Jueves, 04 de Junio de 2020

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Estadio Santiago Bernabéu

El profesor siempre llama dos veces

El de Castrofeito logró dos victorias seguidas en el feudo blanco como entrenador del Celta

Fernando Vázquez sabe lo que es ganar dos años consecutivos en el Bernabéu

Fernando Vázquez sabe lo que es ganar dos años consecutivos en el Bernabéu / @laliga

Hay técnicos que descuentan los partidos del Bernabéu o del Camp Nou; otros que deciden aplicar las mayores rotaciones posibles o dar descansos para pensar en el siguiente choque. Seguramente habrán oído alguna vez esa frase tan manida de “señores que somos el Celta que quieren”. Después todo puede pasar, pero aquel profesor de Castrofeito, rookie en la Primera División, tenía claro que el Bernabéu era uno de esos estadios de las grandes citas. Fernando Vázquez, que no es precisamente amigo de los focos mediáticos o los titulares, tenía muy claro desde su primer partido allí, que había que urdir un plan perfecto para poder ganar al Real Madrid. Decía Franck Passi, actual entrenador del Marsella y ex jugador de Vázquez, que “Fernando nos enseñó a competir en este tipo de partidos. Aquel Compostela llegaba en la 95-96 al Bernabéu y a los 10 minutos ya ganaba 0-1 con gol de José Ramón. Después de aguantar media hora dando la sorpresa, el Real Madrid le daba la vuelta al marcador. El Compos volvió a llevar la iniciativa y acabó el cuadro local encerrado atrás y pidiendo la hora.

Al año siguiente vuelve con su Compostela y le tocaba enfrentarse al todopoderoso Real Madrid de Fabio Capello que, en su practicismo, hizo del Bernabéu un fortín. Pero aquel equipo del profesor de Castrofeito lograba arrancar un 0-0 con un extraordinario partido de solidaridad defensiva y de despliegue físico. Y es que Capello debe soñar con Vázquez porque cuando logra su victoria con el Celta rompió una racha de Capello de 30 partidos sin perder en el Bernabéu en sus dos etapas como entrenador. No había perdido y solamente había concedido 7 empates. Vázquez le ganó 1-2 con el Celta y le empató el anteriormente citado con el Compos.

En la temporada 98-99 Fernando Vázquez llegaba al Bernabéu con el Real Oviedo para enfrentarse al Real Madrid de Toshack. En la primera vuelta ya había logrado ganar a los blanco en el Carlos Tartiere con un gol de Dely Valdés en el minuto 75. En el estadio merengue el Oviedo volvió a sorprender con su planteamiento al Real Madrid y se ponía 0-1 por delante con otro gol del panameño. Después Morientes le daría la vuelta con un doblete, el segundo en el 70. Vázquez estuvo otra vez a punto de pescar en el Bernabéu.

Con el Mallorca en la 99-00 repitió visita al Bernabéu con un jovencísimo equipo plagado de talento. Ya había asustado en su propio estadio al Real Madrid: se adelantó en el 51 con gol de Carlos y, la mala suerte, impidió la victoria o el empate del Mallorca; el Real Madrid empataba en el 92 y marcaba el 1-2 en el 95. En la devolución de la visita, el planteamiento de Vázquez vuelve a marcar el partido. Sale mucho mejor que el Real Madrid, aguanta la primera media hora sin problemas y a los 38 minutos marca el 0-1 Romerito. El Mallorca seguía desplegando un fútbol que sorprende al Real Madrid y ya, cuando el partido moría, llega el arreón blanco a lo espíritu de Juanito o a los Sergio Ramos. Marca Raúl el 1-1 en el 84 y marca Roberto Carlos el 2-1 en el 92. Estaba Vázquez rozando la victoria en el Bernabéu, sus planteamientos siempre le llevaban a estar cerca de conseguirlo pero no había podido. Otra motivación para el de Castrofeito para seguir intentándolo.

En la temporada 2001-2002 la cosa no le fue tan bien. Venía el Real Madrid picado por la derrota en el Insular por 4-2 y salió a por todas. Vázquez fue el menos Vázquez de los últimos años y salía con un doloroso 7-0. Una de estas noches en las que sale todo cruzado. Pero puede presumir de haber conseguido una de las pocas victorias del cuadro amarillo al poderoso Real Madrid. Un partido extraordinario de una generación de jugadores canarios que todavía siguen dando mucho de que hablar.

