Ciencia y tecnología
Tecnologías disruptivas y medios de comunicación

Comunicar en 3D: conversaciones en el metaverso

Andrés Pedreño, Nuria Oliver, Lasse Rouhiainen y Manuel Desantes reflexionan en un estudio de radio creado en el metaverso sobre cómo la inteligencia artificial, la Web 3.0 o el metaverso revolucionarán los medios de comunicación en un futuro no tan lejano

Comunicar en 3D: conversaciones en el metaverso, Andrés Pedreño, Nuria Oliver, Lasse Rouhiainen y Manuel Desantes

Comunicar en 3D: conversaciones en el metaverso, Andrés Pedreño, Nuria Oliver, Lasse Rouhiainen y Manuel Desantes

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Alicante/Metaverso

Hace tiempo se decía que la palabra se la llevaba el viento. En la radio, sobre todo. Eso ya no ocurre. La radio y las nuevas tecnologías nos llevamos bien. Yo diría que muy bien.

Ha pasado más de un siglo desde que el 20 de agosto de 1920 la estación de radio estadounidense WWJ rompiera «el silencio de mil millones de años del éter» para retransmitir el primer programa de noticias de la historia desde Detroit (Michigan). Casi cien años desde que el 5 de febrero de 1933 la vieja Marconi 200 se pusiera en marcha para que el indicativo EAJ-31 Radio Alicante se escuchara por primera vez en la ciudad a través de los vetustos receptores de galena.

Desde entonces, las tecnologías disruptivas han puesto a prueba nuestra capacidad de resiliencia en infinidad de ocasiones. Cada uno de sus retos nos han hecho más grandes y más fuertes.

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Es cierto, hemos perdido el monopolio de la inmediatez, contar lo que está pasando en el momento en el que está sucediendo. Ahora compartimos esa posibilidad. Sin embargo, ningún otro medio de comunicación ha vivido nunca el enamoramiento que viven la radio y las nuevas tecnologías.

Hoy hemos convocado a nuestra ‘mesa de sabios’ para tratar de descifrar cómo la inteligencia artificial, la Web 3.0 o el metaverso revolucionarán los medios de comunicación en un futuro no tan lejano.

Torre Juana / JOAQUIN P. REINA

Torre Juana, un lugar en el que el patrimonio y la historia se unen a la tecnología para humanizarla, se ha convertido en nuestra puerta al metaverso, en nuestro puente al futuro.

Allí, en un estudio de radio creado para nosotros por Joaquín Pedreño y Meta Software Factory, Andrés Pedreño, Nuria Oliver, Manuel Desantes y Lasse Rouhiainen han dado sentido a unas palabras que alguien escribió una vez en un muro de Quito (Ecuador) y que Mario Benedetti convirtió en indelebles:

Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas

—  M. Benedetti (Perplejidades de fin de siglo, 1993)

Conversaciones en el metaverso

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Carlos Arcaya: Nunca hubiera imaginado que algún día estaríamos haciendo esta reunión en el metaverso. Los cinco estamos utilizando unas gafas de realidad mixta con las que estamos viendo nuestro propio estudio de radio y nuestros avatares. Algo un poco complicado para quien no tiene experiencia, Andrés, pero también es parte del futuro...

Andrés Pedreño: Quizá en la época en la que hemos estado confinados hubiera sido el momento de plantear una inmersión mayor; de recrear determinados ambientes donde vivir experiencias. Quienes realmente comprenden el metaverso son los jóvenes, porque les permite jugar, gamificar en espacios, incrementar la creatividad. Puede haber una dimensión muy interesante si aprovechamos las tecnologías para el bien de la creatividad.

Carlos Arcaya: Dentro de nada habrá más estudios como este en el metaverso…

Lasse Rouhiainen, Manuel Desantes, Carlos Arcaya, Nuria Oliver y Andrés Pedreño / JOAQUIN P. REINA

Andrés Pedreño: Quizá, habrá que reinventar también la radio. Si simplemente nos limitáramos a reproducir unas paredes, podríamos hacer cosas, pero lo importante es que nos haga pensar que detrás de la tecnología hay un factor de creatividad que nos permite reinventar las funciones. En ese sentido, nos queda mucho trecho.

Carlos Arcaya: El metaverso es una realidad que se está construyendo; por tanto, puede ser lo que queramos que sea.

Lasse Rouhiainen: Sí, yo diría que sí. Yo utilizo la palabra «tecnologías del metaverso». Por ejemplo, no todos los usuarios van a utilizar gafas de realidad virtual; quizá lo hagan en los próximos años. La realidad virtual es enormemente interesante para muchas profesiones. También para los medios de comunicación. Para la industria es increíble. Pero los usuarios de a pie no la utilizarán antes de seis años. El siguiente paso será la realidad aumentada.

Carlos Arcaya: Hablando de medios de comunicación e inteligencia artificial, Nuria, ¿cómo ve los medios de comunicación en el futuro?

Nuria Oliver / JOAQUIN P. REINA

Nuria Oliver: La inteligencia artificial (IA) lleva muchos años impactando directamente en los medios de comunicación desde diferentes perspectivas. Con técnicas de IA podemos modelar los intereses de las personas y ofrecer noticias personalizadas. Ese es uno de los grandes factores disruptivos que se han producido en los últimos 15 o 20 años, el hecho de que las noticias que leemos o que escuchamos puedan ser distintas a las de otras personas. Con técnicas de IA también podemos analizar grandes cantidades de datos, de textos o de imágenes e identificar contenido que pueda ser noticiable o no.

