La locura de ser empresario
La Firma de Guillermo Flores

"La locura de ser empresario", la Firma de Guillermo Flores
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Palencia
Los trastornos mentales que hoy se muestran en su día internacional no discriminan a nadie. Todos estamos expuestos, a menudo permanecen en la sombra, no siempre se detectan a tiempo y los recursos para su tratamiento como en otras enfermedades son insuficientes.
El plano personal, el del sufrimiento propio y de tu entorno familiar, es el más duro, pero yo hoy quiero hablar de cómo inciden estas enfermedades en el mundo laboral del empresario que como persona también las sufre y de qué manera…
Ser empresario puede ser emocionante y muy gratificante, pero también, y más de unos años para acá, es un reto lleno de obstáculos, estrés, presión y mucha incertidumbre. Este estrés y ansiedad que produce emprender cualquier negocio impacta radicalmente en la salud mental del empresario.
Los problemas derivados del trabajo son continuos y no descansan por muy bien que te vaya y además se suelen vivir rodeados de mucha gente, pero en soledad. El empresario de éxito que es visto frecuentemente con envidia e incluso desprecio, especialmente en ciudades pequeñas como la nuestra, no es el caso más habitual. Ocurren de forma más común, los negocios que tienen que estar mirando la cuenta bancaria porque viven al día, como pasa también con el trabajador. Atenazados por los números, por la tesorería, por la preocupación de generar lo suficiente para pagar los gastos y los créditos, algo que te quita literalmente el sueño. Y luego están, los que se arruinan y sufren serios trastornos mentales.
Y me dirán ustedes, lo mismo le ocurre al trabajador que no llega a fin de mes, que le cae el alquiler o los gastos de los libros, o la calefacción o cien mil cosas y no le llega y no pega ojo, o al que se queda sin un buen trabajo estable. Situaciones laborales depresivas que derivan en enfermedades mentales.
Además de esto el empresario tiene el peso de la responsabilidad, una mala gestión puede arrastrar a sus empleados a impagos o pérdida del puesto de trabajo. El empresario además de jefe, hace en muchos casos de padre, de amigo e incluso de psicólogo y también sufre las bajas en muchos casos de larga duración como consecuencia de enfermedades mentales de sus empleados.
El empresario tira y tira y tira hasta límites insospechados, hasta el límite de la locura para no fallar a su familia y a sus empleados, algo que ha hecho de los autónomos personas mentalmente muy fuertes con apariencia invencible pero débiles y vulnerables como cualquiera debajo de su coraza.




