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Viernes, 06 de Diciembre de 2019

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"O soy invisible o no puedo vivir en paz"

Un informe del Defensor del Pueblo Andaluz recoge testimonios espeluznantes de menores que son víctimas de acoso escolar en los colegios andaluces

Las quejas que investiga por casos de acoso escolar la oficina del Defensor del Pueblo Andaluz casi se han duplicado en el último año, con 41 frente a las 22 del año anterior. Estos datos no muestran un aumento del problema aunque evidencian una mayor concienciación social de lo que ocurre.

Así lo ha explicado hoy el Defensor del Pueblo Jesús Maeztu quien ha presentado en el Parlamento Andaluz un informe para abordar esta problemática en Andalucía. No se conocen cifras , pero sí se pone de manifiesto la gravedad de los casos a través de unos testimonios espeluznantes que recoge este documento. Un problema que empeora no por la cantidad de casos sino por el impacto que está suponiendo para las víctimas el uso por parte de los acosadores de las redes sociales, especialmente la aplicación WhatsApp, que eleva a las 24 horas del día la presión que sufren las víctimas.

Es el drama por el que ha tenido que pasar un chico que con 15 años quería ser "invisible" porque creía que era la única forma de "vivir en paz".  Estaba siendo acosado durante todo el día. Le descalificaban y le insultaban en el colegio y también en la calle. Apenas salía para no cruzarse con el agresor y su grupo, pero cuando lo hacía acompañado de su padre le amenazaban a través de las redes sociales. Al mismo tiempo, le impedían acceder a internet mediante insultos cuando le veían conectarse o incluso enviándole un virus para tratar de causar daños a su ordenador. 

Hay otras muchas historias recogidas en este documento como la de Luis, un chico de 14 años que recuerda la soledad que vivía con solo 12 cuando "no encontraba fuerzas para sonreír pero tampoco para suicidarme y lo único que hacía era encerrarme en la habitación y llorar"

También es espeluznante el relato que hace Esteban, de 16 años, quien "odiaba" ir al colegio "porque cada día pensaba que el siguiente me esperaba un infierno y así era". Recuerda la humillación pública a la que fue expuesto cuando "un compañero que se metía conmigo leyó una redacción que había hecho sobre un personaje gordo, refiriéndose a mí, toda la clase se reía, pero la profesora no lo sabía y encima lo aplaudió".

Una "realidad oculta"

Con casos como estos el Defensor del Pueblo quiere "arrojar Luz" sobre una realidad que se produce en las aulas y fuera de ellas y que muchas veces permanece "oculta" por parte de todas las partes implicadas. "Los profesores a lo mejor tienen un déficit de formación y no tienen tiempo para acometer el tema, los niños tienen miedo, vergüenza, se resignan, no saben lo que le ocurre y entre los padres también pasa lo mismo, sobre todo en los pueblos, no quieren que se les señale", explica Maeztu, quien también hace un llamamiento a la Junta para que detalle los casos que se vienen produciendo a través del programa Séneca. "La Administración educativa andaluza solo contabiliza el número de agresores, olvidándose de contabilizar a las víctimas", añade el informe.

Tras ponerse en contacto con todas las partes implicadas, hace un llamamiento a todas las instituciones para que haya más coordinación y reclama además formación en esta materia dirigida a los profesores y a los pediatras, para que puedan detectar los casos, y más presupuesto. Propone 26 medidas concretas, entre las que figura la puesta en marcha de un plan integral de convivencia escolar que recojan las acciones que se deben adoptar por cada uno de los organismos implicados.

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