Una de las revoluciones más recientes son los modelos generativos de lenguaje, de de imágenes, de audio y de vídeo. Son modelos de IA que tienen la capacidad de generar contenido no necesariamente veraz, pero extremadamente bien escrito, extremadamente creíble. Si entendemos como parte de la comunicación la identificación, filtrado y generación de contenido, esas son tres tareas que ya puede llevar a cabo la IA, en muchos casos, incluso mejor que un humano. Su impacto en los medios de comunicación es inmenso y va a seguir siendo inmenso.

CA: No sé si va a gustar a los editores de los medios el hecho de que podamos tener información a la carta, de que la IA nos sirva las noticias que nos gustan o que queremos, porque somos los periodistas los que de alguna manera hacemos la escaleta, los que ordenamos esos contenidos.

NO: Por supuesto. Existe el concepto de «curación» de los contenidos. También, el de la «veracidad» de esos contenidos o el de la «determinación» de lo que se puede considerar más importante o no. Pero llevamos décadas con la personalización de contenidos, sobre todo en el contexto de Internet y el mundo online. Se piensa que, entre otras cosas, esta hiper personalización está dando lugar a lo que se conoce como «cámaras de resonancia» y como «filtros burbuja» que, en parte, pueden estar provocando o contribuyendo a la polarización de la sociedad. Si lo que yo leo siempre es acorde a mis intereses y a mi visión de la vida y no tengo acceso a contenidos que difieran de mis propios prejuicios o con mi propia ideología, no se fomenta la apertura de mente y la diversidad, todo lo contrario. Por eso, un área activa dentro de la IA es lo que se conoce como la «diversificación en los modelos», es decir, crear modelos que no hiper personalicen tanto, sino que de alguna manera incluyan contenido que pueda ser sorprendente para las personas, quizá sin saber si les va a gustar o no, pero con la idea de abrir la mente y de inspirarlas para que exploren áreas que, de otro modo, sin ese incentivo, no habrían descubierto.

CA: Manuel ¿y usted? ¿cómo ve el futuro de los medios de comunicación?

Manuel Desantes / JOAQUIN P. REINA

MD: Lo primero que tengo que decir es que estoy muy a gusto en el metaverso, así que voy a seguir un ratito más, porque desde aquí las cosas se ven con más perspectiva. Todos deberían verlas desde aquí.

A mí me da la sensación de que los medios de comunicación han tenido que ir adaptándose a medida que la tecnología y la sociedad se han ido adaptando durante miles y miles de años. Normalmente se ha trabajado en dos escenarios.

El primero lo conforman los profesionales y los medios que eran reticentes al cambio -siempre los ha habido y sigue habiéndolos- y que, por tanto, llegaban a la conclusión de que ‘business as usual’ (virgencita, que me quede como estoy) era el mejor de los escenarios posibles. Normalmente les ha ido mal.

El segundo escenario era el escenario de la adaptación, es decir, adaptarse poco a poco a medida que los cambios se iban sucediendo.

Afortunadamente, con la llegada de Internet, ahora con la llegada de la IA y con lo que irremediablemente venga después, hemos cambiado la manera de cambiar. Y esto es algo que, a mi modo de ver, tenemos que asimilar de una manera radical. Los cambios han sido aritméticos en toda la historia de la humanidad. En cambio, desde hace unos años, prácticamente una generación, los cambios ya no son aritméticos, son exponenciales y el cambio exponencial provoca miedo, provoca pavor y provoca incertidumbre en muchas personas.

Desde la perspectiva de los medios de comunicación, se abren por lo menos otros dos escenarios muy claros de los que ya han hablado Nuria y Andrés. El primero es el «escenario de la disrupción». Este escenario pone en situaciones límite a quienes os dedicáis a la comunicación. Un ejemplo podría ser el hecho de que los medios ya no son silares. Antes la radio era la radio, la televisión era la televisión y el vídeo era el vídeo. Ahora, las tecnologías están hibridadas. ¿Qué ocurrirá con la Cadena SER dentro de unos años? Yo ahora, desde aquí, desde este momento del siglo XXI, veo que ya no existe la radio como tal; lo que existe es una hibridación completa.

El siguiente escenario, al que ha hecho referencia Andrés -doblemente, además-, es el «escenario reinventivo». A lo mejor tenemos que reinventar todos los paradigmas y esto es algo a lo que se enfrenta la humanidad, probablemente, por primera vez en la historia. Es un reto fascinante. El reto de los comunicadores es un reto mayúsculo y yo estoy muy orgulloso de existir en este momento para vivirlo.

CA: Hablando de reinvención, de disrupción o de hibridación. Entiendo que los medios de comunicación seguiremos existiendo, pero ya no seremos solo radios, periódicos, televisiones... ¿Qué ocurrirá en el futuro?

NO: Ahora, en cierto sentido, ya existe esa hibridación, porque todos los medios, independientemente de su naturaleza, tienen una fuerte presencia online, porque la mayoría de ellos elaboran podcasts que se consumen utilizando Internet.

Yo creo que hay diferentes dimensiones con respecto al valor y al papel que juegan los medios de comunicación en la sociedad.

El primero de ellos y más obvio es el de compartir noticias con la sociedad, eventos que se consideran de interés social. Ese componente seguirá existiendo, porque seguirán sucediendo cosas que contar. Uno de los retos que vivimos hoy en día y que en parte está exacerbado por la IA -aunque también la IA ayuda a mitigarlo- es, precisamente, el reto de la veracidad, de lo que es realmente noticiable o no y de lo que constituye una noticia o no.

