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Miércoles, 29 de Enero de 2020

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‘El Brexit, ¿afectará a los Erasmus?’

La importancia del Erasmus y como afectará a este programa el Brexit.

Firma Carmen González, 'El Brexit, ¿afectará a los Erasmus?'

Quienes tenemos hijos, sin duda, deseamos siempre los mejor para ellos e incluso a veces, nos gustaría que pudieran acceder a experiencias con las que muchas veces hemos soñado y que, al final, no hemos hecho realidad por lo que fuera, sin pensar que los hijos no son una copia en pequeño de nosotros, sino ellos mismos.

Pero si hay algo por lo que siempre he apostado y, además, he practicado e insistido, es por abrir la mente al mundo más allá del núcleo familiar, intelectual o cultural que nos rodea desde la niñez, o en nuestra ciudad de nacimiento o crecimiento. Eso siempre se consigue leyendo libros, sin duda. También viviendo personalmente otras experiencias que nos abran la puerta a lo desconocido, a otras culturas, otras ciudades, otros idiomas, otros países.

Frente a las políticas retrógradas de quienes defienden, en mi opinión de manera indefendible, los muros aislacionistas y el ego malsano o el miedo al “otro”, se encuentra la alegría de conocer, de abrir la mente a lo distinto, a lo diferente, de enriquecerse personalmente abriendo una ventana al mundo. Me parece muy bien defender los valores propios, las costumbres... que no se pierdan, pero sin tratar de imponerlos por encima de los valores y hábitos de los demás. Lo he leído en alguna ocasión y estoy de acuerdo: “el nacionalismo se cura viajando”, el egocentrismo también.

Hace algunos años no era tan sencillo, como lo es ahora, viajar para conocer mundo. En los años cincuenta y especialmente en los sesenta, numerosos españoles viajaron, no por placer, para buscarse un futuro más allá de las fronteras de España: Bélgica, Francia, Reino Unido, Alemania, eran algunos de los destinos elegidos. Era la época de la emigración nacional.

Algo que ahora recordamos cuando otros muchos españoles, especialmente jóvenes, han intentado cambiar las ciudades que les vieron crecer por otras totalmente ajenas con más o menos acierto. Se trata de “buscar los garbanzos” como otros muchos migrantes del sur o de oriente hacen también aunque, en este caso, jugándose la vida en el mar y en manos de tratantes de seres humanos.

Hace cuarenta o cuarenta y cinco años no era tan fácil viajar por el mundo. Alguna escapada de vacaciones y si querías una estancia más prolongada, te enrrolabas en una familia ofreciendo tus servicios como 'au pair' con el objetivo de ampliar horizonte y aprender algún idioma. Ahora viajar es mucho más accesible que entonces. Hay vuelos muy baratos y buscando, se encuentran estancias asequibles, incluso gratis.

Pero si hay algo que ha acercado el mundo a los jóvenes en los últimos año es el Programa Erasmus, una iniciativa que en 2017 cumple precisamente treinta años. España acababa de entrar en la entonces Comunidad Europea. Desde 1987 miles de estudiantes se han beneficiado de esta gran herramienta que les ha permitido no solo estudiar fuera, sino adquirir experiencia personal y enriquecerse con la experiencia de los otros, en resumen, vivir.

A este programa de intercambio deberían poder optar todos los jóvenes, pero las sombras recaen en el hecho de que no todos los estudiantes pueden permitírselo. Las becas no cubren el coste de la estancia y se necesitan ingresos adicionales para poder subsistir. La aportación económica de las administraciones no es la misma en función de la comunidad autónoma de origen del alumno. Hay autonomías que no aportan nada. Andalucía sí aporta una parte. Como dato más local, señalar que para el curso 2016-2017 se han matriculado en el Campus Bahía de Algeciras 12 alumnos, número que aumentará cuando se cierre el cupo para el segundo cuatrimestre.

En el conjunto de la UE, España es el destino más demandado, seguido de Francia, Alemania y Reino Unido, país este último que recibe el doble de estudiantes Erasmus de los que manda. Aunque Erasmus es un programa derivado del pacto comunitario, hay países como, por ejemplo Noruega o Islandía, que sin ser de la UE forman parte del programa. Muchos españoles eligen Inglaterra o Escocia como destino, pero ¿qué va a pasar ahora con el Brexit? De momento parece que nada. Por lo menos de cara al curso 2017-2018. Luego ya veremos.

Podría haber acuerdos de cooperación, pero del contenido de estos dependería el que, por ejemplo los estudiantes españoles no pudieran pagar la matrícula en origen, como ocurre ahora, sino en destino y en Inglaterra, en concreto, una matrícula puede costar más de 10.000 euros al año, cifra que podría incrementarse con el Brexit.

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