Últimas noticias Hemeroteca

Sábado, 16 de Noviembre de 2019

Otras localidades

El primer temporal del invierno

Lunes, 30 de enero

El alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, firmó la convocatoria del pleno en el que se someterá a una cuestión de confianza, este sábado, situación que no se recuerda en la ciudad. La posibilidad de retomar las negociaciones sobre los presupuestos no estaba cerrada, pero con la rúbrica del lunes la cuenta atrás se ponía en marcha. Decía Ferreiro que está harto de que la oposición quiera tomarle el pelo al alcalde de la ciudad. El martes, hubo contactos entre Marea Atlántica y PSOE, aunque fueron conversaciones informales entre concejales. Esa misma tarde, la Marea celebró una asamblea para debatir lo que ha sucedido en las últimas semanas y los pasos que se darían en las siguientes horas. El miércoles, los socialistas tuvieron un encuentro con el alcalde de A Coruña. Quedaban tres días hábiles para la cuestión de confianza. Ya el jueves, hubo una reunión formal de negociación para buscar un acuerdo sobre los presupuestos municipales, pero no sirvió para lograr ese pacto. Volvieron a intentarlo el viernes, pero el resultado fue el mismo. La cuestión de confianza era ya inevitable.

Lo que pase este sábado es una incógnita, pero parece claro que la situación tenía que romper por algún lado. El pleno de la cuestión de confianza debe ser un punto de inflexión, en el sentido que sea. La inestabilidad del gobierno municipal en este tiempo ha sido un importante problema para A Coruña. La ciudadanía pide a los políticos altura de miras y responsabilidad. Que solucionen problemas en lugar de crearlos.

Martes, 31 de enero

El presidente de la gestora del PSOE, Florencio Cardador, y los concejales José Manuel García y Fito Ferreiro intentaron cerrar filas entorno a la decisión de la dirección del PSOE sobre quiénes componen la gestora del partido en A Coruña. Pero las críticas no cesaron. El más contundente fue el secretario provincial del PSOE, Julio Sacristán, que ve una gestora copada por afines a Mar Barcón. También crítico, aunque más suave, fue el parlamentario socialista Díaz Villoslada. La situación se agravó con el paso de los días con varias renuncias en la gestora. El miércoles, Cardador dio por hecho que que en tres o cuatro meses la retirada de Mar Barcón de la primera línea de la política será ya una realidad, también en la práctica. 

El PSOE sigue empeñado en caer una y otra vez en el mismo error. La gestora que quería servir de revulsivo para apaciguar la división interna se convirtió en la evidencia de que esa brecha no se sutura con una tirita. Los socialistas están abocados a una reflexión interna, profunda y serena; están llamados a dejar a un lado personalismos y facturas pendientes; están obligados a una amplia renovación y a un regreso a los valores progresistas de la socialdemocracia. Mientras no sea así, sus 'trifulcas' internas eclipsarán cualquier propuesta de ilusión.

Miércoles, 1 de febrero

La Compañía de Tranvías de A Coruña reforzó sus críticas al plan para que los buses comarcales paren en Entrejardines, entre los jardines de Méndez Núñez y el edificio de La Terraza. Alerta de que será peor el remedio que la enfermedad.

Determinar si es la Compañía de Tranvías o la Xunta quien acierta en su propuesta es prácticamente imposible y sólo la práctica dará o quitará razones; pero el Gobierno gallego debería revisar una y otra vez las alegaciones de la empresa concesionaria del bus urbano, gran conocedora de la movilidad en la ciudad, antes de adoptar una decisión final.

Jueves, 2 de febrero

El temporal empezaba a arreciar con fuerza. El mar ya batía con mucha intensidad en la zona del Club del Mar de San Amaro, en A Coruña. La ciudad se había preparado para esta alerta roja, incluso con la retirada de los bancos del paseo, además del habitual cierre de playas y parques. Parecía que todo estaba controlado.

 Viernes, 3 de febrero

Pero en la madrugada del jueves al viernes el viento dejó todo un reguero de incidencias, la más importante el desprendimiento de planchas en la cubierta del campo de fútbol de Riazor, propiedad del Concello da Coruña. No ocasionó daños personales, pero sí obligó a suspender los partidos del Deportivo y del Básquet Coruña. PP y BNG arremetieron contra el Gobierno local por no haber acometido una reforma de la cubierta, a pesar de que era evidente su mal estado. Tanto es así que los populares pidieron la dimisión del alcalde.

Que el contrato que firmó el PP en el Concello da Coruña con la empresa Dragados para reformar la cubierta de Riazor tenía carecencias, deficiencias y excesos es una hipótesis más que probable, pero el Gobierno local no ha sido diligente en esta actuación. Aseguró por activa y por pasiva que la seguridad de Riazor estaba garantizada cuando, es obvio, no era así. El Ayuntamiento debió haber acometido una reparación solvente de la cubierta, con independencia de que en el futuro el campo de fútbol deba recibir una rehabilitación profunda. Por suerte las planchas se desprendieron cuando el estadio estaba vacío, pero pudo haber pasado con 25.000 personas dentro. Los principios de prudencia y seguridad deben primar en este tipo de actuaciones. Y la Administración tiene recursos y herramientas para actuar con celeridad cuando estos principos están en juego.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?