Si entendemos que los registros históricos muchas veces tienen su semilla en las noticias y en lo que se transmite desde los medios, los medios de comunicación tienen que jugar un papel muy importante: ser los veladores de la veracidad de lo que se comparte con la sociedad. Y es que no tenemos garantías de que los algoritmos de IA vayan a ser realmente veraces, bien por imperfecciones de los propios algoritmos o bien por intereses de quienes están elaborando esos algoritmos.

Lasse Rouhiainen / JOAQUIN P. REINA

LR: Para mí, la próxima generación será Internet 3D, es decir, internet en tres dimensiones. Los medios de comunicación de nuestros abuelos tenían una dimensión, las fotografías de los periódicos, por ejemplo. Con Internet se produjo un gran salto a las dos dimensiones; ahí están los vídeos, por ejemplo. Pero el salto del 2D al 3D -en otras palabras, al metaverso- va a ser impresionante.

¿Cómo va a cambiar la radio? Creo que se producirá el mismo cambio que se produjo con la llegada de Internet. En el futuro, en la radio, creareis diferentes metaversos o sitios donde los oyentes de cada programa podrán interactuar. Podréis crear mil historias; por ejemplo, juegos. La SER, seguramente, tendrá su propio juego, que ayudará a que vuestros seguidores permanezcan más tiempo con la marca. Luego seguirán otras ideas 110 ideas.

Lo bueno es que en la base tenemos la IA, que permitirá que cualquier persona pueda crear nuevas cosas. No tendremos que programar códigos, no tendremos que ser programadores, pero podremos crear muchas cosas. Internet 3D permitirá cosas increíbles que no podemos imaginar hoy en día.

Andrés Pedreño / JOAQUIN P. REINA

AP: Tanto Nuria como Lasse han completado muy bien la fotografía. Tan solo añadiría que la sociedad digital requiere grandes dosis de educación. No se puede pasar de una sociedad analógica -en la que había medios que, de alguna forma, representaban una diversidad ideológica, un rigor o una profesionalidad- a una sociedad digital. En su fundación, en los años 90, cuando aparecieron los blogs, ya se hablaba de democratización de esa sociedad, porque suponía que cualquier persona podía escribir un blog y tener una audiencia masiva.

Ahora estamos sumergidos en un caos de audiencias, en el que las redes sociales y los influencers -que, de alguna forma, muchas veces, establecen una información banal- son los reyes de audiencia. Necesitamos urgentemente una sociedad que comprenda la sociedad digital, que comprenda que, evidentemente, la tecnología puede distorsionar la verdad: la IA puede crear un vídeo fake con una credibilidad enorme. Ahí es donde veo la urgencia, en una educación de impacto, no solo a las nuevas generaciones, sino muy especialmente a las generaciones adultas, para que realmente las estructuras democráticas y la información veraz tengan solidez.

MD: La educación es el pivote fundamental. Mis compañeros están poniendo las piezas del rompecabezas y han señalado dos: primero, la veracidad, después, la formación. En definitiva, todo esto es lo que ronda en torno a la información. Información es poner formación dentro de algo, de la misma manera que innovación es poner algo nuevo, una novatio, dentro de algo.

El elemento nuclear de los comunicadores -habrá que definir también qué quiere decir comunicar- es la información. Pero solamente se informa si se forma, es decir, si se está transmitiendo algo que es veraz. Y solamente se puede informar a aquellos que están formados o que están abiertos al proceso de formación. Como decía Andrés, en este momento, estamos -y es lógico lo estemos- ante una situación de caos. El cambio es tan radical, es tan bárbaro, es tan rápido, que, como masa crítica de sociedad, no somos capaces todavía de entender que los comunicadores tenéis una función fundamental en la vida.

Esa función no es difundir cosas, sean ciertas o no sean ciertas. Es contar las cosas de la manera más simple posible, de la manera más sencilla posible. Y las cosas en la vida no son simples. Las cosas son complejas. Es decir, en la medida en que vosotros, los comunicadores de verdad -quien sube a TikTok diez segundos de algo que ha pasado no es un comunicador, ese es un contador-, solamente aquellos comunicadores que sean capaces de llevar la simpleza a la sencillez, de explicar la complejidad de la manera más sencilla posible, son los que llegarán a ser formadores. No habrá mejores formadores que los verdaderos comunicadores.

En definitiva, evidentemente, seguirá habiendo una profesión de comunicador, pero estará mucho más abierta y la interacción, la vinculación, la hibridación con la formación y la información serán mucho más claras.

¿Qué supone esto? Que las universidades tienen que abrirse mucho más a los medios de comunicación. Que los medios de comunicación tienen que entrar en las universidades. Y que o somos capaces de generar entre todos una masa crítica suficiente de personas, de seres humanos formados o probablemente acabaremos en los extremos, porque es lo más fácil.

NO: Hasta ahora hemos hablado del «qué», pero otro elemento importante es el «cómo». Tan importante como el «qué se comunica es el «cómo se hace». Ahí es donde la tecnología está impactando más: el «cómo» se transmite el contenido.

La capacidad de atención de la población ha ido disminuyendo exponencialmente conforme la tecnología ha ido avanzando exponencialmente: cuando hace 150 o 200 años la capacidad de atención media era de diez o 15 minutos, ahora esa capacidad es de 20 segundos como mucho.

