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Viernes, 06 de Diciembre de 2019

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El IH estudia en los Picos de Europa cómo influye el hombre en los ecosistemas fluviales

La investigación del Instituto de Hidráulica pretende aclarar los cambios que son consecuencia de la acción humana

Los investigadores del proyecto que esta realizando el Instituto de Hidraulica de la Universidad de Cantabria (IH Cantabria), para clarificar y deslindar los cambios que se producen de forma natural en ecosistemas acáticos de los Picos de Europa en contraposición de los que son producidos por el hombre, monitorizando los rios del Parque Nacional en las comunidades de Asturias Cantabria y Castilla y León, Ana Silió (5i), Luis Pedraz (6i), Kiko Peñas (2d), Edurne Estevez (d), Pepe Barquin (3d, investigador principal del proyecto), Mario Alvarez (3i), José Manuel Alvarez (i), Tamara Rodríguez (4d), Ignacio Pérez (4i), Alexia González (2i) y Marco Vega (5d), posan para Efe en las instalaciones del IH en Santander. / ()

El Instituto de Hidráulica de la Universidad de Cantabria (IH Cantabria) está inmerso en un proyecto que trata de clarificar y deslindar los cambios que se producen de forma natural en ecosistemas acuáticos de los Picos de Europa en contraposición con los que son resultado de la acción del hombre.

De este modo, el Instituto de Hidráulica está observando y monitorizando desde 2012 los ríos del Parque Nacional de Picos de Europa, con territorio en Asturias, Cantabria y Castilla y León.

El proyecto, que ha explicado a Efe uno de sus investigadores, Mario Álvarez, cuenta con financiación de la Fundación Biodiversidad, el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y el Consorcio Interautonómico del Parque Nacional de Picos de Europa.

A la decena de investigadores del IH que lo están llevando a cabo les gustaría poder seguir sus estudios hasta el año 2022, porque su meta es lograr cuanta más información mejor y unas bases de datos lo más amplias posibles, gracias a los muestreos y la monitorización.

El objetivo es entender mejor cuáles son los efectos de los cambios producidos por la acción del hombre en este ecosistema, particularmente mediante la observación de los ríos.

El escenario escogido, Picos de Europa, es especialmente adecuado para esta investigación porque los ríos y arroyos de montaña, al ser de menor entidad, son más sensibles a los cambios que genera el hombre.

Además, los tramos de cabecera quedan fuera de los controles que hace la Confederación Hidrográfica, y por ello los datos que se recogen tienen doble valor: no obran en registros y además son más útiles para testar el efecto de la acción humana.

Para obtener datos y así poder medir los cambios se ha establecido una red con trece puntos de muestreo que se distribuyen por las tres comunidades autónomas incluidas en el Parque Nacional de Picos de Europa.

Asturias es donde se concentran mayor número de esos puntos, ya que tiene seis, mientras que en la provincia de León hay cuatro y en Cantabria tres.

También hay siete aforos, dos en Cantabria y en Asturias y tres en León, a los que se suman dos estaciones terrestres, que toman imágenes de las riberas, que también están en la comunidad asturiana. Y este año se van a poner dos aforos y una estación más en los Lagos de Covadonga.

El investigador de IH Cantabria Mario Álvarez señala que, por el momento, de los trabajos realizados en este proyecto han surgido diversas conclusiones parciales.

Por ejemplo, se han determinado los mejores indicadores para monitorizar los ríos de Picos de Europa, diferenciando entre indicadores de comunidades biológicas y de metabolismo fluvial.

Aunque, al ser un Parque Nacional, Picos de Europa tiene un estado de conservación que, "en principio es bueno", hay tramos afectados por la actividad ganadera.

Así, a la altura de la localidad asturiana de Tielve, hay una zona en la que tradicionalmente se han vertido purines sin ningún tratamiento, y donde "se han llegado a crear verdaderas playas de estiércol" en el río Duje.

Pero a los investigadores les ha llamado la atención cómo las comunidades de invertebrados y peces han evolucionado en esa zona, desde el cese o disminución del vertido. "En 2012 no había ni una sola trucha y ahora mismo la población de truchas, sin estar en buen estado, se va recuperando", ha señalado Álvarez.

El investigador apunta que en Áliva hay otra zona afectada por actividad humana, por una mina de blenda abandonada, la de las Mánforas, que arrastra gran cantidad de sedimento fino que entra por escorrentía al mismo río Duje.

Este año, dentro del proyecto, se va a poner instrumental y monitorizar los Lagos de Covadonga, el ecosistema acuático insignia del Parque. Se trata de un enclave que sufre un impacto "relativamente alto" por sus cientos de miles de visitantes al año y porque es escenario de pruebas deportivas, como la Vuelta a España, que atrae afluencias masivas.

"Lo queremos monitorizar, a ver cómo varía el volumen de agua, ver un año cuándo sale la hoja, cuándo cae la hoja, cuándo comienza la floración, y hacer un seguimiento de cuándo los lagos serían más frágiles frente a la actividad humana", ha manifestado Álvarez.

Todo el instrumental y los puntos de muestreo están en la web http://picoseuropa.ihcantabria.com/, donde se ve en tiempo real y en abierto toda la información para cualquiera que desee consultarla.

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