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Domingo, 15 de Diciembre de 2019

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El reloj de la Puerta del Sol listo para las campanadas del 2012

El reloj de la Puerta del Sol también se pone a punto para que las uvas se coman a la perfección. El relojero Jesús López ultima los detalles para que la bola funcione correctamente.

¿Qué hay detrás del reloj de la Puerta del Sol? / Visitamos las entrañas del reloj de la Puerta del Sol de Madrid para conocer cómo funciona la maquinaria del reloj más conocido de España / VIOLETA ALONSO / SARA DE ANDRÉS

Son muchos los preparativos que requiere la noche de Año Nuevo. A pesar de lo que se cree, las campanadas suenan al mismo ritmo cualquier otro día. Eso sí, el relojero aconseja acudir a la Puerta del Sol con una radio porque es imposible escucharlas con el ruido de la plaza.

Jesús López se encarga desde 1996, junto a sus compañeros Santiago y Pedro, de cuidar cada año el reloj de la famosa plaza madrileña. Tal y como nos cuenta, todas las semanas suben a la torre del edificio de la Real Casa de Correos para observar si hubiera cualquier contratiempo. "No queremos anécdotas, deseamos que todo vaya según lo previsto", nos dice. Debe revisarse toda la maquinaria, engrasarla y limpiarla. Y ante todo supervisar los engranajes. Además explica que "es imprescindible subir las pesas que es lo que le da fuerza al reloj; al cabo de la semana está en su parte más baja y si no se remonta, se para".

El reloj se fabricó en Inglaterra y fue un regalo de José Rodríguez de Losada al pueblo de Madrid en 1865. La torre fue construida expresamente para que cupiese la maquinaria, lo que hace que sea un reloj aún más especial.

Jesús nos confiesa que la mejor manera de escuchar las señales horarias, y comprobar si el reloj está a punto, es tener una radio pequeña para poder llevártela al oído. "Cuando hay tanta gente en la calle, aquí no hay quien oiga nada", afirma. También tiene un aparato para medir la humedad, un termómetro y un reloj digital para saber el segundo exacto.

Lo que solemos desconocer es que el 'mecanismo de la bola' es totalmente manual. Se debe coordinar a conciencia con la máquina del reloj porque no funciona todos los días. Cuando faltan 28 segundos, se quita el retén, se retira la palanca y por su peso, la bola cae. De esta forma, todos los años podemos comernos las uvas tranquilamente, sin que haya contratiempos.

Marisa Naranjo cuenta en 'La Ventana' por qué se equivocó en las Campanadas del año 1989

La Ventana de Madrid (30-12-2011)

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