Condenado a cuarenta y cuatro años de cárcel el doble parricida de Brihuega
La sentencia establece que incurre en indignidad y no podrá heredar

Adrián Cepero durante el juicio

Brihuega
A 44 años de prisión ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Guadalajara el doble parricida de Brihuega, Adrián Cepero, que asesinó a sus padres en la finca que la familia tenía en esta localidad de Guadalajara en mayo del año pasado.
El Jurado Popular le encontró culpable de dos delitos de asesinato con la agravante de parentesco durante el juicio que finalizó el pasado 22 de noviembre. Además, consideró que el acusado no tenía síntomas de que su capacidad de entender estuviera anulada por lo que no influó el consumo de drogas ni hubo brote psicótico, como él señalaba.

Adrián Cepero declarando

Adrián Cepero declarando
En función de este veredicto la magistrada de la Audiencia de Guadalajara le condena a la pena de 22 años de prisión por cada asesinato (44 años en total), prohibición de comunicarse o acercarse a su hermana durante 10 años tras el cumplimiento de la pena y a indemnizarla en 300.000 euros en concepto de responsabilidad civil. La fiscalía había solicitado 40 años de prisión y la acusación particular 50.
NO PODRÁ HEREDAR
La sentencia también declara a Adrián incapaz para suceder a sus padres por incurrir en causa de indignidad al haberles dado muerte. Recordamos que en el alegato final el abogado de la acusación, Javier Gómez de Liaño, solicitó que se le aplicara esta circunstancia al estimar que asesinó a sus padres para cobrar la herencia.
Durante el jucio, el acusado reconoció haber matado a sus padres a los que vió, dijo durante el juicio, "como monstruos como consecuencia de un brote psicótico" por su enfermedad mental y por el consumo de cocaína.

Finca de Brihuega donde ocurrieron los hechos

Finca de Brihuega donde ocurrieron los hechos
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El matrimonio asesinado vivía en Madrid aunque pasaban grandes temporadas en su finca de Brihuega. Manuel tenía 71 años y su mujer Paloma 64. Hacía poco tiempo que habían traspasado la farmacia que ella regentó durante muchos años en la Avenida de la Albufera, en el barrio madrileño de Vallecas, y se habían ido a descansar a la finca de Brihuega, donde también residía su hijo en otra casa dentro de la finca.
Cuando se encontraban durmiendo la siesta entró en la casa de sus padres y les asesinó clavándoles un cuchillo de cocina, primero a su padre y luego a su madre. Simuló que alguien había entrado a robar y llamó a un vecino. La investigación de la Guardia Civil enseguida descubrió que el autor había sido el propio hijo y éste confesó.
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