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Sábado, 20 de Julio de 2019

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Duro relato de David de abusos, sexo en grupo y manipulación psicológica

  • El denunciante se derrumba en varias ocasiones ante el tribunal y lamenta haber denunciado por los años de tensión personal que sufre
  • David ha llegado a comparar el comportamiento del grupo como una secta

Declara a dos metros del que abusó sexualmente de él cuando era un niño / VÍDEO: ATLAS

Tercer día de juicio por el caso Romanones de supuestos abusos sexuales en la Iglesia de Granada. El joven denunciante ha descrito este miércoles ante el tribunal haber sufrido varios años de abusos sexuales, sexo en grupo, vejaciones y manipulación psicológica por el padre Román y su círculo de amigos. No sólo ha responsabilizado al sacerdote de estos delitos aunque es el único que se ha sentado en el banquillo.

David, que ha calificado de comportamiento típico de una secta el del grupo del conocido como "clan de los Romanones", ha confesado ante el tribunal que haber denunciado le está suponiendo un calvario y ha expresado su deseo de que "esto acabe pronto", sin importarle que el padre Román sea finalmente condenado o no. Entre lágrimas, ha llegado a decir que le hubiera gustado que el Papa no hubiera contestado a su carta y ha declarado que fue el arzobispo de Granada quien le animó a denunciar por la vía civil, aunque después monseñor Martínez -ha dicho- mostró poco interés por el caso.

La declaración ha durado cinco horas. David se ha ratificado ante el tribunal en que fue violado en dos ocasiones y agredido sexualemente numerosas veces por el padre Román. Dentro de la sala estaban varios de los curas que en principio fueron denunciados pero que quedaron fuera del caso por prescripción de delitos.

Allí han tenido que escuchar al joven relatar relaciones sexuales entre los curas, que pertenecían al grupo espiritual del acusado. David ha ratificado ante la Sala que dos de esos sacerdotes y un seglar le practicaron marturbaciones mientras veían películas pornográficas o incluso ellos practicaban sexo con el padre Román.

El joven se ha derrumbado en varias ocasiones. Una vez ha tenido que abandonar la sala y ha cruzado su mirada con algunos de los curas, a los que ha insultado. Esos sacerdotes han asistido como público a la vista, después de que el martes dijesen como testigos que todo lo que cuenta David se lo ha inventado para perjudicar al padre Román. Y eso porque Román asesoró a la antigua novia de David que, incluso, llegó a denunciar al joven por acoso. David ha reconocido que fue condenado por ello en sentencia firme y ha dicho que no ha interpuesto la demanda ni para enriquecerse ni por venganza.

El joven ha relatado con todo detalle y entre lágrimas varios años de convivencia con el padre Román, del que le separaba en el estrado apenas un metro y medio de distancia, y su grupo de curas. Ha dicho que el acusado le anuló su voluntad y le creó dependencia psicológica y espiritual que seguía presente en su vida, incluso, años después de haber salido de su entorno, cuando tenía 17 años.

El fiscal ha resaltado las contradicciones de las declaraciones de David. El joven las ha admitido y ha dicho que la situación "le supera" así como recordar los hechos y más tras horas de distintos interrogatorios. La magistrada ponente y el abogado de la defensa también han puesto de manifiesto contradicciones e imprecisiones del joven.

David ha replicado al fiscal y hasta el presidente del tribunal que no siempre es capaz de contar el mismo relato pero que es cierto que lo violaron y abusaron de él haciéndole ver que era una forma de vivir más intensamente su espiritualidad. Ha relatado además relaciones sexuales de los curas con dos chicas.

Ha explicado el denunciante que es incapaz de acudir regularmente a misa porque cuando escucha a un cura hablar de amor fraterno recuerda que esa era la escusa para llegar a esos abusos.

David ha descrito el entorno del padre Román como un grupo cerrado y ha asegurado que el líder de ese grupo lo manipuló, incluso para inducirle una vocación sacerdotal. Ha asegurado que entre los 13 y los 17 años no tuvo capacidad de decisión y actuó por miedo y admiración absoluta al acusado.

El joven ha dicho al tribunal que otro compañero de catequesis le confesó que había sufrido lo mismo y que se animó a denunciar, años después de los hechos, cuando una joven que seguía frecuentando la parroquia le dijo que los curas seguían manteniendo contacto con niños.

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