El parking del intercambiador de La Laguna pierde plazas por falta de mantenimiento
Las frecuentes lluvias en la ciudad han provocado goteras que condicionan el desarrollo del recinto clave para el transporte público y causa problemas en el aparcamiento

Agoney Cabrera

San Cristóbal de La Laguna
El intercambiador de guaguas de San Cristóbal de La Laguna vuelve a situarse en el centro de la polémica debido a las persistentes goteras y a la falta de mantenimiento que arrastra desde prácticamente su apertura en 2011. Lo que en su momento fue presentado como una infraestructura clave para la movilidad del municipio, hoy evidencia un deterioro progresivo que afecta tanto a trabajadores como usuarios. En 2012, solo un año después de su inauguración, ya existían problemas con las goteras, no solo en la zona de parada de guaguas sino también en el parking. En la actualidad, siguen sin solucionarse.
La falta de cuidado es provocada por la falta de personal de mantenimiento, que "no existe". Desde los sindicatos llevan años luchando por solucionar estos problemas, pero la empresa encargada, lejos de ayudar y poner facilidades a los empleados, solo les da largas.
Aparcamientos inhabilitados
Existen filtraciones en varias ubicaciones a lo largo del edificio. En la zona principal, los usuarios que cogen la guagua se exponen a mojarse mientras están a la cola, aún estando bajo techo. En el parking se acentúa esta incidencia, debido a que más de diez aparcamientos no se pueden utilizar por culpa del agua acumulada. Además, al perder estas plazas, los usuarios se ven obligados a estacionar su coche en las zonas dedicadas a los vehículos eléctricos, que tampoco cumplirían su función debido a los charcos que se forman.

Desde el ámbito sindical, las críticas son contundentes. José Domingo Mesa, Portavoz del sindicato Movimiento Sindical Canario (MSK) denuncia la inacción de la empresa responsable. "Se se supone que el mantenimiento lo hace la empresa, que alega que no hay personal de mantenimiento pero tampoco contratan a nadie", afirma. Según explica, en esta falta de voluntad para reforzar la plantilla tiene origen la mayoría de los problemas que sufre la infraestructura.
Medidas insuficientes
A esta situación se suma el malestar creciente entre los propios trabajadores, que cada vez desempeñan sus funciones de manera más precaria. Cuando se producen lluvias intensas deben improvisar soluciones temporales como señalizar zonas mojadas para evitar accidentes. Estas medidas, insuficientes, evidencian la ausencia de un protocolo eficaz de actuación ante incidencias relacionadas con filtraciones.
Por su parte, los usuarios reclaman mayor implicación a cargo de la empresa gestora y de las administraciones competentes. Una infraestructura pública de esta envergadura no puede permitirse un deterioro continuado sin que se adopten soluciones. El desgaste progresivo es un riesgo para todas las personas que a diario transitan el intercambiador, además, podría convertirse en reparaciones más costosas a largo plazo.
Los representantes de los trabajadores insisten en que la solución pasa por crear un equipo de mantenimiento estable que garantice revisiones periódicas y actuaciones rápidas ante cualquier incidencia. Mientras no se incorpore personal de mantenimiento y se establezca un plan de actuación claro, el intercambiador seguirá afrontando cada episodio de lluvia como una prueba que deja en evidencia carencias que llevan más de una década sin resolverse y que por ahora parece que seguirán así.




