Tribunales

Los Mossos resuelven el homicidio de una mujer cuyo cuerpo fue encontrado en un contenedor hace tres meses

El acusado, expareja de la víctima, tenía una orden de alejamiento contra ella por violencia de género

Un coche patrulla de los Mossos d'Esquadra / Xavier Sánchez (CADENA SER)

Barcelona

Dos meses después de hallar el cadáver descuartizado de una mujer en un contenedor en la Granada, un pueblo de la provincia de Barcelona, los Mossos d'Esquadra han cerrado el caso: han detenido la expareja de la mujer como presunto autor del crimen. El acusado, con varios antecedentes, tenía una orden de alejamiento de la víctima, que según fuentes judiciales, le había denunciado tras años de maltratos. Según explican fuentes de la investigación, el hombre rompió esa orden de alejamiento para matar a la mujer.

La víctima se llamaba María del Carmen, tenía 60 años y varios hijos en común con el detenido, con quienes apenas tenía relación. También varios hermanos, uno de los cuales, en prisión provisional, acusado de participar en el crimen. Fue él, quien llevó a los Mossos hasta el cadáver, abriendo una investigación que todavía crea asombro en el juzgado de Vilafranca. Todo empezó a principios de marzo cuando el hermano de la víctima fue a comisaría y, a través de un relato confuso, trasladó a los agentes que hacía mucho tiempo que no veía a su hermana y que estaba preocupado, aunque rechazó denunciar la desaparición de la mujer.

La conversación levantó sospechas entre los policías que volvieron a citarle a comisaría. El hombre les pidió algo de tiempo, alegando que tenía que ir a dar de comer al perro de su hermana, porque los vecinos le habían avisado de que hacía días que nadie le alimentaba y que no dejaba de ladrar. Cuando el hombre volvió a comisaría, contó a los investigadores que había hallado muerto al animal y que se había deshecho del cuerpo, tirándolo a la basura.

Extrañados, los policías pidieron al sospechoso que les acompañara hasta el contenedor y este accedió. Cuando los agentes abrieron el cubo de la basura, descubrieron que lo que el hombre habría arrojado no era el cadáver de un perro, sino los restos óseos de una persona humana. Tras horas de trabajo, dado el estado del cuerpo, los forenses corroboraron que se trataba de una mujer de 60 años, con signos evidentes de violencia. El autor o autores del crimen habían intentado trocear y quemar el cadáver, después de esconderlo debajo de la cama de la mujer.

Las pruebas de ADN confirmaron que se trataba de la hermana del sospechoso, que quedó detenido. Ante la jueza de guardia, aseguró haber confundido los restos de su hermana con el cadáver de un jabalí. La jueza del caso lo mandó a prisión provisional, pero tanto en el juzgado como en comisaría sospechaban que no podía haber actuado solo. "No tenía sentido que nos llevara hasta el cadáver; si no hubiera ido a comisaría y el camión de la basura hubiera pasado antes de que llegáramos, quizás nunca habríamos encontrado el cuerpo", razonaba un investigador veterano.

Casi dos meses después, el pasado 27 de abril, los Mossos detuvieron a la expareja de la víctima, un hombre de 51 años, acusado de ser el autor material del crimen. La jueza también le mandó a prisión provisional. Ahora, la investigación, se centra en intentar establecer el móvil y el rol de cada uno de los acusados.

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