Sociedad
EL RINCÓN DEL GOURMET

Munay: de Argentina a Aranda de Duero para sorprender y ofrecer alternativas

Conocemos la historia que se 'esconde' entre una pareja que decidió cambiar su vida para hacer realidad su sueño

Munay: de Argentina a Aranda de Duero para sorprender y ofrecer alternativas

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Aranda de Duero

Valeria y Fernando son un tándem único, en el trabajo, y en su día a día. De raíces Argentinas, tras pasar una década en Madrid dedicados a la hostelería, decidieron dar el paso y emprender un negocio propio. Eso sí, lejos de los atascos y la vida frenética. Por eso cambiaron sus costumbres y se fueron a vivir a un pueblo de la Ribera del Duero junto a sus hijos, para los que querían también un día a día más relajado y feliz. Y en plena pandemia, sin miedo y con las ideas claras, orquestaron un nuevo negocio en Aranda. Apoyados por la Fundación Caja de Burgos en uno de sus programas de emprendimiento, decidieron dar el paso ocupando un nicho hasta el momento muy desconocido en la capital ribereña: comida vegetariana, vegana y sin gluten, además de especialidades argentinas, como las empanadas. Munay ha cumplido seis meses con las puertas abiertas junto al Puente Mayor de Aranda, en un lugar que todos los arandinos reconocen, pero que ahora deben probar de nuevo.

"Surge en plena pandemia. No sabíamos qué iba a pasar con nuestro trabajo, y ahí salió una idea que yo tenía en mente, y era montar mi propia cafetería. Yo, que desde hace años soy vegetariana, al llegar aquí me di cuenta de que apenas había opciones de ese tipo, veganas y demás, pero de la idea que tenía de crear un lugar pequeño y comida para llevar a lo que ha acabado convirtiéndose todo esto, nada que ver", dice entre risas Valeria, especificando que el lema de Munay "tiene que ver con nuestras raíces; es una palabra quechua y es como un estado de bienestar contigo mismo, como ir hacia el mismo lado".

"La gente prueba y se sorprende muchísimo"

Crear un negocio nuevo y diferente a lo que hay siempre genera algo de temor. Valeria y Fernando se preguntaron muchas veces si su idea encajaría en Aranda, y la respuesta ha sido muy positiva. Tanto que han logrado una clientela mayoritariamente no vegetariana deseosa de probar platos muy sanos. "Aquí no viene gente solo vegetariana o vegana, viene gente a probar y se sorprende, le gusta, repite o recomienda. Nuestra carta va a ir modificándose de cara al verano con raciones, pero muchos vienen a probar las hamburguesas vegetarianas, la tortilla de patata de Fernando que le sale espectacular, las empanadas argentinas -que tienen diferente oblea y relleno, con hasta 9 variedades que se van a incrementar a 12-, los dulces como el de leche, alfajores, una crema de calabaza... Y eso queríamos, que la gente probara, y vieran que la comida vegetariana no es lechuga y tofu", asevera la copropietaria.

Los cambios son continuos en Munay "porque cambiamos para no aburrirnos", y de hecho más allá de la carta "trabajamos mucho en vitrina, con cosas fuera de la carta, lo que hace que aprovechemos el producto". Las vistas ayudan a disfrutar de lo que en este establecimiento se sirve, pero lo que hace realmente funcionar el negocio además del buen servicio y la comida, es la buena relación como pareja y compañeros de trabajo de Valeria y Fernando. "Yo tuve la idea pero él me apoyó mucho. Tenemos la misma forma de trabajar y pensamos bastante parecido. Los dos somos los que hacemos todo, no hay nadie más, pero nos llevamos muy bien. El conciliar a veces es difícil, sí, porque tenemos dos niños, pero se sigue adelante, y se puede", comenta ella.

Fernando, en la cocina de Munay / Cadena SER

A los fogones

Fernando baja las escaleras constantemente rumbo a la cocina. Siempre que sube lo hace con una tortilla de patata en la mano. "Intento que quede bien, le pongo mucho cariño y he aprendido truquillos que aplico; intento dejarla jugosa pero sin que se separe el huevo de la patata", dice entre risas. Pero sus manos van más allá. Son también expertas en repostería, y en experimentar. "Disfruto mucho en la cocina. La libertad que tengo es lo mejor, al hacer muchas cosas fuera de carta, tanto dulce como salado, el pensar qué hacer cada día y tener esa 'sorpresa' y ese salir de la rutina te gratifica y te ayuda a esforzarte, más aún cuando ves cómo disfruta la gente de lo que haces. Y aunque a la gente "le cuesta ver el significado de cafetería; damos de desayunar, comer y merendar de una manera más informal", pero siempre "todos salen encantados".

Como colofón, Valeria -todo un ejemplo de emprendimiento- recomienda y anima a dar el paso a todo aquel que tenga una idea clara de negocio. "No deben escuchar la tele ni tener miedo, porque el miedo es lo que te frena. Esto se hizo haciendo números, sí, pero si lo ves viable, hay que dar el paso. Si se cree, se puede", sentencia.

Dejamos a Valeria y Fernando trabajando mano a mano. "Como toda pareja a veces discutimos, pero siempre tiramos para el mismo lado", dicen, dando a entender que la palabra que nombra su nuevo negocio -Munay- tiene más sentido que nunca por quienes lo hacen posible. La charla al completo puede reproducirse en el audio superior.

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