquez, los locales lograban el 4-2.

Demasiado tarde, reaccionó Garitano con los cambios y el equipo volcándose al ataque. La modificación táctica y, por fin, la aparición del carácter en el césped conllevó un arranque de furia que tuvo emoción con el 4-3, al transfomar Otero un pase de Pablo García desde la línea de fondo. El meta local había enmendado su error del penalti previamente, con una mano prodigiosa a otro disparo de Otero.

La derrota, maquillada con esa reacción final, es al fin y al cabo tremendamente dolorosa. El Sporting sigue cayendo en la tabla y la imagen general fue esperpéntica. El Eldense recibe el domingo al Málaga, que sí hizo sus deberes en esta jornada y está prácticamente salvado. El partido del Sporting contra el Deportivo de La Coruña es, efectivamente, de alto riesgo. Y no solo porque lo diga la Comisión Antiviolencia. Esta pesadilla de temporada no se acaba nunca.

David González

David González

Vinculado a SER Gijón desde 1998. Director de SER Deportivos Gijón y voz de los partidos del Sporting...

 

Directo

  • Cadena SER

  •  
Últimos programas

Estás escuchando

Hora 14
Crónica 24/7

1x24: Ser o no Ser

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir