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Viernes, 19 de Julio de 2019

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Padres 'follower': malcriar a base de 'likes'

El ejeano Francisco Castaño acaba de publicar su última guía para padres junto con Pedro García, el conocido coach de Hermano mayor. El libro se titula "A salvo en la red" y, en él, explican qué es un padre follower y por qué los padres deberían conocer las contraseñas de sus hijos pequeños

"A salvo en la red" es el nuevo título de estos educadores tras el éxito "Aprende a Educar 1 y 2" /

"Tengo un hijo de catorce años y es adicto al porno". Así se presentó una madre ante Francisco Castaño Mena en la delegación que Aprende a educar tiene en Zaragoza. El adolescente no salía de su habitación y solo veía porno. La respuesta de Francisco fue tajante: tiene la mejor tarjeta gráfica del mercado, un monitor de 32 pulgadas, wifi a toda velocidad, "¿qué espera, que esté viendo documentales?"

El caso real es un buen ejemplo de lo que Francisco Castaño, profesor de Secundaria con treinta años de experiencia, denomina “indefensión ante la red”.

El ejeano ha estado este lunes en La Ventana de Aragón y ha comparado el hecho de no advertir a los más pequeños de los peligros de las redes con “dejarlos en mitad del Paseo de la Constitución a las cuatro de la madrugada”.

Padres censuradores y padre interesados

Junto con el popular coach Pedro García Aguado, acaba de publicar A salvo en la red, una guía que intenta dotar a los padres de los conocimientos necesarios para guiar a los hijos por el mundo de Twitter e Instagram y detectar si ya se han sobrepasado algunas barreras.

En el libro, no obstante, no solo son los niños y los adolescentes los protagonistas. También lo son los padres. De hecho, en uno de los capítulos, los autores establecen una tipología de progenitores atendiendo al uso que hacen de las redes sociales. Hay padres desenchufados, padres follower, padres censuradores, padres interesados y usuarios éticos.

Y si todo falla: cuentas falsas 

Según Francisco Castaño, los follower serían aquellos que dan like a todo lo que publican sus hijos sin analizar el contenido. En el libro, por ejemplo, se cuenta la anécdota de una madre que dio un “me gusta” a la fotografía de su hija en la que mostraba el cajón de su ropa interior. Por el contrario, los censuradores, en vez de dar likes, dejan sentencias moralizantes cada vez que les es posible. ¿Qué consiguen? Que sus hijos les oculten todo.

Antes de entregar cualquier aparato, Francisco Castaño es partidario de establecer un contrato con los hijos y dejarles bien claro que, hasta una cierta edad, los padres van a conocer las contraseñas de sus redes sociales. “Es simple y llanamente una cuestión de protección”. Asimismo, ante situaciones descontroladas, el profesor es partidario también de la creación de cuentas sociales –verdaderas o falsas– para monitorizar la actividad de los pequeños.

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