Por eso es tan importante lo que comentaba Manuel acerca de explicar una realidad compleja en términos que sean entendibles, pero además en un formato que también sea atractivo y adaptado a la realidad social y a la demografía del receptor.

Evidentemente, no necesariamente se tiene que usar el mismo formato para comunicar con adolescentes que para comunicar con personas de 90 años. Y ahí es donde la tecnología también juega un papel muy importante y donde está parte de la transformación de los medios de comunicación, en el cómo se implementa esa comunicación.

Nuria Oliver y Andrés Pedreño / JOAQUIN P. REINA

CA: En el fondo y en la forma.

AP: De alguna forma están apareciendo brechas importantes entre generaciones y entre diferentes colectivos.

Una de las que más me preocupa es la brecha generacional que pueda haber entre los más jóvenes, chicos y chicas que tienen 14, 15 o 16 años y que empiezan a tener unos códigos de comunicación y unas preferencias muy diferentes a los que tienen 24. Hasta el punto de que los de 24 o 25 años señalan que casi no los comprenden.

Yo siempre he estado enganchado a la tecnología; siempre me ha apasionado aprender todo lo que venía, lo he devorado. Me fascina la capacidad que tiene la tecnología de innovar y de redefinir las cosas.

¿Qué sucede, por ejemplo, con la gente de mi generación? Compañeros que a finales de los años 90 me decían «esto de internet ya no es para mí», aunque les quedaban todavía 20 años en activo. O me decían «¿Una biblioteca virtual? ¿Para qué? A mí me gusta oler el papel». Claro que también los puedes oler, vas a la biblioteca y ya está, les decía yo, pero estar en casa cómodamente, coger un archivo, trabajarlo durante horas sin estropearlo e investigar, eso es bueno. «No, no, yo prefiero el papel», insistían.

Por eso creo que la educación es importante, porque, si no, estamos dentro de una misma sociedad, pero en compartimentos estancos. Es decir, hay personas que está en las redes sociales, que hablan su propio lenguaje, que se ríen de cosas de las que nosotros no nos reímos en absoluto, es más, que probablemente nos hacen llorar.

Podría darse una cierta incomunicación, generacionalmente hablando. Por eso, insisto, creo la educación debería ser muy proactiva. De entrada, enseñar a los jóvenes el poder de la tecnología y lo que la utilicen como herramientas. Pero también enseñar a los mayores para que puedan comunicarse con los jóvenes.

Los jóvenes comprenden el metaverso porque han jugado a videojuegos, pero los mayores, probablemente, lo vemos una tontería. Tenemos que encontrar un espacio intermedio donde, a lo mejor, el metaverso me ayude a mí a recordar; a recrearme en la soledad de mi apartamento; a tener otro tipo de comunicación; a entrenar mi memoria con mi voz recordando cosas. Tenemos que encontrar puentes y hacer de la tecnología instrumentos que sean valiosos para el ser humano.

CA: Al principio decíamos que el metaverso es un mundo que está por hacer. Por ahí pueden ir también, no solo la comunicación, también la educación o la atención a los mayores. Vamos a una población que va a envejecer...

NO: Nunca antes en nuestra historia hemos tenido un rango tan amplio de edades y que, al mismo tiempo han vivido un desarrollo tecnológico tan rápido. Ahora mismo hay personas de 100 años que, tecnológicamente hablando, cuando nacieron el mundo era radicalmente diferente al de sus biznietos de diez años.

Cómo podemos compaginar socialmente todas esas realidades es un grandísimo reto. Además, entendiendo que, desgraciadamente, en muchas regiones del mundo, especialmente en España, las personas mayores son más numerosas que las personas jóvenes y que no tenemos perspectivas de que ese dato se vaya a revertir teniendo una tasa de natalidad tan baja como la que tenemos ahora.

Estudio de la SER en el metaverso | Meta Software Factory

LR: Andrés mencionaba la educación. Para mí es muy curioso y muy triste que en España se invierta tan poco en educación. ¿Cuándo han subido los presupuestos para educación? Nunca. Finlandia invierte el doble del PIB en educación; aun así, en los últimos años vamos hacia abajo. Hay que actualizar la educación, ver la tecnología como algo positivo, adaptarla y utilizarla.

Por ejemplo, una tecnología impresionante, totalmente gratis en este momento, es llama ChatGPT, un prototipo de chatbot basado en el modelo de lenguaje por Inteligencia Artificial GPT3. Microsoft ya ha anunciado que va a incluir esta herramienta en Microsoft Word, Microsoft PowerPoint y Microsoft Excel.

Directamente podemos decir que muchísimas personas tendrán que reeducarse o perderán sus trabajos. En Finlandia, el Gobierno invierte una pequeña parte de su presupuesto -tendría que ser mucho más- en la reeducación de los ciudadanos. ¿Eso qué supone? Que los ciudadanos están estudiando continuamente, no solo cuando están en la universidad, porque el mundo cambia.

Esto es algo que me gustaría que sucediera mucho más en España, porque ChatGPT es una herramienta increíble, pero después de ella vendrá una mejor y una mejor y una mejor... Habrá personas que digan que esa herramienta es terrible, que Internet es muy malo y que no piensan utilizarlos. Esas personas van a ser irrelevantes para la sociedad en el futuro. Pues bien, se va a producir un gran cambio en la sociedad y habrá personas a las que les irá muy bien gracias a la tecnología y personas que se quedarán fuera porque no se han adaptado a la tecnología.

