El dueño del Medusa Beach culpa a su exsocio y la propiedad del inmueble de las deficiencias en el edificio
El investigado por el derrumbe que dejó cuatro muertos y 14 heridos consigna 250.000 euros en las cuentas del juzgado para resarcir a las víctimas y sus familias

PALMA DE MALLORCA (ESPAÑA), 11/11/2025.- El propietario del bar 'Medusa Beach Club', Christian Arnsteiner (d), situado en la playa de Palma, cuya terraza ilegal se hundió en mayo de 2024 y causó la muerte de cuatro personas e hirió gravemente a otras seis, a su llegada este martes para declarar en los juzgados de la capital balear. EFE/ Cati Cladera / CATI CLADERA (EFE)

Palma
El propietario del Medusa Beach ha culpado a su exsocio y a la propiedad del inmueble de las deficiencias en el edificio del Arenal de Palma que se terminó derrumbando el 23 mayo del año pasado dejando cuatro muertos y 14 personas heridas. La terraza en la primera planta que se vino abajo sobre los pisos inferiores no tenía licencia de actividad, ni licencia de ocupación y las obras a las que había sido sometida a lo largo de los años tampoco tuvieron permiso.
El empresario de origen austríaco ha declarado a petición propia ante el juzgado de instrucción número 9 de Palma que dirige la investigación sobre el derrumbe. Está acusado de cuatro presuntos delitos de homicidio y seis presuntos delitos de lesiones por imprudencia grave. El empresario ha comparecido esta mañana apenas durante veinte minutos para responder únicamente a las preguntas de su defensa.
Según han informado fuentes judiciales, nada más arrancar la declaración la defensa del empresario ha avanzado que éste ha consignado 250.000 euros en las cuentas del juzgado para resarcir a las víctimas y sus familias, independientemente del resultado del proceso judicial y de la cantidad que se pueda fijar tras el juicio.
Fuentes judiciales han explicado que el empresario ha declarado que desconocía que las obras para habilitar la terraza del primer piso como espacio para los clientes se ejecutaron sin los permisos correspondientes. También ha dicho que no tenía conocimiento de que la Inspección Técnica del Edificio practicada en 2023 fue desfavorable. De hecho, ha insistido en que los inspectores municipales acudieron al local pero en ningún momento le indicaron que hubiera algún tipo de irregularidad.
El empresario apuntado a su entonces socio como la persona que se había encargado de todo el tema de las licencias. Es más, ha declarado que justo después del derrumbe le llamó por teléfono para comentar lo ocurrido y le insistió en que todo estaba en regla. En ningún momento, ha dicho, le mencionó que las obras se hubieran ejecutado sin licencia o que la terraza no contara con permisos.
Además, el empresario también ha señalado que la propiedad del edificio nunca le comunicó que el inmueble no hubiera pasado la inspección del edificio. Prueba de ello, ha dicho, es que el nieto de la propietaria, encargado de gestionar el pago del alquiler, estuvo dos días antes del suceso tomando café en la terraza.
Los hechos se produjeron el pasado 23 de mayo sobre las ocho de la tarde, cuando el local estaba lleno de gente que cenaba y tomaba copas en su interior. El suelo del primer piso, que albergaba una terraza acristalada, cedió sobre la planta baja, que no aguantó el impacto y cedió a su vez sobre el sótano, donde el establecimiento tenía también instaladas mesas para los clientes. El empresario, que tiene otros locales en la zona de Playa de Palma, fue detenido un mes después y puesto en libertad con medidas cautelares.




