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Viernes, 18 de Octubre de 2019

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Cándido de Quintana: "Hay una buena cantera de flamencos en Extremadura"

El cantaor extremeño lleva más de medio siglo sobre los escenarios y forma parte de esa pléyade de artistas que ha aprendido escuchando los cantes en reuniones y no en el Youtube

Cándido de Quintana, toda una institución en el cante extremeño, lleva más de medio siglo sobre los escenarios. Es un flamenco de otro tiempo, forma parte de esa pléyade de artistas que ha aprendido escuchando los cantes en reuniones y no en el Youtube. Su andadura flamenca comenzó en 1964 y empezó en Alemania. “Allí había un señor andaluz que tocaba la guitarra y como a mí me había gustado desde pequeñito el flamenco, fui a que me enseñara a cantar con guitarra. Fue un poco reacio a darme clases porque yo no tenía ni idea de lo que era el flamenco, yo cantaba lo que oía en la radio. Me dijo que me comprara un tocadiscos y me dio un disco con cuatro cantes: seguiriya, soleá, tientos y bulerías, los cuatro cantes madre prácticamente”, rememora Cándido.

En 1971 volvió a España y ganó el Concurso de Butano en Badajoz, un certamen prestigioso en la época que fue un punto de inflexión para dedicarse al flamenco de forma profesional. Después llegarían muchas actuaciones y varios discos aunque el que lo consagró como artista fue ‘Corazón de encina’ en 1990. Admirador de Fosforito, Cándido recuerda con cariño una noche con Porrina de Badajoz. “Tras cantar saetas, fuimos a la Asociación de Arte Flamenco de Badajoz y estuvimos toda la noche cantando. Entonces Porrina era un mito, estaba en su apogeo y yo estaba escuchándolo con la boca abierta y cantando al lado suya con su hijo Juan Salazar tocando la guitarra”, asegura el cantaor de Quintana.

El año pasado recibió un homenaje en su pueblo en el que hubo muchos artistas que lo arroparon. “Fue muy emocionante porque cantó Chiquetete y también vinieron prácticamente todos los cantaores de Extremadura, tengo buena relación todos porque con nadie me he llevado mal, porque cada uno es cada uno”, asevera. Sobre las tablas también estuvieron sus cuatro hijos, los cantaores Chiqui de Quintana, Juan María ‘El Duende’, Javier Barquero y David ‘El Chico’, y su nieta Marina.

Cándido de Quintana pertenece a una generación irrepetible de cantaores. “A mi pesar hubo una época gloriosa que es muy difícil que se vuelva a repetir, con una cantidad de cantaores como Fosforito, Camarón, El Lebrijano, Chocolate, Carmen Linares, José Menese, Terremoto, Calixto Sánchez, Diego Clavel o Pansequito. A partir de esa fecha hasta ahora, no ha habido una baraja de cantaores así, es muy difícil que vuelva a darse esa circunstancia de que haya tantos cantaores y tan buenísimos todos”, considera.

Sobre los jóvenes flamencos asegura que “hoy hay muchas más posibilidades de aprender que cuando yo estaba, hay más medios tecnológicos aunque de todas formas creo que hay una cantera de flamencos en Extremadura muy buena, es mucho mejor que antes que éramos tres o cuatro cantaores aquí”.

También lanza un mensaje a la clase política: “El gobierno que hay no hace nada por la cultura, un arte como este que no lo hay en otras partes y no se ve recompensado ni materialmente ni moralmente por las instituciones”.

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