MD: Lo que es cierto es que tenemos que entender que esto no había ocurrido antes. Todas nuestras estructuras sociales -los medios de comunicación, el Derecho, las universidades, la educación...-, todas, están adaptadas a un mundo que evoluciona de manera lineal. Todas. En el momento en el que se rompe ese crecimiento lineal con algún pico exponencial -como el descubrimiento del fuego o la invención de la rueda, o Gutenberg…-, siempre transcurren cientos o miles de años hasta la siguiente revolución. Por lo tanto, lo que llevamos en nuestros genes y hemos heredado de nuestros padres es un mundo lineal y todas nuestras estructuras están adaptadas para el mundo lineal.

Cuando lo veo desde la perspectiva del Derecho, me espanto porque vemos que un ordenamiento jurídico como el nuestro, completamente paquidérmico, no se puede adaptar a un mundo de cambio exponencial, en el que se evoluciona de una manera tan rápida. Y esa exponencialidad ya es estructural, ya no es coyuntural. Si hablamos, por ejemplo, de la Administración de Justicia, nos encontramos con lo mismo. ¿Qué justicia es una justicia que llega después de cinco, seis, siete, ocho años?

Ocurre lo mismo con los medios de comunicación. ¿Cuál es la función de los medios de comunicación? Podemos engañarnos. Podemos pensar que un toilettage, un making up, un arreglémonos un poquito la cara y la nariz es suficiente. No, ya no es suficiente. O entramos claramente en escenarios disruptivos y reinventivos; o tenemos el coraje de redefinir qué es lo que va a pasar; o tenemos el coraje de decir -como decía Andrés- que la educación es la clave, de introducir la educación sobre medios de comunicación en los colegios para empezar a aportar capacidad crítica a los niños y niñas de cuatro años; o tenemos que reinventar la Facultad de Ciencias de la Información o nos va a pillar con el pie cambiado. Pero no solamente en este tema. Nos va a pillar en todas las facetas de los seres humanos, porque esta situación no había ocurrido antes.

Es fascinante, es alarmante, pero hay que afrontarla desde una perspectiva extraordinariamente positiva, porque las tecnologías, estas tecnologías hibridadas, ofrecen al ser humano unas oportunidades de desarrollo absolutamente fascinantes. También a los medios de comunicación.

Lasse Rouhiainen y Manuel Desantes / JOAQUIN P. REINA

CA: Siguiendo con la educación y la inteligencia artificial, dos grandes males, no solo de los medios de comunicación, sino de la sociedad en general, son la desinformación y las fake news, porque hacen que las sociedades sean mal funcionales. A veces, incluso a los profesionales nos cuelan una información falsa. Si en ocasiones los periodistas no sabemos diferenciar una información verdadera de una información falsa, al resto de la sociedad también le puede suceder. Ahora hay programas de inteligencia artificial que no sólo redactan una noticia, sino que pueden cambiar voces, cambiar caras, cambiar testimonios. Ese es un gran riesgo para los medios de comunicación y un gran riesgo para la sociedad.

NO: Sin duda. De hecho, la solución para evitarlo es utilizar la inteligencia artificial para detectar contenido no veraz generado con técnicas de inteligencia artificial.

CA: ¿Inteligencia artificial que controla a la inteligencia artificial?

NO: Exacto, porque, desgraciadamente, al ojo humano, al oído humano o al cerebro humano un contenido veraz es indistinguible de uno no veraz. También es imprescindible cultivar el pensamiento crítico y una actitud de certificación de las fuentes. Hay hacerlo desde Infantil, en los colegios, pero también, en términos generales, en toda la sociedad, porque este desarrollo tecnológico está impactando a todo el mundo.

No solo se trata de la capacidad de generar contenido, se trata de la capacidad de generar contenido a gran escala y de difundirlo a gran escala. Por primera vez en nuestra historia, casi cualquier persona del planeta puede generar contenido no veraz y ese contenido, potencialmente, puede ser visto por cientos de millones de personas. Eso nunca antes había sucedido.

Ese es uno de los grandes retos de la IA, porque ya tenemos evidencias del impacto de la desinformación y la misinformación (información errónea) en procesos electorales; en la formación de la opinión pública; en tensiones sociales... Hablamos de disrupción tecnológica y de desarrollo tecnológico, pero al final somos los humanos, los que, probablemente, terminemos destruyendo nuestra propia sociedad y destruyendo las estructuras democráticas o quienes elegimos líderes que están en contra de los principios democráticos y de los valores que han sido absolutamente necesarios para lograr una sociedad del bienestar como la que tenemos.

Nuria Oliver y Lasse Rouhiainen | Meta Software Factory

CA: Andrés, usted hablaba de la educación, pero estamos ante algo más...

AP: En primer lugar, quiero hacer una reflexión previa. Hace nada, cuando no existían las redes sociales o los medios masivos y el caos de audiencias, era difícil distinguir cuando una información era falsa o no lo era. Teníamos dos versiones de los medios de comunicación: una conservadora y otra más progresista.

En muchas ocasiones, esas versiones se apartaban bastante de la realidad. Eran versiones que podían estar ligadas a una visión. Pero había fondos de noticias, los profesionales tenéis muchísimo más frescos que yo esos ejemplos: en nuestra democracia, en nuestros últimos 40 años, hemos vivido momentos críticos donde ha habido fakes y no precisamente de los medios digitales, porque no existían. Momentos, además, peligrosos y muy críticos.

