Opinión

'El derecho a un aborto seguro: asignatura pendiente en Europa'

La firma de opinión del catedrático de Derecho Penal Nicolás García Rivas

Nicolas Garcia Rivas

'El derecho a un aborto seguro: Asignatura pendiente en Europa'

03:09

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Albacete

Hace ya 36 años que ingresamos en lo que entonces se denominaba Comunidad Económica Europea, un club dedicado a ordenar el mercado de los países más ricos de Europa y que fue construyendo a partir de esa plataforma económica una supuesta Unión basada en la defensa de unos mismos derechos fundamentales.

Algo no funcionó bien en el desarrollo de esa idea posterior como lo demuestra la votación negativa de varios países a la Constitución Europea (cuyo eje sería la Carta de Derechos Fundamentales). Finalmente, en 2009, se aprobó el Tratado de Lisboa y esa Carta pasó del papel a la realidad. Tanto es así que, al menos en la letra, un país miembro puede ser expulsado si no cumple con esos derechos. Es lo que dice el art. 6 del Tratado.

Sin embargo, asistimos continuamente a incumplimientos flagrantes de criterios básicos de un Estado democrático, como el dominio del poder judicial por parte del Gobierno (como está ocurriendo en Hungría y en Polonia) o al bloqueo inconstitucional de ese mismo poder en España (a cargo del Partido Popular y de sus huestes en el Consejo General del Poder Judicial), casos en los que la Unión Europea se ha mostrado absolutamente inoperante.

Ahora le viene el turno al obstrucionismo flagrante que sufren mujeres de España e Italia (al menos), en algunas de cuyas regiones se practica el obstrucionismo obstétrico de un modo que sería directamente punible (por la compulsión a la maternidad que implica) si se concibiera realmante como derecho la interrupción voluntaria del embarazo. Una obstrución tejida a golpe de salmos y plegarias de corte absolutamente integrista, sin que la Unión Europea haga nada en absoluto por garantizar ese derecho a todas las europeas. Mientras tanto, se reparten puntualmente los fondos de la PAC, unica realidad tangible para muchos de nuestra pertenencia a la Unión.

El artículo 35 de la Carta de Derechos Fundamentales dice enfáticamente que “al definirse y ejecutarse todas las políticas y acciones de la Unión se garantizará un nivel elevado de protección de la salud humana” Pues bien, ¿dónde están las acciones de la Unión Europea para garantizar a todas y cada una de las potenciales madres el derecho a serlo cuando les parezca y a practicar la interrupción del embarazo en condiciones de “elevado nivel de protección”?

En una resolución aprobada con 324 votos a favor, 155 en contra y 38 abstenciones, el Parlamento Europeo solicitó hace un par de meses que se incluya expresamente el derecho al aborto en esa Carta de los Derechos Fundamentales, pero añadía que debe garantizarse un aborto “seguro y legal”, como el que ahora pretende garantizar la nueva Ley de salud sexual y reproductiva que ingresó la semana pasada en el Congreso. Se trata de un intento global de garantizar esos derechos a todas las mujeres españolas con independencia de su territorio, asumiendo que el Estado debe preservar la salud pública por encima de las prácticas obstrucionistas liberticidas de determinados sectores ultras católicos.

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