Miércoles, 01 de Febrero de 2023

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Análisis:

Una semana de 'mierda'

Botella debe garantizar que las adjudicatarias cumplan sus compromisos, aplicar las sanciones correspondientes y proceder para que los servicios mínimos se cumplan.

Contenedores durante la huelga de limpieza viaria en Madrid

Contenedores durante la huelga de limpieza viaria en Madrid / JAVIER CASAL

Se cumple una semana de la huelga de limpieza viaria en Madrid. Tras la fotografía de unas calles pringosas, papeleras que rebosan, papeles y latas chafadas, se esconde un combinado explosivo: Un conflicto laboral alimentado con despidos y recortes de sueldos, el vandalismo sindical que utiliza manuales de guerrilla urbana sin necesidad y un Ayuntamiento que aborda esta crisis como si le resultara completamente ajena.

Las empresas apretaron los precios a sabiendas de que aún ganando el concurso, no podrían mantener ni la plantilla ni unos salarios dignos

Hasta el quinto día de huelga, Ana Botella ha permanecido desaparecida. El pasado viernes el hedor llegó a Cibeles y la alcaldesa se reunió primera vez con las empresas afectadas

Toneladas y toneladas de residuos se acumulan en calles, aceras, papeleras, portales... Difícilmente se puede defender que Madrid esté limpia estos días. En realidad no un problema que no se pueda resolver con un poco de agua y jabón. Lo realmente importante es cómo hemos llegado hasta aquí y quiénes son los responsables de la degradación de un servicio público, clave para la imagen y la convivencia.

Los problemas con la limpieza comenzaron el pasado verano, con el cambio de las adjudicatarias y la salida de los primeros trabajadores. La negociación de contratos a la baja para aliviar el agujero negro de las administraciones públicas, ha hecho el resto. La ciudad está cada día más sucia. Las empresas apretaron los precios a sabiendas de que aún ganando el concurso, no podrían mantener ni la plantilla ni unos salarios dignos. ¿Puede un trabajador vivir con menos de 900 euros y asumir un recorte salarial de 200? ¿Por qué el Ayuntamiento no blindó el manteniemiento de la plantilla y veló solo por el ahorro que aliviara la deuda? Contratos basura, salarios basura, condiciones basura... Esto días en Madrid hay más basura de la que rebosa en las papeleras.

Un conflicto 'ajeno' y un equipo desaparecido

Hasta el quinto día de huelga, Ana Botella ha permanecido desaparecida. El pasado viernes el hedor llegó a Cibeles y la alcaldesa se reunió primera vez con las empresas afectadas. El Ayuntamiento ha defendido siempre que esta huelga es consecuencia de un conflicto laboral interno y que estas compañías privadas tendrán que responder ante el consistorio por el incumpliento del contrato. Algo tan cierto como insuficiente.

El Ayuntamiento ha tenido una respuesta gélida para el anuncio de un millar de despidos (en una ciudad muy tocada ya por el desempleo) y una actitud irresponsable porque el problema afecta a un servicio público en manos de terceros. Los barrenderos y los vehículos que utilizan lucen junto a la imagen de la empresa en cuestión, un gran escudo del Ayuntamiento de Madrid. No es casualidad. ¿Se imaginan ustedes a Lasquetty lavándose las manos ante un problema similar en el sector sanitario? Tranquilos, lamentablemente también ha ocurrido.

Botella debe garantizar que las adjudicatarias cumplan sus compromisos, aplicar las sanciones correspondientes y proceder con los medios necesarios para que los servicios mínimos se cumplan. No se puede ignorar el drama de los despidos y las multas se tienen que anunciar sin tibieza. Hasta el pasado viernes no se cumplieron tampoco esos servicios mínimos y fue ese día cuando los barrenderos comenzaron a trabajar escoltados.

Comerciantes, ciudadanos y turistas

Los ciudadanos observan las calles con resignación. Sortean latas de Mahou y evitan llevar a sus hijos a parques públicos como el de la Plaza del 2 de mayo. El madrileño arrastra los problemas de limpieza viaria desde hace meses y la sensación en la calle es que esto no ha hecho más que explotar. Se justifican las reclamaciones laborales mientras los comerciantes echan mano del mocho a todas horas para adecentar el exterior de sus locales. Las zonas de ocio nocturno (Malasaña, Huertas...) son con diferencia la más sacudidas, especialmente durante el pasado fin de semana. Una imagen que contrasta con la pulcritud de otros barrios o sedes importantes. No busquen un papel frente a la sede del PP en la calle Génova, no lo van a encontrar. Eso sí, el daño que le está haciendo la huelga a las calles más comerciales es evidente.

Un conflicto que no se puede prolongar mucho más y para ello el Ayuntamiento debe actuar de árbitro de urgencia entre las tres concesionarias en conflicto y sus trabajadores. Botella no puede ponerse de perfil, por respeto a los empleados y a todos los madrileños.

Siete días sin barrenderos

Semáforo rojo para Ana Botella por sus declaraciones sobre la huelga de basuras

Estamos de mierda hasta el cuello

La huelga de la limpieza en Madrid 9/11/13

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