El reto es aprovechar el potencial de la tecnología y el potencial de esa educación que proporciona madurez para interpretar la diversidad de medios y el uso y consumo de esos medios. Ahí, tengo que ser cansino. Nos fijamos, por ejemplo, en la destrucción de empleo que acarreará la IA. Y es cierto. Pero eso ocurre desde que se inventó la rueda. La rueda fue una devoradora de empleos; en todas las revoluciones ha habido una destrucción masiva de empleo.

Ahora mismo, cuando se dice que la inteligencia artificial y sus procesos de automatización pueden destruir empleo de forma masiva, si en España tuviéramos un millón de personas formadas en STEM daríamos empleo a ese millón de personas; probablemente, incentivaríamos una inversión magnífica de empresas que vendrían a instalarse aquí y generaríamos una llamada de talento extraordinaria.

Como país, tendríamos que ver la tecnología en su potencial, tener una estrategia para explotar esa tecnología, ser líderes y dar unas dosis enormes de educación. Los chavales tendrían que estar estudiando pensamiento computacional ya en Primaria. La primera vez que lo escuché me convertí en un devoto de ese discurso. Lo repito continuamente. Hay que crear la mentalidad de que ese es el instrumento por excelencia de su generación. Antes obligamos a nuestros hijos a estudiar idiomas; actualmente, el idioma de las máquinas es imprescindible; tenemos que saber cómo utilizarlas, cómo emplearlas, familiarizarnos con ellas, conocer los sesgos que podemos cometer con las máquinas y tenemos que tener una gran conciencia colectiva de lo que supone la revolución digital. Tenemos que ilusionar a los jóvenes con la tecnología, pero con muy buenas dosis de educación. Solo entonces empezaremos a ser un país serio.

LR: Me gustaría poner un ejemplo de cómo es posible fomentar en los más pequeños ese pensamiento crítico del que hablaba Nuria.

Lo mejor del metaverso es que en él pueden aprender cualquier cosa muy rápidamente; mucho más rápido que hasta ahora. Es muy probable que nuestros oyentes o quizá sus hijos estén jugando en Roblox.

Roblox es una plataforma de juegos, pero en realidad es un gran metaverso. La mayoría de los usuarios juega de manera pasiva. Sin embargo, hay una pequeña parte de niños y niñas que crean sus propios juegos, incluso ganan algo de dinero y generan su propia economía (la moneda de Roblox son los Robux). Tienen pensamiento crítico y tienen pensamiento computacional. Son creadores y tras diseñar sus primeros juegos cambiarán a otra plataforma y cuando hayan creado quince juegos diferentes probablemente encontrarán trabajo con mucha facilidad.

Tenemos que enseñar a la gente a diseñar, a tener pensamiento lógico, a utilizar las herramientas para crear cosas.

MD: Estamos en una nueva era, una era de cambio exponencial, pero la historia nos demuestra dos cosas que se repiten de manera iterativa. La primera es que oponerse a las tecnologías, a la llegada de nuevas tecnologías, es necio, absolutamente necio. Tarde o temprano pasaran por encima de ti.

Carlos Arcaya / JOAQUIN P. REINA

CA: Lamentablemente, terraplanistas ha habido siempre…

MD: Puedes aguantarlo un ratito, pero acabarán llegando y acabarán imponiéndose. Siempre ha sido así. A quien inventó la azada y a quien inventó el tractor les pasó así. Esa es la primera.

La segunda es que, históricamente, al poder -sea político, sea religioso- no le interesa que las personas piensen porque es la manera de perpetuarse. Y esto ocurrió al principio de la historia del ser humano. Ocurrió en Roma. Ocurrió en la Edad Media. Ocurrió también en el Renacimiento y ocurre ahora exactamente igual. Al poder no le interesa que la gente piense.

¿Qué quiero decir? Pues que todos los creadores, los verdaderos creadores, los seres humanos que han hecho una aportación a la ciencia, a la tecnología y al desarrollo de la humanidad, siempre han tenido que salir fuera de la caja, han sido malditos y han tenido que empezar haciendo algo absolutamente clave: dudar.

Cuando alguien llega a la Biblioteca de los Libros Felices, en un momento u otro, procuramos sacarle la Enciclopedia de Diderot. De la manera más veraz posible, Diderot y d'Alembert pusieron en sus 27 tomos todo el conocimiento humano y a continuación dijeron: el hombre es hombre si posee tres virtudes. La primera de ellas es la razón. Y para razonar lo primero que hay que hacer es dudar, después, pensar. Quien no duda no piensa. Hay que dudar, hay que enseñar a nuestros hijos la duda desde su más tierna infancia, porque la duda es el germen del pensamiento. Sólo quien duda piensa. Pero pensar no sirve para nada, con perdón, si uno no lo aplica a algo, pues acaba en pensamientos que mueren a la hora de dormir.

Ahí es donde llega el razonamiento. Razonar es aplicar el pensamiento algo concreto, y cuando uno aprende a razonar, lo que aprende es que no sabe razonar y que no llega a nada. Y para eso nos hace falta el segundo de los elementos, el conocimiento, es aprender, es aprehender con h intercalada. Es lo que Diderot llamaba l'histoire, la historia.

¿Por qué aprende uno? Aprende para poder razonar. Y solamente aquellos seres que son capaces de dudar, pensar y razonar, de alimentarse para poder razonar mejor, tienen capacidad de creación. En ese momento es cuando pueden aportar algo con la emoción, por eso Diderot le llamaba l'imagination.

Pues bien, a mi modo de ver, si uno entiende esto, entenderá muy bien dónde está el futuro de los medios de comunicación.

