Cosas de mayores
El mismo “sentido de Estado” que les viene y les va como si fuera una alergia primaveral

La mirada de Toledo: Cosas de mayores (03/03/2026)
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Toledo
Buenos días, Carlos. Buenos días, oyentes.
Odiaba aquella frase; sabía que escucharla me sacaba de la discusión familiar cuando más interesante se estaba poniendo. “Cosas de mayores”, me decía mi madre mientras trataba de llevarme discretamente al cuarto de jugar, “cosas de mayores” remarcaba mi padre con aquel tono airado que sabía que ponía fin a mi presencia en el salón. Y allí se quedaban ellos, los mayores, hablando y decidiendo cosas que, casi siempre, tenían más que ver conmigo que con ellos. Con suerte, un par de días después, me contentaban con una charla facilona y baratilla que sonaba más a excusa que a explicación.
Pues en política eso se llama “sentido de estado”.
Es el “sentido de Estado” que, por ejemplo, arguyó el Psoe en el 2011 para pactar con el PP un cambio veraniego y por sorpresa en esa Constitución que tan intocable es para otras cosas y que les sirvió para modificar el artículo 135 y priorizar el pago de la deuda a los bancos por encima de la inversión en servicios esenciales para la ciudadanía.
El mismo “sentido de Estado” que les viene y les va como si fuera una alergia primaveral y les lleva a bloquear o pactar la renovación de la cúpula judicial según convenga a vaya usted a saber qué.
Ellos, los mayores, los que saben de verdad qué es lo que necesitamos los demás, creen estar dotados de una especie de superpoder que les permite ver lo que los de a pie no vemos ni sufrimos. Es como si en sus despachos dispusieran de un piloto -rojo o azul, depende dónde- que se enciende cuando tienen que decidir algo que nosotros, los pequeños, no sabemos entender, no estamos preparados para afrontar.
Quizá puedan ustedes creer que se ponen arrogantes, paternalistas, prepotentes o estúpidamente pretenciosos. Nada más lejos de la realidad; lo que pudiera parecer condescendencia no es si no amor y protección al ciudadano medio que, el pobre, no sabe bien lo que quiere.
A la receta mejorada del “sentido de estado”, la que se usa para los conflictos internacionales, se le añade unas gotas de cinismo y cobardía y, últimamente, se le llama diplomacia. Es la que permite que Europa agache la cabeza ante los ataques ilegales y los asesinatos selectivos y la que permite a dos sátrapas dar la orden de bombardear un colegio y matar a decenas de niñas aludiendo al bien mayor de cargarse a un dictador.
Ya saben, cosas de mayores.
Hasta el martes que viene. Besos.
Javi Mateo

Javier Mateo
Educador social y exconcejal del Ayuntamiento de Toledo.




