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Lunes, 19 de Agosto de 2019

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El Renoir más íntimo y femenino

El Bellas Artes inaugura la muestra 'Renoir: intimidad', una de las más esperadas de la temporada

Bilbao recibe al Renoir más intimista. / EUROPA PRESS

Javier Viar se despide del Bellas Artes con una muestra que aspira a colocarse entre las más visitadas del museo del parque de Doña Casilda. La retrospectiva sobre el pintor francés, Pierre Auguste Renoir, es una selección de 64 lienzos que muestran su lado más cercano y más alejado del movimiento impresionista, del que se distanció a partir de 1877. "Sería un error reducir a Renoir a esa época", ha subrayado el comisario de la exposición, Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen- Bornemisza, que ha organizado la muestra. Su carrera como pintor independiente se prolongó durante 40 años.

"La exposición se puede ver como una progresión de intimidad creciente", ha explicado Solana. Empieza con pinturas de la década de 1870, donde todavía se recoge el espíritu impresionista, con el florido paisaje 'Mujer con sombrilla en un jardín' o un boceto de la aclamada 'Le Moulin de la Galette'. Le siguen los cuadros de su etapa como retratista de la burguesía parisina y, a partir del nacimiento de su hijo, escenas familiares. Además de los paisajes, que le servían para experimentar con la paleta de colores, uno de los temas centrales son los desnudos femeninos. De hecho, fue uno de los primeros en atreverse. Con los años fue ganándose a pulso el rechazo de la crítica con sus declaraciones fuera de tono. Antisemita, se mostró contrario a la democracia o rechazó la emancipación de la mujer, sin embargo, Solana recuerda que la mujer "no fue un sujeto pasivo, se le ve leyendo, reflexionando..."

La muestra resalta otro rasgo característico de Renoir: los valores táctiles de la pintura. Frente al impresionismo puramente visual, los lienzos potencian aspectos sensoriales relacionados con el tacto, como la piel, el cabello de las modelos que se puede apreciar en los retratos y los cuadros de las bañistas.

Una sala se reserva para mostrar precisamente la relación entre la experiencia sensorial y el resultado artístico. Tomando como partida 'Mujer con sombrilla en un jardín', se puede tocar una reproducción. Además hay grabaciones de aves, brisas o voces para sentir el ambiente del cuadro.

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