Hay que luchar como se ha luchado siempre a lo largo de la historia, no de manera diferente, sino como lo hizo Kepler y como lo hizo Gutenberg y como lo hizo Erasmus. Hay que luchar contra esa tendencia lógica del poder de que las personas no piensen. Y para eso hay que ponerlas a dudar.

Yo plantearía el futuro de los medios de comunicación, no como A, B y C; no como simplemente contar lo que está pasando. La diferencia entre el aficionado, el que cuenta las cosas como están pasando -de manera torticera o no- y el profesional es que el profesional, en el futuro, al mismo tiempo que está relatando los hechos y está comunicando, planteará la duda, obligará a las personas que le están escuchando a decir es cierto o no es cierto… Solo en ese momento empezarán a pensar y solo en ese momento serán capaces de razonar. Si no conseguimos una masa crítica de seres capaces de razonar y de razonar cada vez mejor, en la terminología Diderot, yo diría: esos seres no son humanos, solo son humanos los que razonan, los que son capaces de aprender y los que son capaces de crear.

Nuria Oliver y Andrés Pedreño | Meta Software Factory

NO: Es decir, los algoritmos de inteligencia artificial (risas).

AP: Eso estaba pensando... ¡está describiendo el ChatGPT!

El texto generativo realmente es fascinante. Hay muy pocos seres humanos capaces de meter tanta información en su cabeza y hacer una síntesis brillante y al mismo tiempo contarla a un niño de diez años con acento andaluz. ¡Y estamos realmente en la prehistoria del texto generativo! Cuando vayamos corrigiendo sesgos, cuando Nuria controle la capa intermedia de la caja negra, daremos pasos de gigante.

El problema es cómo el ser humano toma legítimamente el bastón de mando en ese sentido. Hace unos días, en Torre Juana, pedimos a ChatGPT que planteara modelos matemáticos sencillos para la teoría de Romer. A pesar de ser un tema tan especializado de teoría económica, le pedimos a qué nos explicara en diez puntos las diferencias que hay entre las teorías de Lucas y las teorías Romer. Clavado, conciso, claro. Si hubieran sido las respuestas de un alumno en un examen, habría que poner un diez automáticamente.

Llegados a ese punto, Luis Tormo, catedrático de Teoría Económica ya jubilado, y yo nos miramos y Luis me dice: "Andrés, ¿cómo vamos a examinar a nuestros alumnos?" Me quedo pensando y le dije: "probablemente, lo que hay que hacer es enseñar a nuestros alumnos a hacer preguntas". El alumno que haga una pregunta brillante es porque tiene conocimiento, porque se ha empapado y está poniendo un reto a la inteligencia artificial con una pregunta brillante. Tenemos que lograr que, en lugar de ser lectores pasivos de prensa u oyentes pasivos de radio-, los ciudadanos hagan mentalmente preguntas inteligentes. En ese momento, tendremos unos alumnos, una ciudadanía y un país realmente potentes. En la era de la inteligencia artificial, hagamos que los seres humanos hagan preguntas imposibles. Ese es el reto.

Lasse Rouhiainen, Manuel Desantes y Carlos Arcaya | Meta Software Factory

LR: Las preguntas son para las personas y las respuestas para la inteligencia artificial. Sin embargo, en Nueva York, han prohibido el uso de ChatGPT en todos los centros de enseñanza y ese es un gran error. Al mismo tiempo, en otros países, los profesores animan a sus alumnos a utilizarla. Esos estudiantes alcanzarán un nivel muy superior porque tendrán que pensar críticamente si las respuestas son correctas. Tendrán que saber evaluar.

Lo que ha explicado Nuria también es muy interesante. Las herramientas de inteligencia artificial son tan potentes que alguien debe verificar la información que proporcionan; necesitamos una ‘capa’ que verifique si esa información es cierta y si, como sociedad, tomamos decisiones correctas gracias a ella. Pero, como dice Andrés, debemos hacer mejores preguntas.

CA: Ese planteamiento sirve para todos los ciudadanos y, en particular, para los periodistas. Tenemos que aprender a hacer mejores preguntas…

NO: Cierto, pero un papel muy importante del periodismo es el de contrapeso de los otros poderes de la sociedad. Por eso es tan importante que haya libertad de prensa, que haya periodismo de investigación. De hecho, se han producido grandes momentos históricos gracias a periodistas que han investigado. Ese es su papel fundamental, independientemente del desarrollo de la inteligencia artificial o no.

Todavía hay un componente muy valioso de los seres humanos en el contexto del periodismo. Ser un contrapeso a los otros poderes que hay en la sociedad es algo que deberíamos proteger para que continuase siendo así, porque la manipulación de la información -en muchos casos, por intereses políticos o para evitar la pérdida de poder por parte de quienes lo ostentan- es extremadamente negativa para la sociedad.

CA: No vivimos en momentos fáciles para los medios de comunicación, para los periodistas, para los comunicadores; todo el mundo lo sabe. Pero os tengo que decir que tras esta conversación me voy mucho más contento porque he descubierto que la IA, el metaverso o la web 3.0 -las nuevas tecnologías- nos ofrecen muchísimas oportunidades si logramos convertirlas en nuestras aliadas. No solo simplificarán la parte más rutinaria de nuestro trabajo, nos brindarán la posibilidad de disponer de más tiempo para investigar, razonar, dudar, verificar, para ‘comunicar en 3D’. Es fundamental que los medios de comunicación y los periodistas interioricemos rápida y profundamente esta nueva era.

