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Jueves, 12 de Diciembre de 2019

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¡AQUÍ QUEO!

En su 40º columna, Manu Sánchez cuestiona la orden del Obispo de Salamanca para que las hermandades salmantinas no usen expresiones andaluzas porque "suenan mal"

¡Aleluya hermanos! ¡Aleluya!! Ya era hora de que alguien lo gritara. ¡Se nota, se siente, el Obispo de Salamanca está presente! Solo hay una cosa que provoque más bochorno y vergüencita ajena que un andaluz intentando disimular que lo es, y es cualquiera que no lo sea pretendiendo parecerlo. Así que… ole los huevos del prelado Salmantino, que por fin se ha atrevido a convertirlo en Palabra del Señor. ¡NO SE PUEDE! Ha mandado una carta a todos los hermanos mayores “arvirtiendo que se dejen de cagales”, que si no se es andaluz lo de hablar en andaluz sale fatal y suena tela de raro. Amén.

 

Y más qué raro, mamarracho, igualito que al contrario, y que sepa el mundo entero que no solo comulgo a muerte con las palabras del obispo de Salamanca, si no que espero que el de Cádiz se posicione cuanto antes con lo de Paz Padilla. El que no es andaluz es porque no puede, y si dice que es porque no quiere, eso es porque no puede y lo que no quiere es reconocerlo. Agradecemos la admiración y entendemos la pleitesía, aceptamos el homenaje y asumimos la maestría, pero es hora de reconocer que no por todos sitios se repartió de manera justa lo de la Gracia De Dios.

 

Cuánto no habrá sufrido ese pobre obispo escuchando capataces espetando en andaluz siendo puros castellanos eso de: “tos por igual valientes”, “Amono ar sielo con ella”, “llámate Alfredo mi alma llámate, bueno va”. Que no me digas tú a mí que este hombre, no lleva más razón que un santo, de esos santos que alguna vez llevarían su razón. Y es que lo del andaluz, no vale con admirarlo, hay que tener la suerte de haber podido mamarlo, que Jesús era andalú: cogió los 10 mandamientos que había dictado el de arriba, conocido como Dios, y por hablar más ligero los dejó del tirón en 2. Que las 7 palabras finales las dijo en Arameo, pero que a su madre como era andaluza, con una mirá se lo dijo tó. Que no se puede ser más sureño de lo que fue nuestro señor, que todavía se recuerda el día que con tres o cuatro pescados, les dio de comer a tos.

 

Diga que sí Señor Obispo, bienaventurados los curas que se siguen metiendo en cómo tiene que suceder la Semana Santa porque son tan carajotes que todavía no se han enterado, que la Semana Santa no la controla ni Dios. Que la Semana Santa es tan grande que como dijo el Cardenal Amigo, un obispo de verdad, no hay que pretender entenderla si no preocuparse por vivirla. Bienaventurada la gente y el pueblo, que son los que organizan toda esta manifestación, y aunque le pese a la Iglesia, con la Semana Santa pasa como con el andaluz, que en saber mamar esta el Kick de la cuestión. Bienaventurados los castellanos que honran a los míos reconociendo en ese hermoso gesto que es el andaluz el idioma que hace andar al Señor. Bienaventurados los salmantinos por vivir su Semana Santa como les de la gana, y por haber entendido a pesar de este Obispo metepatas, que para que te abran las puertas del cielo… no hay nada mejor que pedirlo en andaluz, que es el lenguaje del “ange”, porque en este rinconcito es donde se esmeró Dios.

 

Fdo: Uno que probó el castellano un domingo de Ramos, pero que descubrió que es un zapato que hace unas cebaduras horrorosas… y que dedica esta chicotá a to los cofrades del Mundo… que aunque disfrutan de las suyas, saben que cuando se entra en mi Tierra…Cristo y su madre ellos mismos gritan en andalú eso de ¡AQUÍ QUEO!

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