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Jueves, 05 de Diciembre de 2019

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10 claves para entender el fracaso de BiciMad

El hambre de bici que hay en Madrid ha tropezado con un sistema público de alquiler que está al borde de la quiebra debido a un soporte informático deficiente, el vandalismo y un contrato con la empresa Bonopark que no garantiza el funcionamiento correcto de la red

1.- Bonopark, una empresa con experiencia en ciudades pequeñas. El proyecto que Bonopark presentó para Madrid era el más ambicioso -al tratarse de bicis eléctricas- pero solo se había probado en ciudades pequeñas. Coincidiendo con su inauguración -hace más de un año- en la capital se pusieron en la calle más de 1.500 bicicletas. En Donosti, donde Bonopark explota el servicio dBizi, apenas cuentan con 200.

2.- Un contrato sin garantías para un funcionamiento correcto. Aunque el contrato firmado entre el Ayuntamiento de Madrid en tiempos de Ana Botella y la empresa navarra contempla sanciones en caso de incumplimiento, las condiciones son una auténtica 'ratonera' para Bonopark y el consistorio. La imposición de sanciones bloquea la viabilidad económica del proyecto y su aplicación a rajatabla supondría la suspensión del servicio. El importe inicial del contrato se redujo al asumir Bonopark el coste del soporte informático que está en el origen de muchos de los problemas.

3.- El sistema informático que nunca funcionó. Desde el inicio, el sistema sufrió ataques. La base de datos de los usuarios no estaba debidamente protegida, algunas estaciones dejaban a la vista el sistema operativo y pagar con tarjeta de crédito en los puestos suponía un riesgo para la seguridad de quien introducía su número en una pantalla a la vista de cualquier viandante. El anclaje y disponibilidad de las bicis tampoco se ve facilitado por este sistema que permite sacar un número ilimitado de bicis con un solo abono, que bloquea de manera incomprensible algunas bicis o que en su día, asignó por error saldos erróneos de hasta 600 euros a algunos usuarios. Muchas de esas incidencias -especialmente las relacionadas con el anclaje- nunca han quedado resueltas.

4.- Vandalismo en Madrid. Es habitual durante los fines de semana que los chavales (que se conocen el truco del anclaje) saquen bicis de las estaciones sin la tarjeta y las dejen abandonadas en cualquier punto de la ciudad. Han desaparecido o han sufrido daño más de 1.000 bicicletas (su coste es de unos 900 euros) y este es uno de los argumentos que ha defendido siempre Bonopark para justificar los fallos en el servicio y esquivar algunas de las cláusulas del contrato. En realidad -obviando cuestiones cívicas- el sistema no ha soportado la acción de los vándalos que actúan también en el Metro o en la EMT.

5.- Mantenimiento deficiente de las bicicletas. Es habitual encontrarse ruedas pinchadas, motores que no funcionan, cadenas salidas, bicis sin frenos... Aunque ha aumentado la plantilla de mantenimiento, un porcentaje elevado de bicis no se encuentra en buen estado, lo que supone también un riesgo para el usuario.

6.- Atención al usuario deficiente. "Llame a 010". El servicio único de atención municipal tuvo que asumir la atención al usuario a las pocas semanas de la inauguración de BiciMad. Bonopark estaba desbordada. Las quejas se gestionan con relativa agilidad pero las devoluciones de los importes por la utilización de bicis en mal estado, sigue sin ser inmediata.

7.- Una ampliación necesaria pero... El pasado verano el servicio público se amplió a otros puntos de la ciudad y aumentó tanto el número de bicis disponibles como de estaciones. La ampliación no ha hecho más que agravar los problemas existentes en la primera fase.

8.- Dificultades para la municipalización del servicio. Aunque esa opción parecía la más efectiva una vez detectado el fracaso de la concesión, la idea se ha ido descartando y es ya la última posibilidad por varios motivos. La patente del sistema informático y los enganches pertenece a Bonopark, lo que obliga al Ayuntamiento a su compra. En segundo lugar, el sistema tampoco funciona correctamente así que asumirlo dinamitaría la excusa municipal de "la culpa es del contrato que firmó Botella". Toda la responsabilidad recaería a partir de entonces en el equipo de Manuela Carmena.

9.- La apuesta por el sistema eléctrico. Fue el motivo por el que Botella apostó por BiciMad. Bonopark apostó por la bici eléctrica, más compleja y vulnerable técnicamente pero infinitamente más cómoda. ¿Era estrictamente necesario que las bicis fueran de este tipo?

10.- Un medio de transporte alternativo. BiciMad nació como un servicio híbrido, que sirviera para la movilidad urbana cotidiana y para un uso lúdico. Este ha sido otro de los errores de su puesta en marcha. El no contemplar la bicicleta como una pata más del sistema de transportes: Metro, EMT, integración del abono...

BiciMad no debería ser una bici para pasear sino para moverse por la ciudad. En Madrid existe hambre de bici urbana y Madrid ya no se entiende sin bicis. La empresa y el Ayuntamiento están condenados a entenderse para evitar la suspensión de BiciMad.

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