Avanzando en el tiempo no se le dio bien la visita con el Valladolid que volvía a caer por goleada (7-2) aunque estuvo a punto de ganar o empatar en Zorrilla: iba ganando 2-0 y acabó perdiendo en el 93 con gol de un tal Ronaldo Nazario da Lima.

Esas dos últimas derrotas no cambiaron su plan previsto para seguir siendo un rival incómodo que había logrado empatar y que le metió el miedo en el cuerpo en otras visitas. En medio de esas derrotas sobre la bocina y esos partidos perfectos hasta que se desataba la tormenta perfecta blanca, el de Castrofeito llegaba con su humilde Celta recién ascendido a la entronización de Robinho como el nuevo Pelé. Todo estaba preparado en el debut del brasileño para que ese primer partido en casa, dirigido por Wanderley Luxemburgo, el de los triángulos mágicos, fuese un trámite y, sobre todo, otra exhibición como la del Carranza. Pero no fue así. El Celta maniató al Real Madrid y se adelantó con un golazo de cabeza de Contreras a la salida de un córner. El de Castrofeito volvía a cumplir la tradición de adelantarse en el coliseo blanco. Parece fácil pero no todos pueden presumir de hacerlo tantas veces. Otra vez el guión empezaba igual; Vázquez quería urgir un plan para no verse sorprendido. Llegó la reacción del Madrid y un más que polémico penalti con simulación de Baptista le daba a Ronaldo la oportunidad de empatar. Poco después, Ronaldo de cabeza le daba la vuelta al marcador. Preocupado el profesor Vázquez, seguía pidiendo a su equipo que saliese con esos contragolpes relámpago para sorprender a los blancos que ya buscaban matar al rival. Y en otra contra de libro del equipo vigués llega el penalti de Pavón y Núñez marca el 2-2. Vázquez volvía a estar cerca de llevarse algún punto del Bernabéu. Y al final lo consiguió: en el minuto 33 de la segunda parte, jugadón individual de Canobbio y gol polémico con un disparo que ahora ya no sería polémico porque la tecnología nos diría si entró del todo o no. Titulaba algún titular de la prensa deportiva nacional: Robinho. Obviando por completo ese no penalti que solamente les pitan los árbitros a los equipos grandes en esas grandes plazas.

En la temporada siguiente, llegaba el EuroCelta al Bernabéu y los blancos le tenían muchas ganas al equipo que le había logrado vencer al comienzo de la Liga anterior. El gol de Canobbio otra vez a la luz y casi ganas de Vendetta. Vázquez prepara minuciosamente el partido ante Fabio Capello que volvía al Real Madrid. Ya le había empatado con el Compos y el cuadro blanco llevaba casi un año sin perder en casa y el italiano podía presumir de solamente ceder 7 empates en toda su trayectoria blanca. Otra vez el guión Vázquez: el Celta sale bien plantado, su estudio del partido se impone y las contras hacen mucho daño al Real Madrid. Precisamente en una de ellas llegaba el gol de Nené que ponía 0-1 al Celta en el Bernabéu. El de Castrofeito y su estrecha relación con el 0-1 en Madrid. El arreón de un cuadro de Capello herido acaba con el gol del empate del Madrid con remate de cabeza de Emerson. Los de Vázquez aguantaban sin problemas el 1-1 y, es más, creaban bastante más peligro que el Real Madrid. Estaba Vázquez obsesionado con esos últimos minutos en donde había perdido tantos puntos con el Real Madrid. Pero el destino se la devolvió; fue justo con él. Cuando moría el partido y Baiano había metido el susto en el cuerpo a Casillas, el Celta presiona muy arriba, roba y se pone a combinar en tres cuartos hasta que llega el disparo de Jorge Larena que enmudece el Bernabéu. Pocos equipos pueden presumir de haber ganado dos años seguidos en el Bernabéu. Y Vázquez, después de tantos casis, lo había logrado.

Incluso cuando tuvo que medirse al filial, tampoco le fue mal la cosa. En el año 2014, con aquel meteórico Deportivo lograba ganar 0-2 en la Ciudad Deportiva Alfredo Di Stefano.

Recuerdo ese día, después de ganar por segunda vez en el Bernabéu, le dije a Fernando que viniese a Localia Vigo al programa de deportes de los lunes. Él me contestó que quería irse a Santiago a desconectar. Estaba claro que no se puso las medallas que otros si harían. Pasó a la historia, lejos de los focos mediáticos y de los titulares; para bien o para mal. Él había logrado su misión: se puede ganar en el Bernabéu aunque seas un equipo modesto.

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