Miércoles, 12 de Agosto de 2020

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La 'mentira' de Rufete

Artículo de opinión de Carlos Martínez sobre la gestión de Rufete al frente de la Dirección Deportiva del Valencia

Rufete

Rufete / Cadena SER

Aunque con un fin deleznable, Joseph Göbbels fue un maestro en el arte de la propaganda y su máxima era que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Pues básicamente eso es lo que sin ningún argumento de peso se ha intentado trasladar desde el aparato propagandístico salvista respecto a la maravillosa gestión que realizó Rufete como responsable deportivo de la primera plantilla del Valencia CF. “Rufete era un fenómeno” “Rufete era un fenómeno” “Rufete era un fenómeno”… y para muchos se convirtió en un fenómeno porque sí. Pues vamos a desnudar esa maravillosa gestión de Rufete.

Lo primero que hizo nada más llegar al puesto de Manager General Deportivo fue menoscabar la autoridad de Miroslav Djukic como entrenador del equipo. A Rufete se le ocurrió la magnífica idea de colocar decenas de ‘hombres de negro’ deambulando por los entrenamientos del primer equipo cual espías controlando cualquier movimiento, frase o gesto de los integrantes del cuerpo técnico. Y llegó incluso a ponerse él el chándal y meterse en medio de una sesión de trabajo para hablar con el futbolista que a él le viniese en gana. Magnífica iniciativa. Resultado del control exhaustivo de los entrenamientos: el equipo no mejoró en absoluto, sino todo lo contrario, y hubo que cambiar de entrenador.

Llegaba su primer mercado de fichajes en enero de 2014. El gran Rufete hizo una extraordinaria revolución en la plantilla, sacando de ella todas las manzanas podridas y sustituyéndolas por otras completamente acordes al cesto general (siempre desde el punto de vista de esa corriente propagandística, por supuesto). Resultado de la revolución: el equipo no se clasifica ni para la Champions League, ni tampoco para la Europa League. Cuando empieza ese mercado de invierno, el Valencia estaba a 6 puntos de la Europa League y a 10 de la Champions y termina la liga a 10 de la Europa League y a 21 de la Champions. Una gran revolución, sí señor.

Vamos a analizar los ‘refuerzos’ de dicha revolución. Llega Seidou Keita, que estaba muerto del asco en China. Apretando mucho la tuerca, vamos a catalogarlo como un acierto porque, aunque no se pareció ni por asomo a lo que había sido en el Barça, sí que aportó esa experiencia y saber estar al equipo tanto dentro como fuera del campo. Va, un gallifante para Rufete. Pero ¿y el resto?. Ficha a Vinicius Araujo pagando 3,5 millones de euros por el 50% de su ficha. Juega cuatro ratos mal contados y genera más risas que cualquier otra cosa cada vez que aparece en escena. Se trae cedido a Eduardo Vargas. Tuvo dos o tres partidos destacados de los 25 que jugó. El resto, decepcionantes. Y a última hora llegó también Senderos. La valoración hecha anteriormente a Vinicius se le puede aplicar perfectamente al suizo. Es por no repetirme. Es exitazo es tal que ninguno de los cuatro recién llegados permanence en la plantilla de la siguiente temporada. De hecho, al único que había aportado algo, a Keita, se le intenta convencer, y él prefiere marcharse. Por algo sería.

Para los ultra defensores de Rufete siempre quedará la frase de ¿quién paga a Otamendi?, el gran acierto de su gestión. Pero hay que recordar que el central argentino se fichó a partir de una cagada inicial. El fenómeno de Manager General Deportivo se confundió con el pasaporte al consultar en internet y pensó que podía ocupar plaza de comunitario cuando no era así. Y llegado el momento, se juntó con cuatro extracomunitarios y tuvo que echar atrás la cesión que ya estaba acordada con el Oporto por Otamendi. Luego ya no se podía ejecutar esa cesión y hubo que ficharlo. Así que, completamente de rebote, la jugada salió perfecta porque el rendimiento de Otamendi en la temporada que estuvo en el Valencia fue espectacular y además se sacó una importante tajada económica con su posterior venta al Manchester City.

Verano de 2014. Segundo mercado para Rufete como Manager General Deportivo, que no como máximo responsable de los fichajes, puesto que aquí ya aparece la mano de Jorge Mendes y Nuno Espiritu Santo en las contrataciones realizadas. Hay, por tanto, que dividir las llegadas de parte de unos y las llegadas de parte de otros. A la gestión de Rufete hay que adjudicarle los fichajes de Orban, fracaso absoluto; De Paul, tres cuartos de lo mismo; Yoel, sin comentarios; Zuculini, paso palabra; Negredo… Aquí haré un parón porque no quiero ser hipócrita. A mí me pareció un fichajón cuando se hizo. Siempre lo defendí y hasta ahora me sale defenderlo cada vez que se le critica, pero la verdad es que el fútbol me ha ido quitando la razón en ese sentido. Hasta el propio Negredo sabe que su rendimiento dista años luz del que se esperaba de él cuando llegó al equipo. Es inevitable colocarlo, por lo tanto, en el capítulo de errores porque es evidente que, aunque me pese, no ha salido bien. Y luego está Mustafi. Vamos a situarlo sin duda en el lado de los aciertos. Para mí este año se le está viendo el cartón en muchísimos partidos. Con Otamendi, Mustafi era muy bueno. Sin Otamendi, Mustafi es peor. Pero con la edad que tiene y su rendimiento en líneas generales, lo catalogaremos de acierto.

Y ya en el tercer mercado, el de invierno de 2015, viene Enzo Pérez. Como en su llegada intervienen antes o después las dos ‘facciones’ del Valencia CF, no creo que sea conveniente adjudicarle ese fichaje a nadie en particular; en principio para mal, porque 25 millones de euros parecen una cantidad desorbitada por su fichaje, aunque me quedo con las buenas sensaciones que nos está ofreciendo en sus últimas actuaciones, siempre con cuenta gotas por culpa de las constantes lesiones. Pero vamos a dejarlo en stand by.

Así pues, momento para hacer balance con lo anteriormente expuesto:

Aciertos del Gran Rufete, el gurú de la Dirección Deportiva con el que todo eran éxitos y sin él todo fracasos: 1) Keita.- Por su experiencia, que no por su fútbol. 2) Otamendi.- Una cagada como un piano de cola terminó derivando en un acierto. 3) Mustafi.- De sobresaliente a aprobado justito de una temporada a otra.

Fracasos: 1) Vinicius Araujo, 2) Vargas, 3) Senderos, 4) Orban, 5) De Paul, 6) Yoel, 7) Zuculini, 8) Negredo.

Un 3 sobre 11. Nota final = 2,72. Suspenso absoluto. Pero sigan creyendo a Göebbels.

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