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Martes, 10 de Diciembre de 2019

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Un buen viaje

En su 37º columna, Manu Sánchez se posiciona sobre el polémico tuit del periodista Antonio Burgos tras la muerte de Bimba Bosé

La libertad de expresión es el sagrado derecho universal por el que cualquiera tiene la posibilidad de quedar como un perfecto gilipollas, y Antonio Burgos nunca pierde la ocasión de ejercerlo hasta la suciedad. El diablo viste de Prada -que encarnó Meryl Streep-, y por lo visto calza stock de Pilar Burgos “Pazdescanse” (liquidada y muerta, la empresa, por supuesto) y firma en el ABC bajo seudónimo, Antonio. Y escribe bien, eso sí; que una cosa es no ser buena persona, y otra que nadie ponga en duda lo notorio de su pluma; afilada, viperina, con venenito de bicha mala, milimétrica, aseada y pulcra como de descuartizadora escrupulosa, con la maldad de quien no ha hecho una buena digestión en su vida; ardor peleón de adobo malo hecho en aceite viejo; enfadada, nostálgica enfermiza chivata de trauma de cuando ‘chiquetito’, cizañera, revanchista, ‘malcoitada’, de ‘ange’ siempre robado con ese butrón constante de como dijo fulanito; precisa y certera como un tiro en la sien del sentido común, pero invasiva y desagradable como una buena metástasis. Y es que reconozco que lo leo a diario con ese inexplicable optimismo con el que uno, al mancharse limpiándose la gatera, se huele un poquito el dedo, como queriendo comprobar no se sabe muy bien el qué… ni esperando qué novedad… albergando una esperanza a la sorpresa, pero obteniendo siempre idéntico y maloliente resultado. Y disculpen lo que cuento porque sé que es insano, vomitivo y asqueroso… vamos… que prefiero lo del dedo.

Esta vez la náusea es de triple mortal carpada. El mismo día y hora en que un tío despedía a su sobrina, su compañera, su hija y le deseaba buen viaje, Antonio decidía que era una gran idea abrir el debate teológico-lingüístico de: ¡¿Viaje a dónde?!, y así aprovechar el recuerdo, aún caliente, del dolor de una pérdida para atacar al laicismo; a los Bosé, a Ava Gardner o no sé muy bien contra quién quería regurgitar en ese momento su ácida bilis nuestra empática maruja. Y nada de sin querer, que la mezquindad de “El mortaja” es infinita, como su don de la oportunidad. Así que lo mejor sobre “El articulista alcanfor” es hablar en plata, quieta, por supuesto… porque si por él fuera, no se movían ni las mareas. Qué olorcito a agua ‘pará’, a cerrado y a ropero viejo de casa en ruinas me inunda mentando al doctor “Míster Pasado” porque pasado es, pasado está y pasarse, se pasa tela. Y es que los tempos importan, y los duelos se respetan. O no está de acuerdo conmigo en qué decir que el pelo cortito no le queda bien, a quien sale de la quimio, no es cosa de peluquera si no de no tener vergüenza. Y esto debería saberlo, porque aunque viva entre mínimos, por su culpa, por su culpa, por su gran culpa, usted es ya perra vieja.

Así que, Antonio, a partir de ahora yo ‘namás’ que le pido a Dios, al que estoy seguro que no le caes muy bien por muy de beata meapilas que te trasvistas, que te dé lo que siempre has querido: Un buen viaje, porque estoy seguro de que lo disfrutarás, y porque te lo mereces. Un buen viaje, y verás como se te va desagriando el cuerpo y así ya no tendrás que levantarte cada mañana buscando contra qué enfadarte, que ese odio a diario, después de tantos años, al final es normal que te haga bola. Si yo estoy hoy escribiendo esto al estilo Burgos, como muestra de coherencia y de tanto venenito ya me pesa la conciencia. Peligro que tú no corres, porque pa eso, hay que tenerla. Que has escrito en Sevilla hasta contra los aires acondicionados -escribe contra algo, kiki-, y eres capaz de echar de menos hasta cuando se sacaban, sin anestesia, las muelas (con ‘toas’ las tuyas). Que a muchos nos gusta lo añejo, pero lo tuyo es mala leche y la mala leche añeja se agría, se corta y da mucho, mucho asco. Un buen viaje, Antonio, hazme caso, aunque sea al futuro para que sufras tu particular condena, porque una cosa es ser conservador, y otra reaccionario, con ese afán de embalsamar las ciudades y la vida (que me imagino al Antonio Burgos del pasado escribiendo que -¿qué es eso de campanario ni Giralda?, que ahí minarete gordo como toda la vida de Alá-). Qué obsesión por disecar, por querer sólo recuerdos. Qué afán por parar el tiempo. Qué vocación más macabra la de taxidermista mayor del reino; retratista sin colores, siempre en traje de pocas luces, de tonitos caspa y loro. Con esa obsesión por las cosas “como toda la vida de Dios” cuando lo que rezumas es solo la soberbia de querer que las cosas sean como toda la vida de ti. Un buen viaje, del tirón, y aunque algunos, ante tu falta de humanidad, te han deseado hasta la muerte, yo al contrario: te deseo que vivas 1000 años porque no se me ocurre peor castigo para los taxidermistas enfermizos como usted, sedientos de matar por disecar, que tener que ver pasar el tiempo, la vida, la evolución y el progreso.

 Fdo: Un cateto ilustrado en contra de estos falsos profetas con mala baba, mala leche y mala onda que van de tarrito de las esencias sin llegar ni a bote de “analice” de orín de los antiguo –de los liaitos en papel de plata- que en el frigorífico encontrabas fuera de lugar y dando asco, y que “ajolá” cuando les toque viajar, paguen todos sus peajes y, por supuesto, los lleven parando por ‘tos’ los pueblos, porque así será mejor imaginar sus caras al encontrarse con la mitad de sus muertos caminito del infierno. Que Satán es Burgos con menos cuernos, y Antonio es maldad sin ningún salero.

 

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