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AP: Yo sería muy optimista. Sobre todo, creo que necesitamos una mente muy abierta, con precauciones, sin duda, pero una mente muy abierta. Por ejemplo, en Japón, ya dicen que probablemente, el metaverso sea una solución para los niños que no quieren ir a la escuela, para introducirlos en espacios que recreen elementos educacionales. Probablemente, es mucho mejor explicarles las matemáticas en el metaverso con matemáticas gamificadas. La historia puede ser impresionante. Pueden sumergirse en Grecia, en Roma, en la Edad Media, La educación medioambiental, las ciencias naturales o la biología, la exploración del cuerpo humano... Todo eso, en el metaverso, puede ser una auténtica pasada.

Contaré una anécdota muy breve. Cuando creamos la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, en realidad lo que hicimos fue meter los libros dentro del ordenador. En definitiva, lo que se entendía por digitalización y, si acaso, introduciendo el hipertexto. Entonces, plantee una reflexión a los clásicos, a la gente de Humanidades. Vamos a ver, les dije, cojamos El sombrero de tres picos, una obra de Alarcón. ¿Por qué editarla simplemente como un libro? Picasso se inspiró en él y creó los decorados a principios del siglo XX para el estreno de la obra en Londres. ¡Pero es que, además, tenemos una música genial! La edición en un entorno multimedia permite integrar, editar las cosas de otra forma. El metaverso puede suscitar una creatividad extraordinaria.

En definitiva, si en el periodismo clásico y en la radio tenemos profesionales innovadores; si animamos a los más jóvenes a que sean creativos; si les ayudamos a plasmar la cultura de su tiempo, a formar su imaginación, si tenemos una mente suficientemente abierta, estaremos sentando las bases para de una sociedad realmente revolucionaria.

Yo invitaría a la Cadena SER, que siempre ha despertado nuestra imaginación y muchas veces nos ha invitado a pensar, a que diera esa oportunidad al metaverso y a otras tecnologías, como la inteligencia artificial.

Andrés Pedreño, Nuria Oliver, Lasse Rouhiainen y Manuel Desantes reflexionan sobre cómo la inteligencia artificial, la Web 3.0 o el metaverso revolucionarán los medios de comunicación en un futuro no tan lejano / JOAQUIN P. REINA

Andrés Pedreño

Andrés Pedreño / JOAQUIN P. REINA

Catedrático de Economía Aplicada y exrector de la Universidad de Alicante (1993-2000). Director del Observatorio de Inteligencia artificial. Miembro del Comité de Expertos del Gobierno para la Elaboración de El Libro Blanco sobre la Inteligencia Artificial y el Big Data. Impulsor de Torre Juana y fundador de Torre Juana OST (Open Space Technology). Eisenhower Fellow por la Fundación Eisenhower (1988), Andrés Pedreño es, además, experto en economía digital y nuevas tecnologías y autor de más de 70 libros.

Si tenemos innovadores tecnológicos en el periodismo clásico y en la radio; si animamos a los jóvenes a que sean creativos y formen su imaginación, si tenemos una mente suficientemente abierta, estaremos sentando las bases de una sociedad realmente revolucionaria.

—  Andrés Pedreño

Nuria Oliver

Nuria Oliver / JOAQUIN P. REINA

Directora científica y cofundadora de la Fundación ELLIS Alicante. Experta en modelos computacionales de comportamiento humano, inteligencia artificial, interacción persona-máquina, informática móvil y big data para el bien social. Recientemente, ha entrado a formar parte de la lista Forbes de los «23 changemakers» “por su capacidad para transformar la realidad y conducir a la sociedad hacia un futuro más prometedor”.

Los medios de comunicación tienen un papel muy importante: ser los veladores de la veracidad, porque no tenemos garantías de que los algoritmos de inteligencia artificial vayan a ser realmente veraces, bien por sus propias imperfecciones o bien por intereses de quienes los crean.

—  Nuria Oliver

Manuel Desantes

Manuel Desantes / JOAQUIN P. REINA

Catedrático de Derecho Internacional Privado de la Universidad de Alicante, donde, además, ha sido vicerrector y rector en funciones (1996-1998). Exvicepresidente de la Oficina Europea de Patentes (2001-2008). Miembro de la Fundación Eisenhower (1998) y experto en Derecho de las Tecnologías de la Información, Desantes es el fundador de la Biblioteca de los Libros Felices, donde atesora más de 4.200 libros de los siglos XV al XIX, entre ellos, 16 incunables.

Desde la perspectiva de los medios de comunicación se abren dos escenarios: el «escenario de la disrupción» y el «escenario reinventivo». Oponerse a las tecnologías, a la llegada de nuevas tecnologías, es necio, absolutamente necio. Tarde o temprano pasaran por encima de ti.

—  Manuel Desantes

Lasse Rouhiainen

Lasse Rouhiainen / JOAQUIN P. REINA

Experto en tecnologías disruptivas, inteligencia artificial, Web3 y marketing digital. Miembro del consejo asesor del robot ROYBI y de 1MillionBot. Autor del bestseller «Inteligencia artificial: 101 cosas que debes saber hoy sobre nuestro futuro», un trabajo traducido a siete idiomas, y ponente en seminarios de renombre como Mobile World Capital y TEDx.

En el futuro, Internet 3D y el metaverso permitirán a los medios de comunicación hacer cosas increíbles que no podemos imaginar hoy en día. Habrá unos a los que les irá muy bien gracias a la tecnología y otros que se quedarán fuera por no haberse adaptado a la tecnología.

—  Lasse Rouhiainen
 
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